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Anticoncepción después del parto: cuándo podés empezar y qué métodos son compatibles con la lactancia

Después del nacimiento de tu bebé, es normal que gran parte de tu atención esté puesta en la recuperación, la lactancia y los cambios de la nueva rutina. Sin embargo, también es importante conversar sobre anticoncepción antes de retomar las relaciones sexuales.

Podés volver a ovular antes de que aparezca tu primera menstruación. Esto significa que es posible quedar embarazada nuevamente aunque todavía no hayas visto la regla y aunque estés dando pecho. En algunas mujeres, la fertilidad puede regresar desde aproximadamente tres semanas después del parto.

La buena noticia es que existen varias opciones anticonceptivas que pueden iniciarse inmediatamente después del nacimiento y que son compatibles con la lactancia. La elección dependerá de tus preferencias, tus antecedentes médicos, el tipo de parto que tuviste y si deseás un método temporal o de larga duración.

Anticoncepción después del parto y lactancia | FemWell

¿Cuándo se puede empezar a usar anticonceptivos después del parto?

No siempre es necesario esperar hasta la consulta de las seis semanas. Algunos métodos pueden colocarse o iniciarse antes de salir del hospital, mientras que otros requieren esperar unas semanas.

La planificación puede comenzar durante el embarazo. De esta forma, podés conversar con tu ginecóloga o ginecólogo sobre tus opciones y dejar decidido qué método te gustaría utilizar después del nacimiento.

Métodos que pueden iniciarse inmediatamente

En términos generales, los siguientes métodos pueden iniciarse justo después del parto, incluso cuando estás amamantando:

  • El implante anticonceptivo.
  • La píldora que contiene solamente progestágeno.
  • La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno.
  • El dispositivo intrauterino de cobre.
  • El dispositivo intrauterino hormonal.
  • El preservativo externo o interno.
  • La esterilización femenina, cuando fue solicitada previamente y se cumplen los requisitos médicos correspondientes.

Los métodos que contienen únicamente progestágeno no suelen interferir de manera significativa con la lactancia y pueden utilizarse desde el período posparto inmediato.

Métodos que contienen estrógeno

La píldora anticonceptiva combinada, el parche anticonceptivo y el anillo vaginal contienen estrógeno y progestágeno.

Estos métodos no se recomiendan durante las primeras semanas después del parto porque el estrógeno puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, que ya se encuentra elevado naturalmente durante este período. Además, existe preocupación de que el estrógeno pueda disminuir la producción de leche cuando la lactancia todavía se está estableciendo.

Cuando estás dando pecho, generalmente se recomienda esperar al menos seis semanas antes de considerar un método combinado. Aun después de ese momento, tu médica o médico deberá valorar si tenés factores adicionales de riesgo, como antecedentes de coágulos, presión arterial elevada, migraña con síntomas neurológicos, tabaquismo u obesidad.

¿Qué métodos anticonceptivos son compatibles con la lactancia?

La mayoría de los métodos anticonceptivos pueden utilizarse durante la lactancia. La diferencia principal está en el momento adecuado para iniciarlos.

Implante anticonceptivo

El implante es una pequeña varilla que se coloca debajo de la piel del brazo y libera una hormona llamada progestágeno.

Puede colocarse inmediatamente después del parto, antes de salir del hospital o en una consulta posterior. Es compatible con la lactancia y brinda protección durante varios años, dependiendo del producto utilizado.

Entre sus posibles efectos se encuentran los sangrados irregulares, períodos muy escasos o ausencia de menstruación. Estos cambios no significan que la sangre se esté acumulando dentro del cuerpo.

Puede ser una buena opción si deseás un método muy efectivo y no querés recordar una píldora todos los días.

Dispositivo intrauterino hormonal

El dispositivo intrauterino hormonal se coloca dentro del útero y libera una pequeña cantidad de progestágeno.

Puede insertarse inmediatamente después de la salida de la placenta, durante una cesárea o poco tiempo después de un parto vaginal. También puede colocarse posteriormente.

Cuando no se coloca en las primeras cuarenta y ocho horas, algunos protocolos recomiendan esperar hasta que hayan pasado al menos cuatro semanas desde el nacimiento.

Es compatible con la lactancia y puede disminuir notablemente el sangrado menstrual. En algunas mujeres, la menstruación desaparece mientras lo utilizan.

Cuando se coloca inmediatamente después del parto existe una mayor posibilidad de que el útero lo expulse en comparación con una colocación realizada semanas después. Aun así, muchas pacientes prefieren la colocación inmediata porque evita tener que regresar para otro procedimiento.

Dispositivo intrauterino de cobre

El dispositivo intrauterino de cobre no contiene hormonas. También puede colocarse inmediatamente después del parto o en una consulta posterior y no afecta la producción de leche.

Es una opción de larga duración para quienes prefieren evitar hormonas. Sin embargo, puede aumentar el sangrado o los cólicos menstruales, especialmente durante los primeros meses.

Al igual que el dispositivo hormonal, la posibilidad de expulsión es mayor cuando se coloca inmediatamente después del nacimiento.

Píldora que contiene solamente progestágeno

Esta píldora no contiene estrógeno y puede iniciarse inmediatamente después del parto. Es compatible con la lactancia.

Debe tomarse todos los días siguiendo cuidadosamente el horario indicado para el producto recetado. Algunas presentaciones tienen un margen de retraso más pequeño que otras, por lo que es importante preguntar qué hacer si olvidás una dosis.

Puede producir sangrado irregular, menstruaciones más leves o ausencia de menstruación.

Inyección anticonceptiva

La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno puede utilizarse durante la lactancia y puede administrarse después del parto.

Ofrece protección durante aproximadamente tres meses por cada aplicación. Puede causar sangrado irregular, ausencia de menstruación, aumento del apetito o cambios de peso en algunas pacientes.

También puede retrasar el regreso de la fertilidad durante varios meses después de suspenderla. Por eso, si pensás buscar otro embarazo dentro de poco tiempo, conviene mencionarlo durante la consulta.

Preservativo

El preservativo puede utilizarse desde que te sintás física y emocionalmente preparada para retomar las relaciones sexuales.

No afecta la lactancia, no contiene hormonas y es el único método anticonceptivo que también ayuda a reducir el riesgo de muchas infecciones de transmisión sexual.

Su efectividad depende de que se utilice correctamente desde el inicio hasta el final de cada relación sexual.

Diafragma y capuchón cervical

Estos métodos no afectan la lactancia, pero normalmente se recomienda esperar hasta que el cuerpo se haya recuperado del parto para utilizarlos.

El embarazo y el nacimiento pueden cambiar la forma del cuello uterino y de la vagina. Aunque ya utilizabas uno antes del embarazo, será necesario comprobar nuevamente que el tamaño y el ajuste sean adecuados.

Esterilización femenina

La esterilización es un método permanente. Puede realizarse poco después de un parto vaginal o durante una cesárea, siempre que haya sido solicitada con anticipación, exista consentimiento informado y estén disponibles los recursos médicos necesarios.

Esta opción solamente debe elegirse cuando estás segura de que no deseás embarazos futuros. No afecta la lactancia.

La vasectomía de la pareja también es una opción permanente, pero no proporciona protección inmediata. Es necesario utilizar otro método hasta que los estudios confirmen que ya no hay espermatozoides en el semen.

¿Dar pecho funciona como método anticonceptivo?

La lactancia puede disminuir temporalmente la probabilidad de ovulación, pero no siempre evita un embarazo.

Para que la lactancia pueda considerarse un método anticonceptivo temporal, deben cumplirse al mismo tiempo estas tres condiciones:

  1. Tu bebé tiene menos de seis meses.
  2. Tu menstruación todavía no ha regresado.
  3. Estás dando pecho de manera exclusiva o casi exclusiva, tanto durante el día como durante la noche, sin intervalos mayores de cuatro horas durante el día ni mayores de seis horas durante la noche.

Cuando las tres condiciones se cumplen correctamente, el método puede ofrecer una protección alta durante los primeros seis meses. Si aparece la menstruación, disminuye la frecuencia de las tomas, se introducen períodos largos sin amamantar o el bebé cumple seis meses, necesitás comenzar otro método anticonceptivo.

La extracción frecuente de leche, la alimentación mixta, el uso regular de fórmula o un bebé que duerme muchas horas seguidas pueden hacer que este método sea menos confiable.

Por esa razón, no es suficiente pensar: “Como estoy dando pecho, no puedo quedar embarazada”.

¿Cuándo puede regresar la menstruación?

No existe una fecha exacta.

Cuando no estás amamantando, la menstruación puede regresar pocas semanas después del parto. Cuando das pecho de manera exclusiva, puede tardar varios meses.

Sin embargo, la ovulación ocurre antes de la menstruación. Por lo tanto, la ausencia de sangrado no confirma que todavía no seas fértil.

Además, las primeras menstruaciones pueden ser irregulares, especialmente mientras continuás amamantando.

¿El anticonceptivo puede disminuir la producción de leche?

Los métodos sin estrógeno, como el implante, la píldora que contiene solamente progestágeno y los dispositivos intrauterinos, se consideran compatibles con la lactancia.

Los métodos combinados que contienen estrógeno pueden disminuir la producción de leche en algunas pacientes, especialmente cuando se utilizan durante las primeras semanas y la lactancia todavía no está bien establecida.

Si después de comenzar un método notás una reducción clara en la cantidad de leche, dificultad en el aumento de peso del bebé o cambios importantes en las tomas, buscá valoración médica. No suspendás el método por tu cuenta sin utilizar otra forma de protección, ya que podrías quedar embarazada.

¿Cuál es el mejor anticonceptivo después del parto?

No existe un único método que sea el mejor para todas las mujeres.

El implante y los dispositivos intrauterinos son opciones muy efectivas y de larga duración. No requieren que recordés una dosis diaria y la fertilidad suele regresar rápidamente después de retirarlos.

La píldora que contiene solamente progestágeno puede ser adecuada si preferís un método que podás suspender por tu cuenta, pero requiere constancia diaria.

La inyección puede ser práctica si no querés tomar una píldora todos los días, aunque puede retrasar el regreso de la fertilidad después de la última aplicación.

El preservativo es una opción sin hormonas y brinda protección contra muchas infecciones de transmisión sexual, pero debe utilizarse correctamente en cada relación.

Para elegir, pensá en estas preguntas:

  • ¿Por cuánto tiempo querés evitar un nuevo embarazo?
  • ¿Querés tener más hijos?
  • ¿Te resultaría difícil recordar una píldora todos los días?
  • ¿Preferís un método con hormonas o sin hormonas?
  • ¿Cómo eran tus menstruaciones antes del embarazo?
  • ¿Estás dando pecho?
  • ¿Tuviste presión arterial elevada, preeclampsia, coágulos o alguna complicación durante el embarazo o el parto?

¿Cuándo necesitás una valoración médica especial?

Aunque muchos métodos pueden iniciarse inmediatamente, la elección debe individualizarse cuando tenés antecedentes de:

  • Coágulos sanguíneos.
  • Presión arterial elevada.
  • Enfermedad cardíaca.
  • Migraña acompañada de alteraciones visuales, dificultad para hablar o adormecimiento.
  • Cáncer de mama actual o previo.
  • Enfermedad hepática.
  • Sangrado vaginal sin causa conocida.
  • Infección uterina después del parto.
  • Hemorragia importante durante o después del nacimiento.

Una infección uterina activa puede impedir la colocación inmediata de un dispositivo intrauterino. Esto no significa que nunca podás utilizarlo, sino que primero será necesario tratar y resolver la infección.

¿Qué pasa si ya tuviste relaciones sin protección?

Buscá orientación médica lo antes posible. Existen métodos de anticoncepción de emergencia que pueden utilizarse después del parto y durante la lactancia, pero la opción y el momento adecuado dependerán de cuántos días hayan pasado, de si estás amamantando y de otros factores médicos.

No esperés a que aparezca la menstruación para pedir ayuda.

Planificá antes de salir del hospital

El mejor momento para hablar de anticoncepción no necesariamente es cuando ya retomaste las relaciones sexuales. Podés conversar sobre el tema durante el embarazo, antes del parto o mientras todavía estás en el hospital.

Elegir un método después del nacimiento no significa que debás utilizarlo para siempre. Muchos métodos pueden cambiarse o suspenderse cuando tus planes reproductivos, tu salud o tus preferencias cambien.

Lo importante es que recibás información clara, que tu decisión sea voluntaria y que el método elegido sea seguro para vos, compatible con la lactancia y adecuado para el tiempo que deseás esperar antes de un nuevo embarazo.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes

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Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa salir positiva y por qué no es una infección de transmisión sexual

Recibir un resultado positivo para estreptococo del grupo B durante el embarazo puede generar preocupación. Tal vez te preguntés si tenés una infección, si se la transmitiste a tu pareja o si tu bebé está en peligro.

La primera información que necesitás conocer es tranquilizadora: salir positiva no significa que hiciste algo malo, no implica falta de higiene y no indica que tengás una infección de transmisión sexual.

El estreptococo del grupo B es una bacteria común que puede vivir naturalmente en el intestino, el recto o la vagina de personas sanas. Por lo general, no produce síntomas ni causa problemas en la vida cotidiana. Su importancia durante el embarazo se debe a que, en determinadas circunstancias, puede pasar al bebé alrededor del momento del nacimiento.

Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa | femwell

¿Qué es el estreptococo del grupo B?

El estreptococo del grupo B, cuyo nombre científico es Streptococcus agalactiae, forma parte de la microbiota natural de muchas personas.

Esto significa que puede estar presente en el organismo sin causar una enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente entre diez y treinta de cada cien mujeres embarazadas portan esta bacteria en el aparato gastrointestinal o genital.

La presencia de la bacteria puede ser temporal. Podés tener un resultado positivo en un momento y negativo meses después, o al contrario. Por esa razón, una prueba realizada mucho antes del parto no siempre permite predecir si la bacteria estará presente cuando nazca el bebé.

¿Salir positiva significa que tengo una infección?

En la mayoría de los casos, no.

Un resultado positivo en el cultivo vaginal y rectal generalmente significa que sos portadora o estás colonizada. La colonización quiere decir que la bacteria vive en una zona del cuerpo sin causar inflamación, molestias ni enfermedad.

La mayoría de las mujeres portadoras:

  • No presentan picazón.
  • No tienen dolor.
  • No producen un flujo vaginal diferente.
  • No sienten ardor al orinar.
  • No saben que tienen la bacteria hasta que se realiza la prueba.

Esto es diferente de una infección activa. En algunas situaciones, el estreptococo del grupo B puede causar una infección urinaria u otras complicaciones. En esos casos, el resultado se interpreta junto con los síntomas, el análisis de orina, la cantidad de bacterias encontradas y la evaluación médica.

¿Por qué no es una infección de transmisión sexual?

El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

La bacteria puede desarrollarse naturalmente como parte de la microbiota intestinal y genital. No necesitás haber tenido relaciones sexuales para portarla y un resultado positivo no demuestra que tu pareja te la transmitió.

Aunque la bacteria puede compartirse mediante contacto íntimo, esa no es su principal forma de adquisición y no se comporta como las infecciones de transmisión sexual. También puede aparecer o desaparecer espontáneamente sin que exista una nueva pareja o algún cambio en la actividad sexual.

Por eso, un resultado positivo:

  • No es evidencia de infidelidad.
  • No significa que tu pareja esté enferma.
  • No obliga a tratar a tu pareja.
  • No requiere evitar las relaciones sexuales únicamente por la presencia de la bacteria.
  • No se debe a una higiene íntima deficiente.

Tampoco se recomienda usar duchas vaginales, jabones fuertes, óvulos o remedios caseros para intentar eliminarla. Estos productos pueden alterar la microbiota vaginal y causar irritación sin prevenir la transmisión al bebé durante el parto.

¿Cómo se realiza la prueba?

La prueba generalmente se hace tomando una muestra de la entrada de la vagina y del recto con un hisopo estéril. Es un procedimiento sencillo, rápido y normalmente no doloroso.

No requiere colocar un espéculo y, en algunos centros, la paciente puede tomar la muestra siguiendo las instrucciones del personal de salud.

La Organización Mundial de la Salud recomienda ofrecer el tamizaje universal aproximadamente entre las semanas treinta y cinco y treinta y siete del embarazo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos sitúan el tamizaje entre las semanas treinta y seis y treinta y siete.

El momento exacto puede variar según el protocolo del país, de la clínica o del hospital donde recibirás la atención.

¿Por qué se hace la prueba cerca del final del embarazo?

La bacteria puede aparecer y desaparecer naturalmente. Un resultado negativo obtenido al inicio del embarazo no garantiza que continuará siendo negativo al momento del parto.

Realizar la prueba durante las últimas semanas permite obtener una información más cercana al nacimiento y decidir si será necesario administrar antibióticos durante el trabajo de parto.

La prueba suele indicarse en cada embarazo, aunque anteriormente hayas tenido un resultado positivo o negativo, porque la colonización puede cambiar de una gestación a otra.

¿Qué riesgo representa para el bebé?

La mayoría de los bebés nacidos de madres portadoras no desarrolla una infección.

Sin embargo, algunos bebés pueden entrar en contacto con la bacteria durante el trabajo de parto o el nacimiento. En una pequeña proporción, esto puede causar una enfermedad grave durante los primeros días de vida.

La Organización Mundial de la Salud señala que, sin antibióticos durante el trabajo de parto, hasta aproximadamente cinco de cada diez bebés nacidos de madres portadoras pueden entrar en contacto con la bacteria. Entre los bebés expuestos, alrededor de uno o dos de cada cien puede desarrollar una infección temprana grave.

Las infecciones producidas por esta bacteria pueden incluir:

  • Infección de la sangre.
  • Neumonía.
  • Meningitis.

Estas complicaciones son poco frecuentes, pero pueden ser graves. Por eso, el objetivo del tamizaje no es alarmarte, sino identificar a tiempo quién podría beneficiarse de una medida preventiva sencilla.

¿Qué ocurre si mi resultado es positivo?

Si el cultivo es positivo, generalmente se recomienda administrar un antibiótico por una vena durante el trabajo de parto.

La penicilina suele ser el medicamento preferido. Existen otras opciones para quienes tienen alergia, pero la elección depende del tipo de reacción alérgica que hayas presentado anteriormente y, en algunos casos, de los resultados del laboratorio.

Es importante contarle al personal médico si alguna vez tuviste una reacción a la penicilina o a medicamentos similares. Explicá qué síntomas aparecieron, cuánto tiempo después ocurrieron y si necesitaste atención de emergencia.

Los antibióticos durante el parto disminuyen de manera importante el riesgo de que el bebé desarrolle una infección temprana. La Organización Mundial de la Salud estima que esta estrategia puede reducir ese riesgo alrededor de un ochenta por ciento.

¿Por qué los antibióticos se administran durante el parto y no semanas antes?

Cuando únicamente existe colonización vaginal o rectal, dar antibióticos varios días o semanas antes del parto no suele eliminar la bacteria de manera permanente. Aunque desaparezca temporalmente, puede volver a colonizar el intestino o la vagina antes del nacimiento.

La estrategia más eficaz es administrar el medicamento durante el trabajo de parto, cuando existe mayor posibilidad de que el bebé entre en contacto con la bacteria.

Idealmente, los antibióticos deben iniciarse con suficiente anticipación al nacimiento. Sin embargo, no se debe retrasar una intervención obstétrica necesaria solo para completar determinada cantidad de horas de tratamiento.

Aunque el parto avance rápidamente y no sea posible recibir todas las dosis previstas, el equipo médico puede valorar al bebé y decidir qué vigilancia necesita después de nacer.

¿Necesito antibióticos durante el embarazo si no tengo síntomas?

Por lo general, una mujer con un cultivo vaginal o rectal positivo, pero sin una infección activa, no necesita tomar antibióticos inmediatamente. La prevención se realiza durante el trabajo de parto.

La situación es diferente cuando la bacteria aparece en un cultivo de orina.

Si se encuentra una cantidad significativa de estreptococo del grupo B en la orina o existen síntomas de infección urinaria, puede ser necesario dar tratamiento durante el embarazo. Además, haber tenido esta bacteria en la orina suele ser una indicación para recibir antibióticos durante el parto, aunque un cultivo vaginal y rectal posterior sea negativo.

La dosis, el medicamento y la duración del tratamiento deben ser indicados por el personal médico. No es recomendable automedicarse.

¿En qué situaciones suelen indicarse antibióticos durante el parto?

El equipo de salud puede recomendar antibióticos durante el trabajo de parto cuando:

  • El cultivo vaginal y rectal de este embarazo resulta positivo.
  • Se detectó estreptococo del grupo B en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior presentó una infección causada por esta bacteria.
  • No se conoce el resultado de la prueba y existen factores que aumentan el riesgo, como parto prematuro, fiebre durante el trabajo de parto o ruptura prolongada de la fuente.

La decisión depende del protocolo utilizado y de la evaluación obstétrica.

¿Qué pasa si tengo una cesárea programada?

Aunque tengás una cesárea programada, tu médico puede solicitar la prueba porque el trabajo de parto o la ruptura de la fuente podrían comenzar antes de la cirugía.

Si la cesárea se realiza antes de que inicie el trabajo de parto y con las membranas intactas, generalmente no se necesitan antibióticos específicos para prevenir la transmisión del estreptococo del grupo B. De todas maneras, pueden administrarse antibióticos habituales para prevenir infecciones relacionadas con la cirugía.

Si ya empezaste el trabajo de parto o rompiste fuente, el manejo puede ser diferente.

¿Un resultado positivo significa que no puedo tener un parto vaginal?

No. Ser portadora del estreptococo del grupo B no es, por sí solo, una razón para programar una cesárea.

En la mayoría de los casos podés tener un parto vaginal. La principal medida preventiva consiste en recibir el antibiótico durante el trabajo de parto y seguir las indicaciones del equipo obstétrico.

El resultado tampoco impide, por sí mismo, recibir anestesia epidural, tener contacto piel con piel o amamantar.

¿Puedo amamantar si salí positiva?

Sí. La colonización por estreptococo del grupo B no es una contraindicación para la lactancia materna.

En la mayoría de los casos, podés amamantar, cargar a tu bebé y realizar contacto piel con piel siguiendo las recomendaciones habituales del hospital.

¿Mi pareja necesita hacerse una prueba o recibir tratamiento?

Generalmente, no.

Como no es una infección de transmisión sexual, no se recomienda examinar o tratar rutinariamente a la pareja. Tratar a la pareja tampoco evita que la bacteria vuelva a aparecer en la madre ni sustituye los antibióticos indicados durante el trabajo de parto.

Solamente sería necesaria una valoración médica si la pareja tuviera síntomas de una infección o una condición de salud que requiriera evaluación independiente.

¿Qué factores aumentan el riesgo de infección en el bebé?

El riesgo puede ser mayor cuando:

  • El nacimiento ocurre antes de completar treinta y siete semanas.
  • La madre presenta fiebre durante el trabajo de parto.
  • La fuente permanece rota durante muchas horas antes del nacimiento.
  • Se detectó la bacteria en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior tuvo una infección por estreptococo del grupo B.
  • No se administraron antibióticos durante el parto cuando estaban indicados.
  • Existe sospecha de infección dentro del útero.

Tener uno de estos factores no significa que el bebé necesariamente se enfermará. Sirven para que el equipo médico decida el tipo de tratamiento materno y la vigilancia que necesita el recién nacido.

¿Qué sucede con el bebé después del nacimiento?

La atención dependerá de varios aspectos:

  • Si recibiste antibióticos durante el parto.
  • Cuánto tiempo pasó entre el inicio del medicamento y el nacimiento.
  • Si el bebé nació a término o prematuramente.
  • Si hubo fiebre materna.
  • Cuánto tiempo permaneció rota la fuente.
  • Si el bebé presenta algún signo de enfermedad.

Muchos bebés solamente necesitan observación clínica. Otros pueden requerir análisis o antibióticos, especialmente si presentan síntomas o si existen varios factores de riesgo.

No todos los bebés nacidos de madres con resultado positivo necesitan antibióticos.

¿Qué señales de alarma pueden aparecer en el recién nacido?

Buscá atención médica inmediata si el bebé:

  • Tiene dificultad para respirar.
  • Respira demasiado rápido o hace pausas al respirar.
  • Está muy decaído o cuesta despertarlo.
  • Rechaza el pecho o se alimenta mucho menos de lo habitual.
  • Presenta fiebre o una temperatura anormalmente baja.
  • Tiene la piel azulada, grisácea o muy pálida.
  • Está muy irritable o tiene un llanto inusual.
  • Presenta movimientos anormales o convulsiones.
  • Tiene la parte blanda de la cabeza abultada.

La infección temprana suele aparecer durante la primera semana de vida, con frecuencia durante las primeras veinticuatro horas. También existe una forma tardía que puede presentarse desde el séptimo día hasta aproximadamente los tres meses de edad.

Los antibióticos administrados durante el parto disminuyen principalmente la enfermedad temprana. No eliminan por completo la posibilidad de una infección tardía, por lo que es importante reconocer los signos de alarma.

¿Se puede prevenir con higiene, alimentación o remedios naturales?

No existe evidencia suficiente de que una dieta, un suplemento, un probiótico, una ducha vaginal o un remedio casero elimine de forma segura la colonización y prevenga la infección del recién nacido.

Tampoco debés intentar desinfectar la vagina. El uso de sustancias irritantes puede alterar la microbiota, producir inflamación y ocasionar otros problemas.

Las medidas preventivas respaldadas por la evidencia son:

  • Realizar el tamizaje en el momento indicado.
  • Informar el resultado al hospital o al equipo que atenderá el parto.
  • Recibir antibióticos durante el trabajo de parto cuando estén indicados.
  • Vigilar al recién nacido según sus factores de riesgo y condición clínica.
  • Mantener una buena higiene de manos al cuidar al bebé.

¿Qué debo hacer si rompí fuente o empezaron las contracciones?

Si tu resultado fue positivo y comenzaste con contracciones regulares o rompiste fuente, comunícate con tu médico o acudí al centro donde será atendido el parto siguiendo las instrucciones que recibiste.

Al llegar, informá claramente que tu prueba de estreptococo del grupo B fue positiva, aunque el resultado ya aparezca en tu expediente.

Podés guardar una fotografía del resultado o llevar una copia, especialmente si existe la posibilidad de que te atiendan en un centro diferente.

Preguntas frecuentes

¿El resultado positivo significa que estoy enferma?

No necesariamente. En la mayoría de los casos significa que sos portadora de una bacteria común sin presentar una infección activa.

¿Pude haberla adquirido por usar un baño público?

La bacteria suele formar parte de la microbiota intestinal o genital. No se considera una infección adquirida habitualmente por usar baños públicos.

¿Mi pareja me la transmitió?

Un resultado positivo no permite afirmar que tu pareja te transmitió la bacteria. El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

¿Puedo contagiar a otras personas en mi casa?

No suele propagarse fácilmente mediante el contacto cotidiano. No necesitás separar utensilios, baños, ropa o espacios del hogar.

¿Tengo que repetir la prueba después del tratamiento?

Depende de dónde se detectó la bacteria, del tratamiento recibido y del protocolo médico. Si apareció en la orina, tu médico puede indicar controles adicionales.

¿Puedo salir positiva en un embarazo y negativa en otro?

Sí. La colonización puede cambiar con el tiempo, por lo que generalmente se evalúa cada embarazo de manera independiente.

¿El bebé necesariamente se va a infectar?

No. La mayoría de los bebés no desarrolla una infección, y los antibióticos durante el parto reducen considerablemente el riesgo de enfermedad temprana.

¿Debo suspender las relaciones sexuales?

No suele ser necesario suspenderlas únicamente por un resultado positivo. Tu obstetra puede darte otras indicaciones si existen sangrado, ruptura de la fuente, amenaza de parto prematuro u otra condición del embarazo.

En resumen

Salir positiva para estreptococo del grupo B no significa que tengás una infección de transmisión sexual ni que hayas hecho algo incorrecto. Generalmente indica que una bacteria común vive temporalmente en tu intestino, recto o vagina sin producir síntomas.

La importancia del resultado está en planificar el nacimiento. Cuando los antibióticos están indicados y se administran durante el trabajo de parto, disminuyen de manera importante el riesgo de infección temprana en el bebé.

Conversá con tu obstetra sobre cuándo se realizará la prueba, qué hacer si el resultado es positivo y en qué momento debés acudir al hospital. Llegar al parto con esta información permite tomar medidas oportunas para proteger a tu bebé sin alarmas innecesarias.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Nota: Este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica. El manejo puede variar según tus antecedentes, las semanas de embarazo, los resultados del laboratorio y el protocolo del centro donde será atendido el parto.

Fuentes consultadas

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¿Tu menstruación desapareció? Amenorrea: cuándo puede ser normal y cuándo necesita evaluación médica

Que la menstruación no llegue en la fecha esperada puede generar preocupación, especialmente cuando tus ciclos suelen ser regulares. A veces se trata de un cambio temporal relacionado con el estrés, la alimentación, el ejercicio o algún método anticonceptivo. Sin embargo, en otras ocasiones puede ser una señal de embarazo, un cambio hormonal o una condición médica que necesita evaluación.

La ausencia de menstruación se conoce como amenorrea. No es una enfermedad por sí sola, sino un signo que puede tener diferentes explicaciones. Por eso, cuando la regla desaparece, lo importante no es solamente “hacer que vuelva”, sino identificar por qué dejó de presentarse.

Amenorrea: cuándo es normal y cuándo consultar | femwell

¿Qué es la amenorrea?

Existen dos tipos principales:

Amenorrea primaria

Ocurre cuando una adolescente todavía no ha presentado su primera menstruación. Se recomienda solicitar una evaluación médica si la menstruación no ha comenzado al cumplir los quince años. También puede ser necesario consultar antes si no aparecen otros cambios esperados de la pubertad, como el desarrollo de los senos.

Amenorrea secundaria

Ocurre cuando una persona que anteriormente menstruaba deja de hacerlo.

Aunque algunas definiciones médicas utilizan seis meses de ausencia menstrual, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda consultar cuando la menstruación se ha detenido durante tres meses o más sin una explicación conocida. La Sociedad de Endocrinología también recomienda investigar cuando los ciclos superan persistentemente los cuarenta y cinco días o cuando existe ausencia menstrual durante tres meses.

No tenés que esperar necesariamente tres meses para consultar. Si existe posibilidad de embarazo, síntomas preocupantes o un cambio importante en tu salud, podés buscar atención desde el primer retraso.

¿Cuándo puede ser normal que la menstruación desaparezca?

Hay situaciones en las que la ausencia menstrual forma parte de cambios naturales del cuerpo o es un efecto esperado de ciertos tratamientos.

Embarazo

El embarazo es la causa más frecuente de ausencia menstrual en una persona en edad reproductiva. Por eso, ante un retraso y la posibilidad de embarazo, el primer paso suele ser realizar una prueba.

Incluso cuando utilizás anticonceptivos, ninguna prueba debe descartarse únicamente porque considerés que el embarazo es poco probable.

Lactancia

Durante la lactancia, especialmente cuando el bebé se alimenta exclusivamente con leche materna y las tomas son frecuentes, la ovulación y la menstruación pueden tardar en regresar.

Sin embargo, la ausencia de menstruación no significa que sea imposible quedar embarazada. La ovulación puede ocurrir antes de la primera regla después del parto.

Menopausia

La menopausia se confirma cuando han transcurrido doce meses consecutivos sin menstruación y no existe otra causa que lo explique. Suele presentarse entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco años, aunque puede aparecer antes.

Durante los años previos a la menopausia, los ciclos pueden volverse más largos, cortos o impredecibles. Aun así, cualquier cambio marcado o sangrado después de la menopausia debe comentarse con el ginecólogo.

Métodos anticonceptivos hormonales

Algunos anticonceptivos pueden reducir considerablemente el sangrado o hacer que desaparezca. Esto puede suceder con:

  • Algunos dispositivos intrauterinos hormonales.
  • El implante anticonceptivo.
  • Las inyecciones anticonceptivas.
  • Las pastillas utilizadas de manera continua.
  • El anillo vaginal empleado para evitar el sangrado mensual.

Cuando la amenorrea es consecuencia de un método hormonal correctamente utilizado, generalmente no significa que la sangre se esté acumulando dentro del útero. Estos métodos suelen adelgazar el revestimiento uterino, por lo que puede no haber suficiente tejido que eliminar cada mes.

De todas formas, si el sangrado desapareció inesperadamente, olvidaste alguna dosis o tenés síntomas de embarazo, conviene realizar una prueba y consultar.

¿Cuáles son las causas que necesitan evaluación?

Cuando no existe embarazo, lactancia, menopausia ni una explicación relacionada con anticonceptivos, el médico puede investigar diferentes causas.

Estrés intenso

El estrés físico o emocional puede modificar las señales que el cerebro envía hacia los ovarios. Como resultado, la ovulación puede retrasarse o detenerse temporalmente.

Esto puede ocurrir durante períodos de ansiedad intensa, problemas familiares, dificultades laborales, falta de sueño, enfermedades o cambios importantes en la rutina.

Pérdida de peso, alimentación insuficiente o ejercicio excesivo

El cuerpo necesita suficiente energía y nutrientes para mantener el ciclo menstrual. Una reducción rápida de peso, una alimentación demasiado restrictiva o el ejercicio intenso sin una recuperación adecuada pueden provocar amenorrea hipotalámica funcional.

En esta condición, el cerebro disminuye las señales hormonales necesarias para que los ovarios produzcan estrógenos y ocurra la ovulación. No afecta únicamente la fertilidad: cuando se mantiene durante varios meses, también puede perjudicar la salud de los huesos.

No siempre ocurre solamente en personas con bajo peso. También puede aparecer cuando el cuerpo recibe menos energía de la que necesita, aunque el peso parezca encontrarse dentro de un rango habitual.

Cambios importantes de peso

Tanto la pérdida marcada como el aumento considerable de peso pueden alterar la ovulación. El tejido adiposo participa en el equilibrio hormonal, por lo que los cambios importantes pueden modificar la regularidad menstrual.

Síndrome ovárico metabólico poliquiendocrino

El síndrome de ovario poliquístico puede causar ovulación poco frecuente y menstruaciones muy separadas o ausentes.

También pueden aparecer:

  • Acné persistente.
  • Aumento del vello facial o corporal.
  • Dificultad para quedar embarazada.
  • Cambios de peso.
  • Caída del cabello en la parte superior de la cabeza.

No todas las pacientes presentan los mismos síntomas y el diagnóstico no se realiza únicamente mediante una ecografía.

Alteraciones de la tiroides

Tanto una tiroides que trabaja menos de lo necesario como una que trabaja en exceso pueden alterar los ciclos menstruales. Además de la amenorrea, pueden existir cansancio, cambios de peso, intolerancia al frío o al calor, estreñimiento, palpitaciones o cambios en la piel y el cabello.

Prolactina elevada

La prolactina es una hormona relacionada con la producción de leche materna. Cuando se encuentra elevada fuera del embarazo o la lactancia, puede interferir con la ovulación.

Una señal que puede acompañarla es la salida de líquido por los pezones sin estar amamantando. Algunas medicinas y ciertas alteraciones de la glándula hipófisis también pueden elevarla.

Insuficiencia ovárica primaria

Sucede cuando los ovarios dejan de funcionar normalmente antes de los cuarenta años. Puede provocar menstruaciones ausentes o irregulares, bochornos, sudoración nocturna, sequedad vaginal y dificultad para quedar embarazada.

No es exactamente lo mismo que la menopausia, ya que algunas pacientes todavía pueden ovular ocasionalmente.

Medicamentos

Algunos medicamentos pueden afectar la menstruación, entre ellos ciertos tratamientos hormonales, medicamentos utilizados para enfermedades psiquiátricas, algunos tratamientos contra el cáncer y otros fármacos que modifican la prolactina o la función de los ovarios.

No suspendás ningún medicamento por tu cuenta. Llevá a la consulta una lista de todo lo que tomás, incluyendo suplementos, productos naturales e inyecciones.

Cicatrices dentro del útero

En algunos casos pueden formarse adherencias o cicatrices dentro del útero después de procedimientos uterinos, cirugías o infecciones graves. Estas cicatrices pueden disminuir el sangrado o hacer que desaparezca.

Esta posibilidad cobra mayor importancia si la menstruación desapareció después de un procedimiento dentro del útero.

¿Qué síntomas conviene mencionar durante la consulta?

Además de la fecha de tu última menstruación, informale al médico si has notado:

  • Cambios recientes de peso.
  • Ejercicio muy intenso.
  • Restricción de alimentos.
  • Estrés importante.
  • Acné o aumento del vello.
  • Caída del cabello.
  • Bochornos o sudoración nocturna.
  • Sequedad vaginal.
  • Secreción por los pezones.
  • Dolor pélvico.
  • Dolores de cabeza frecuentes o intensos.
  • Cambios en la visión.
  • Cambios en la voz.
  • Medicamentos o suplementos nuevos.
  • Cirugías o procedimientos uterinos previos.

Estos datos pueden ayudar a orientar la causa y decidir qué estudios son realmente necesarios.

¿Cuándo debés buscar atención médica?

Solicitá una cita si:

  • Tu menstruación se ha ausentado durante tres meses y no existe una explicación conocida.
  • Tus ciclos superan repetidamente los cuarenta y cinco días.
  • No has presentado tu primera menstruación al cumplir quince años.
  • Estás intentando quedar embarazada y tus menstruaciones son muy irregulares o no aparecen.
  • Presentás secreción por los pezones sin estar embarazada ni amamantando.
  • Tenés acné intenso, aumento marcado del vello o caída del cabello.
  • Presentás bochornos o sequedad vaginal antes de los cuarenta años.
  • La menstruación desapareció después de una cirugía o procedimiento uterino.
  • Has tenido una pérdida importante de peso, una alimentación muy limitada o ejercicio excesivo.
  • La ausencia menstrual comenzó después de iniciar un medicamento.

¿Cuándo se necesita atención urgente?

Buscá atención inmediata si una prueba de embarazo es positiva y presentás dolor fuerte en el abdomen o la pelvis, sangrado vaginal, debilidad intensa, mareo o desmayo. Estos síntomas pueden requerir descartar una complicación del embarazo.

También necesitás valoración pronta si la ausencia menstrual se acompaña de dolor de cabeza intenso o persistente, cambios en la visión, vómitos persistentes, confusión, presión arterial muy baja, desmayos o una frecuencia cardíaca anormalmente lenta.

¿Qué estudios puede solicitar el médico?

La evaluación comienza con una conversación detallada sobre tus ciclos, antecedentes médicos, alimentación, actividad física, estrés, cambios de peso, medicamentos y posibilidad de embarazo.

El primer estudio suele ser una prueba de embarazo. Dependiendo de los síntomas, el médico también puede solicitar análisis para evaluar:

  • La función de la tiroides.
  • La prolactina.
  • Las hormonas que regulan los ovarios.
  • Los niveles de estrógeno.
  • Los andrógenos, cuando existen signos como acné o aumento del vello.
  • El estado general de salud, incluyendo glucosa, electrolitos, función renal y función hepática.

También puede recomendar una ecografía pélvica para observar el útero y los ovarios. Los estudios del cerebro o de la glándula hipófisis generalmente se reservan para casos con síntomas específicos, como dolores de cabeza persistentes, alteraciones visuales o resultados hormonales anormales.

Cuando la amenorrea relacionada con una alimentación insuficiente o ejercicio excesivo se prolonga durante seis meses, puede ser necesario valorar la densidad de los huesos.

¿Cómo se trata la amenorrea?

El tratamiento depende completamente de la causa.

Puede incluir:

  • Corregir una alteración de la tiroides.
  • Tratar la prolactina elevada.
  • Ajustar medicamentos que interfieren con el ciclo.
  • Mejorar la alimentación y aumentar la disponibilidad de energía.
  • Reducir temporalmente el ejercicio excesivo.
  • Brindar apoyo psicológico cuando existe estrés intenso o una relación difícil con la comida.
  • Manejar el síndrome de ovario poliquístico.
  • Ofrecer tratamiento hormonal cuando esté médicamente indicado.
  • Tratar una alteración uterina o de los ovarios.

Tomar hormonas únicamente para provocar un sangrado no siempre resuelve el problema que causó la amenorrea. Por eso, no es recomendable automedicarse con anticonceptivos, progesterona ni remedios naturales para “hacer bajar la regla”.

La menstruación es una señal de tu salud general

Tu ciclo menstrual puede cambiar ocasionalmente sin que exista una enfermedad grave. Pero cuando la menstruación desaparece durante varios meses, tu cuerpo puede estar indicando un cambio hormonal, metabólico, nutricional o reproductivo que merece atención.

No todas las causas afectan la fertilidad de manera permanente y muchas pueden tratarse. La evaluación oportuna permite cuidar no solamente tus ciclos, sino también tu salud hormonal, ósea y reproductiva.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Nota: Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta médica. La causa de la ausencia menstrual debe evaluarse de manera individual según la edad, los antecedentes, los síntomas y la posibilidad de embarazo.

Fuentes

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Me salió alterado el Papanicolau o la prueba del virus del papiloma humano: qué significan ASC-US, LSIL, HSIL y cuándo preocuparse

Recibir un resultado alterado en el Papanicolau o en la prueba del virus del papiloma humano puede asustar muchísimo. Es normal que lo primero que pensés sea: “¿Tengo cáncer?”. Pero respirá: un resultado alterado no significa automáticamente cáncer. En la mayoría de los casos, significa que se encontraron cambios en las células del cuello del útero o presencia del virus del papiloma humano, y que necesitás seguimiento médico para saber si esos cambios van a desaparecer solos o si requieren tratamiento.

El Papanicolau y la prueba del virus del papiloma humano son herramientas de prevención. Sirven para detectar cambios antes de que se conviertan en un problema serio. Por eso, aunque el resultado dé miedo, también puede ser una oportunidad para actuar a tiempo. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que la mayoría de personas con resultados alterados tienen infección por virus del papiloma humano o cambios tempranos que pueden vigilarse o tratarse antes de que evolucionen a cáncer.

Me salió alterado el Papanicolau o la prueba de VPH: qué significan ASC-US, LSIL y HSIL

Primero: ¿qué revisa cada prueba?

El Papanicolau revisa las células del cuello del útero para ver si hay cambios anormales.

La prueba del virus del papiloma humano busca si hay tipos de virus del papiloma humano de alto riesgo, que son los que pueden causar cambios en el cuello del útero con el paso del tiempo.

La Organización Mundial de la Salud explica que casi todos los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con una infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano. También aclara algo importante: este virus es muy común y, en la mayoría de los casos, el cuerpo lo elimina naturalmente. El problema aparece cuando la infección persiste durante años.

“Me salió positivo el virus del papiloma humano”: ¿eso significa cáncer?

No. Que la prueba salga positiva significa que se detectó el virus, no que tengás cáncer.

Muchas infecciones por virus del papiloma humano desaparecen solas. Lo que tu ginecóloga o ginecólogo necesita evaluar es:

  • tu edad,
  • qué tipo de virus se detectó,
  • si el Papanicolaou salió normal o alterado,
  • si ya habías tenido resultados alterados antes,
  • y si hay factores de riesgo que ameriten vigilancia más cercana.

El seguimiento no es igual para todas las pacientes. Actualmente, muchas guías usan un enfoque basado en riesgo: no se decide solo por una palabra del resultado, sino por la combinación de tu resultado actual y tu historial previo. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos explica que las recomendaciones modernas para resultados alterados se basan en el riesgo individual de desarrollar lesiones importantes en el cuello del útero.

¿Qué significa ASC-US?

ASC-US significa que se encontraron células escamosas atípicas de significado indeterminado.

Dicho más sencillo: el laboratorio vio células que no se ven completamente normales, pero el cambio es leve o no está claro. Puede aparecer por varias razones, como inflamación, infección, cambios hormonales, irritación o infección por virus del papiloma humano.

Este resultado suele ser uno de los hallazgos alterados más leves. Muchas veces no significa una lesión importante, pero sí necesita interpretación médica. En algunas pacientes se pide prueba del virus del papiloma humano; en otras se recomienda repetir el estudio en un tiempo determinado o hacer una colposcopia, dependiendo del contexto.

¿Qué significa LSIL?

LSIL significa lesión escamosa intraepitelial de bajo grado.

En palabras más amigables: hay cambios leves en las células del cuello del útero, generalmente relacionados con el virus del papiloma humano. Estos cambios muchas veces pueden desaparecer solos, sobre todo en mujeres jóvenes.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos describe las lesiones de bajo grado como cambios leves que, con frecuencia, pueden vigilarse porque muchas desaparecen sin tratamiento.

Eso sí: que sea “bajo grado” no significa que debas ignorarlo. Significa que no suele ser una emergencia, pero sí necesitás cumplir el seguimiento indicado.

¿Qué significa HSIL?

HSIL significa lesión escamosa intraepitelial de alto grado.

Este resultado sí requiere más atención, porque indica que hay cambios moderados o severos en las células del cuello del útero. No significa automáticamente cáncer, pero sí puede representar una lesión precancerosa que tiene más probabilidad de avanzar si no se estudia o trata.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que las lesiones de alto grado muestran células moderada o severamente anormales que podrían convertirse en cáncer en el futuro si no se tratan, y que usualmente requieren colposcopia.

Entonces, ¿cuándo debo preocuparme?

Preocuparse no significa entrar en pánico. Significa darle importancia y no dejarlo pasar.

Debés buscar seguimiento pronto si:

  • tu resultado dice HSIL,
  • tu prueba del virus del papiloma humano salió positiva para tipos de alto riesgo, especialmente si el laboratorio menciona tipo dieciséis o dieciocho,
  • ya habías tenido resultados alterados antes,
  • te indicaron colposcopia y todavía no la has realizado,
  • estás embarazada y recibiste un resultado alterado,
  • tenés defensas bajas o usás medicamentos que disminuyen la respuesta del sistema inmunológico,
  • o presentás síntomas como sangrado después de tener relaciones sexuales, sangrado entre menstruaciones, sangrado después de la menopausia, flujo con mal olor o con sangre, dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que el cáncer de cuello uterino en etapas tempranas puede no causar síntomas, y que el sangrado o flujo vaginal anormal debe evaluarse con un profesional de salud. El Instituto Nacional del Cáncer también menciona como señales de alerta el sangrado después de las relaciones sexuales, el sangrado después de la menopausia, el sangrado entre períodos, el flujo acuoso con mal olor o con sangre, el dolor pélvico y el dolor durante las relaciones sexuales.

¿Qué es una colposcopia?

La colposcopia es un examen en el que la ginecóloga o ginecólogo observa el cuello del útero con aumento, usando un equipo especial. No es una cirugía. Sirve para ver mejor si hay zonas sospechosas y, si hace falta, tomar una pequeña muestra para biopsia.

La biopsia ayuda a confirmar si los cambios son leves, moderados, severos o si no hay lesión importante. Esta confirmación es clave, porque el Papanicolau orienta, pero la biopsia puede dar una respuesta más precisa.

¿Me van a hacer tratamiento de inmediato?

No siempre.

En resultados leves, como ASC-US o LSIL, muchas veces se puede vigilar, repetir pruebas o hacer colposcopia según el riesgo. En resultados de alto grado, como HSIL, puede ser necesario estudiar más rápido y, si se confirma una lesión de alto grado, tratarla para evitar que avance.

La Sociedad Estadounidense de Colposcopia y Patología Cervical indica que las guías actuales recomiendan manejo basado en riesgo para resultados alterados de tamizaje cervical y lesiones precursoras de cáncer.

¿Qué pasa si no le doy seguimiento?

El riesgo principal no es el resultado alterado en sí, sino dejarlo sin control.

Muchas lesiones leves desaparecen solas, pero algunas pueden persistir. Las lesiones de alto grado tienen mayor riesgo de avanzar con el tiempo si no se tratan. Por eso, la prevención funciona cuando hacés las pruebas y también cuando completás el seguimiento.

La Organización Mundial de la Salud explica que el tamizaje busca detectar lesiones precancerosas del cuello del útero, porque si se encuentran, se pueden tratar antes de que evolucionen a cáncer.

Qué podés hacer después de recibir un resultado alterado

Primero, pedí que te expliquen tu resultado con calma. No te quedés solo con la palabra “alterado”. Preguntá exactamente qué salió: ASC-US, LSIL, HSIL, prueba del virus del papiloma humano positiva, qué tipo de virus se detectó y cuál es el siguiente paso.

Segundo, guardá tus resultados anteriores. En estos casos, el historial importa mucho. Un resultado aislado no siempre se maneja igual que un resultado repetido.

Tercero, no te automediqués ni usés tratamientos vaginales sin indicación médica antes de la evaluación. Algunas cremas, óvulos o lavados pueden irritar más la zona o alterar la interpretación de algunos estudios.

Cuarto, si te indicaron colposcopia, no la pospongás por miedo. Hacerla no significa que tengás cáncer; significa que tu doctora o doctor quiere revisar mejor.

Mensaje final para vos

Si tu Papanicolau o prueba del virus del papiloma humano salió alterado, no estás sola y no significa automáticamente algo grave. Pero sí es una señal para ponerle atención.

La clave es esta: no entrés en pánico, pero tampoco lo dejés pasar. La mayoría de cambios detectados a tiempo se pueden vigilar o tratar antes de que se conviertan en cáncer. Por eso, tu mejor decisión es llevar el resultado a consulta, pedir una explicación clara y seguir el plan indicado.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes:

  • Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos: resultados del virus del papiloma humano y Papanicolau, y pasos a seguir después de un resultado alterado. https://www.cancer.gov/types/cervical/screening/abnormal-hpv-pap-test-results
  • Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos: síntomas del cáncer de cuello uterino. https://www.cancer.gov/types/cervical/symptoms
  • Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos: resultados alterados de tamizaje cervical. https://www.acog.org/womens-health/faqs/abnormal-cervical-cancer-screening-test-results
  • Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos: guías actualizadas para manejo de resultados alterados. https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/practice-advisory/articles/2020/10/updated-guidelines-for-management-of-cervical-cancer-screening-abnormalities
  • Sociedad Estadounidense de Colposcopia y Patología Cervical: guías de manejo basado en riesgo. https://www.asccp.org/guidelines/
  • Organización Mundial de la Salud: cáncer de cuello uterino y relación con el virus del papiloma humano. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer
  • Organización Mundial de la Salud: tamizaje para cáncer de cuello uterino. https://www.who.int/activities/screening-for-cervical-cancer
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: síntomas y prevención del cáncer de cuello uterino. https://www.cdc.gov/cervical-cancer/symptoms/index.html
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Pérdidas de orina al reír, toser o hacer ejercicio: por qué no es “normal” y cuándo buscar ayuda

Perder gotitas de orina cuando te reís, tosés, estornudás, cargás algo pesado o hacés ejercicio puede sentirse como “algo que le pasa a muchas mujeres”. Y sí, es algo frecuente. Pero frecuente no significa normal, ni significa que tengas que acostumbrarte a vivir con pena, incomodidad o miedo a moverte.

A este tipo de pérdida de orina se le conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo. Ocurre cuando una actividad aumenta la presión sobre la vejiga y la orina se escapa sin que vos lo querás. Puede pasar al reír, toser, estornudar, correr, saltar, agacharte, levantar peso o hacer ejercicio. Mayo Clinic explica que esta condición no está relacionada con el estrés emocional, sino con la presión física que se ejerce sobre la vejiga.

Pérdidas de orina al reír, toser o hacer ejercicio: cuándo buscar ayuda

¿Por qué pasa?

La vejiga guarda la orina hasta que llega el momento de ir al baño. Para que no haya escapes, trabajan varias estructuras, entre ellas los músculos del piso pélvico y el esfínter urinario, que ayudan a mantener cerrada la salida de la orina. Cuando esos músculos o tejidos se debilitan, cualquier aumento de presión en el abdomen puede favorecer una pérdida involuntaria.

En las mujeres, esto puede aparecer o empeorar por factores como embarazo, parto vaginal, cambios de la menopausia, prolapso de órganos pélvicos, estreñimiento, tos crónica, sobrepeso, obesidad, algunos medicamentos, sedentarismo o consumo frecuente de bebidas con cafeína o bebidas gaseosas. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos también señala que la incontinencia puede relacionarse con infecciones urinarias, diabetes, problemas del sistema nervioso y otros cambios de salud.

“Después de tener hijos es normal”, ¿verdad?

Es común escucharlo, pero no debería verse como algo que simplemente hay que aguantar.

El embarazo y el parto pueden debilitar el piso pélvico, y la pérdida de orina puede comenzar poco después del parto o aparecer años después. Pero eso no significa que no tenga manejo. La incontinencia urinaria puede afectar tu vida diaria, tu vida social, tu actividad física, tu descanso, tu autoestima y hasta tu vida íntima. Mayo Clinic señala que el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

En palabras sencillas: que sea frecuente no significa que sea normal, y que te dé pena no significa que debás quedarte callada.

Señales de que podrías tener incontinencia urinaria de esfuerzo

Podrías estar presentando este problema si se te escapa orina cuando:

  • Te reís fuerte.
  • Tosés o estornudás.
  • Saltás, corrés o hacés ejercicio.
  • Levantás algo pesado.
  • Te agachás.
  • Tenés relaciones sexuales.
  • Sentís que necesitás usar protectores diarios por miedo a mancharte.

A veces la pérdida es apenas una gotita. Otras veces puede ser más evidente. También puede pasar solo cuando la vejiga está muy llena. Lo importante es no medir el problema solo por la cantidad de orina, sino por cuánto afecta tu tranquilidad y tu rutina.

¿Cuándo deberías buscar ayuda?

Deberías consultar si las pérdidas de orina te incomodan, te hacen evitar actividades, te obligan a usar protectores, te dan pena, afectan tu ejercicio o interfieren con tu vida diaria. Mayo Clinic recomienda hablar con un profesional de la salud cuando los síntomas molestan o afectan actividades como el trabajo, los pasatiempos o la vida social.

También deberías buscar atención si además de los escapes tenés dolor pélvico, ardor al orinar, dificultad para orinar, necesidad de ir muchas veces al baño, escapes sin aviso, sensación de no vaciar bien la vejiga o levantadas frecuentes por la noche. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos recomienda consultar ante cualquier síntoma de problema de vejiga, incluyendo pérdida de control urinario, dolor pélvico o dificultad para orinar.

Buscá atención pronto si mirás sangre en la orina, si no podés orinar, si tenés dolor fuerte, fiebre, ardor intenso al orinar o síntomas repetidos de infección urinaria. Estas señales pueden indicar que hay otra causa que necesita valoración médica.

¿Qué puede hacer la ginecóloga durante la consulta?

La consulta no debería darte pena. Es un motivo muy válido para buscar ayuda.

Durante la valoración, la doctora puede preguntarte desde cuándo te pasa, en qué situaciones se te escapa la orina, cuántas veces al día orinás, si te levantás en la noche, si has tenido embarazos o partos, si hay estreñimiento, tos frecuente, dolor, infecciones urinarias o síntomas de menopausia.

También puede realizar un examen físico y valorar el piso pélvico. En algunos casos, puede pedirte que tosás con la vejiga llena para observar si hay escape de orina, una prueba que se usa para ayudar a identificar la incontinencia de esfuerzo. Además, puede solicitar un examen de orina para descartar infección, sangre, glucosa, proteínas u otros hallazgos.

Una herramienta muy útil es llevar un diario de vejiga durante dos o tres días. Ahí anotás qué tomás, cuánto tomás, cuándo orinás, cuándo se dan los escapes, qué estabas haciendo y si sentiste urgencia antes del escape. Esto ayuda a encontrar patrones y orientar mejor el tratamiento.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Y muchas veces se empieza con medidas no quirúrgicas.

Una de las primeras recomendaciones suele ser el entrenamiento supervisado de los músculos del piso pélvico. La guía del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido recomienda ofrecer entrenamiento supervisado del piso pélvico durante al menos tres meses como tratamiento inicial para mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo o incontinencia mixta.

Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos que participan en el control de la orina. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos explica que las mujeres que reciben entrenamiento de los músculos del piso pélvico pueden tener menos escapes al día que quienes no lo reciben. También aclara que no se deben hacer estos ejercicios mientras se está orinando.

Ojo: no siempre basta con decir “hacé ejercicios de Kegel”. Algunas mujeres contraen los músculos incorrectos, empujan hacia abajo sin darse cuenta o tienen músculos muy tensos que necesitan otro enfoque. Por eso, cuando sea posible, la guía de una profesional entrenada en piso pélvico puede hacer una gran diferencia.

Cambios que también pueden ayudar

Dependiendo de cada caso, tu doctora puede recomendar ajustes como:

  • Revisar el consumo de café, té, bebidas gaseosas o bebidas con cafeína.
  • Evitar tomar demasiado líquido de golpe.
  • Tratar el estreñimiento.
  • Manejar la tos crónica si existe.
  • Revisar medicamentos que puedan empeorar los síntomas.
  • Mantener un peso saludable cuando hay sobrepeso u obesidad.
  • Aprender a activar el piso pélvico antes de toser, estornudar o levantar peso.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos menciona que los cambios en líquidos, cafeína y hábitos pueden ayudar a reducir escapes, siempre evitando restringir líquidos al punto de deshidratarse.

¿Y si los ejercicios no funcionan?

Si los cambios de estilo de vida y el entrenamiento del piso pélvico no son suficientes, existen otras opciones. Según el caso, se pueden valorar dispositivos vaginales, tratamientos específicos, procedimientos o cirugía. La elección depende del tipo de incontinencia, la severidad, si hay prolapso, la edad, los embarazos futuros deseados, los síntomas asociados y las preferencias de cada paciente. La guía del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido incluye opciones no quirúrgicas y quirúrgicas para el manejo de la incontinencia urinaria y el prolapso en mujeres.

Lo importante es que no todas las pacientes necesitan cirugía. Muchas mejoran con manejo conservador bien indicado y seguimiento adecuado.

No lo normalicés: hablalo en consulta

Muchas mujeres no consultan por pena, porque creen que “así queda el cuerpo después de los hijos” o porque piensan que la única solución es operarse. Pero no debería ser así.

La pérdida de orina al reír, toser o hacer ejercicio es un síntoma. Puede ser frecuente, pero no es algo que tengas que aceptar como parte inevitable de ser mujer, de haber sido mamá o de estar entrando en la menopausia.

Si esto te está pasando, háblalo en tu consulta ginecológica. Tu salud pélvica también es parte de tu bienestar.

Mensaje final para la paciente

Si se te escapa la orina, no estás sola y no tenés por qué sentir vergüenza. Lo más importante es identificar la causa, descartar otros problemas y empezar un plan adecuado para vos. Con una valoración médica y el tratamiento correcto, muchas mujeres logran mejorar sus síntomas y recuperar confianza para moverse, reírse, hacer ejercicio y vivir con más tranquilidad.

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Fuentes:

  1. Mayo Clinic. Stress incontinence: Symptoms and causes. Actualizado el quince de mayo de dos mil veintiséis.https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/stress-incontinence/symptoms-causes/syc-20355727
  2. Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management. Guía revisada el veintiséis de marzo de dos mil veinticinco. https://www.nice.org.uk/guidance/ng123
  3. Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido. Recommendations: urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women. Recomendaciones sobre evaluación, examen de orina, cambios de estilo de vida y entrenamiento del piso pélvico.https://www.nice.org.uk/guidance/ng123/chapter/Recommendations
  4. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Bladder Control Problems: Symptoms and Causes. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/symptoms-causes
  5. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Diagnosis of Bladder Control Problems. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/diagnosis
  6. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Treatments for Bladder Control Problems. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/treatment
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¿Llevás meses intentando quedar embarazada? Cuándo consultar por fertilidad y qué estudios pedir primero

Intentar quedar embarazada puede ser una etapa emocionante, pero también puede volverse estresante cuando pasan los meses y la prueba sigue saliendo negativa. Tal vez empezás a preguntarte: “¿Será normal?”, “¿Estoy haciendo algo mal?”, “¿Ya debería ir al ginecólogo?”.

La respuesta más importante es esta: no estás sola, y consultar a tiempo no significa que algo esté “mal” con vos. La infertilidad es una condición médica reconocida por la Organización Mundial de la Salud y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que más de una de cada seis personas en edad reproductiva puede experimentar infertilidad en algún momento de su vida.

¿Cuándo consultar por fertilidad si no lográs quedar embarazada?

Primero: ¿cuánto tiempo es normal intentar?

En general, si tenés menos de treinta y cinco años, ciclos menstruales regulares y no hay antecedentes importantes, se recomienda consultar si llevás doce meses intentando quedar embarazada con relaciones sexuales frecuentes y sin usar anticonceptivos.

Si tenés treinta y cinco años o más, la recomendación cambia: conviene consultar después de seis meses de intentarlo sin lograr embarazo. Esto se debe a que la fertilidad femenina disminuye con la edad, y esperar demasiado puede hacer que se pierda tiempo valioso para estudiar la causa y ofrecer opciones de tratamiento.

Si tenés más de cuarenta años, lo mejor es consultar desde que decidás buscar embarazo, sin esperar varios meses. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva señala que en mujeres mayores de cuarenta años puede ser necesaria una evaluación más inmediata.

¿Y si llevo pocos meses intentando, pero algo no se siente bien?

Aunque todavía no haya pasado un año, hay situaciones en las que sí conviene consultar antes. No tenés que esperar doce meses si presentás alguna de estas señales:

Tenés ciclos muy irregulares, ausencia de menstruación, sangrados muy abundantes, dolor menstrual fuerte, dolor pélvico frecuente, antecedentes de endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, cirugías en los ovarios, trompas o útero, abortos espontáneos repetidos, tratamiento previo contra cáncer, o sospecha de alteraciones hormonales. También conviene consultar antes si tu pareja tiene antecedentes de problemas testiculares, cirugías, infecciones, dificultad para eyacular o un estudio del semen alterado.

En estos casos, consultar temprano no es exagerar. Es una forma de cuidar tu salud reproductiva y evitar que el tiempo pase sin respuestas.

Fertilidad no es solo “tema de la mujer”

Uno de los errores más comunes es pensar que, si no hay embarazo, la mujer es quien debe hacerse todos los estudios primero. En realidad, la evaluación debe incluir a ambos miembros de la pareja desde el inicio. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva recomienda que el estudio sea ordenado, oportuno y enfocado en las causas más frecuentes, incluyendo factores ovulatorios, uterinos, tubáricos y masculinos.

Esto es importante porque el estudio del semen es una prueba sencilla comparada con otros estudios, y puede dar información clave desde el comienzo. No tiene sentido que vos pasés por muchos exámenes si todavía no se ha revisado también la parte masculina.

¿Qué estudios pedir primero?

La evaluación inicial no debería empezar con una lista enorme de exámenes caros. Lo ideal es ir paso a paso, según tu edad, tus ciclos, tus antecedentes y el tiempo que llevás intentando.

Uno: historia clínica completa

El primer “estudio” realmente es una buena consulta. Tu ginecóloga o ginecólogo debería preguntarte sobre tu edad, cuánto tiempo llevás buscando embarazo, cómo son tus ciclos, si hay dolor, cirugías previas, infecciones, embarazos anteriores, abortos espontáneos, medicamentos, peso, hábitos, frecuencia de relaciones sexuales y antecedentes familiares.

También es importante revisar si estás tomando ácido fólico, si tenés enfermedades como alteraciones de la tiroides, diabetes, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis o enfermedades autoinmunes, y si hay señales de infecciones de transmisión sexual.

Dos: confirmar si estás ovulando

Si tus ciclos son regulares, especialmente si vienen cada veinticuatro a treinta y cinco días, muchas veces eso sugiere que podés estar ovulando. Pero si tus reglas son muy irregulares, se atrasan mucho o a veces no bajan, puede ser necesario estudiar la ovulación.

Tu médico puede pedir pruebas hormonales según tu caso. Entre las más usadas están la progesterona en la segunda mitad del ciclo, estudios de la tiroides y prolactina cuando hay sospecha clínica, y otros exámenes si hay señales de síndrome de ovario poliquístico u otra alteración hormonal. La evaluación de la ovulación es una parte central del estudio inicial de infertilidad.

Tres: estudio del semen

El estudio del semen debería pedirse temprano, no al final. Este examen revisa aspectos como la cantidad, movimiento y forma de los espermatozoides. El Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención incluye el análisis del semen dentro de la evaluación de fertilidad, junto con otros estudios como evaluación hormonal, ovulación y permeabilidad de las trompas.

Este punto es clave: pedir el estudio del semen no es culpar a nadie. Es simplemente hacer una evaluación completa y justa.

Cuatro: ultrasonido ginecológico

El ultrasonido ayuda a revisar el útero y los ovarios. Puede detectar miomas, pólipos, quistes ováricos, signos compatibles con ovarios poliquísticos, alteraciones uterinas o datos que orienten a otras condiciones.

También puede ayudar a valorar el recuento de folículos antrales, que es una forma de estimar parte de la reserva ovárica. La reserva ovárica no dice con certeza si vas a quedar embarazada o no, pero puede ayudar a orientar el plan médico, especialmente si tenés treinta y cinco años o más.

Cinco: evaluar las trompas de Falopio

Para que ocurra un embarazo natural, al menos una trompa de Falopio debe permitir el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Por eso, si ya llevás el tiempo recomendado intentando o si hay antecedentes de infecciones pélvicas, cirugías o endometriosis, puede ser necesario valorar si las trompas están permeables.

Uno de los estudios usados para esto es la histerosalpingografía, que permite observar la cavidad uterina y el paso del contraste por las trompas. Las guías de fertilidad incluyen la evaluación de la permeabilidad tubárica como parte del estudio cuando está indicado.

Seis: estudios de la cavidad uterina si hay sospecha

Si hay sangrados anormales, pérdidas de embarazo, sospecha de pólipos, miomas dentro de la cavidad uterina o alteraciones vistas en el ultrasonido, tu médico puede pedir estudios adicionales para revisar mejor el interior del útero.

No todas las pacientes necesitan estos estudios desde el primer día. Se piden según lo que se encuentre en la historia clínica, el examen físico y el ultrasonido.

¿Y la reserva ovárica? ¿Me la debo hacer de entrada?

La reserva ovárica puede evaluarse con estudios hormonales y ultrasonido, especialmente cuando hay treinta y cinco años o más, antecedentes de cirugía ovárica, tratamientos contra cáncer, ciclos muy irregulares o preocupación por disminución de la fertilidad.

Pero es importante entender algo: un resultado bajo no significa automáticamente que no podás embarazarte, y un resultado normal tampoco garantiza embarazo. Estos estudios ayudan a orientar decisiones, pero deben interpretarse con tu historia completa y no de forma aislada. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva recomienda que la evaluación de fertilidad sea sistemática y enfocada en la causa más probable, evitando pruebas innecesarias.

¿Cada cuánto tener relaciones cuando estás buscando embarazo?

No necesitás convertir tu vida en un calendario lleno de presión. En general, tener relaciones sexuales frecuentes durante la ventana fértil aumenta las probabilidades de embarazo. Si tus ciclos son regulares, la ovulación suele ocurrir aproximadamente a mitad del ciclo, pero no todas las mujeres ovulan el mismo día.

Una forma práctica es tener relaciones cada dos o tres días durante el ciclo, y con más intención en los días cercanos a la ovulación. Si usar pruebas de ovulación te estresa mucho, no son obligatorias para todas. Si te ayudan a sentirte más organizada, pueden ser útiles.

Cuándo consultar sin esperar más

Consultá pronto si:

  • Tenés treinta y cinco años o más y ya llevás seis meses intentando.
  • Tenés más de cuarenta años y querés embarazarte.
  • Tus ciclos son muy irregulares o no menstruas.
  • Tenés dolor menstrual intenso o dolor pélvico frecuente.
  • Tenés diagnóstico o sospecha de endometriosis.
  • Tuviste infecciones pélvicas, cirugías pélvicas o embarazo ectópico.
  • Tuviste dos o más pérdidas de embarazo.
  • Tu pareja tiene antecedentes que podrían afectar la fertilidad.
  • Ya llevás doce meses intentando y tenés menos de treinta y cinco años.

Estas recomendaciones coinciden con guías de organizaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva.

Consultar no significa que vas directo a tratamientos complejos

Muchas parejas se asustan porque creen que ir a consulta por fertilidad significa empezar de inmediato tratamientos complejos o costosos. Pero no siempre es así.

A veces el primer paso es corregir problemas hormonales, identificar si hay ovulación, tratar una condición ginecológica, mejorar el momento de las relaciones sexuales, revisar medicamentos, tratar infecciones o detectar un factor masculino que necesitaba atención.

La Organización Mundial de la Salud publicó en dos mil veinticinco una guía global sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, destacando que la atención de fertilidad debe ser parte de la salud reproductiva y que no se limita únicamente a tratamientos avanzados.

La parte emocional también importa

Cuando el embarazo no llega, es normal sentir ansiedad, tristeza, culpa, enojo o frustración. También puede ser difícil ver anuncios de embarazo, responder preguntas familiares o sentir que tu cuerpo “no está cooperando”.

Pero no sos una máquina ni estás fallando. Buscar ayuda médica no te hace menos mujer, menos fuerte ni menos capaz. Te permite tener información clara, tomar decisiones con calma y recibir acompañamiento.

Si sentís que este proceso te está afectando emocionalmente, hablalo en consulta. La salud mental también forma parte del cuidado de la fertilidad.

Mensaje final para vos

Si llevás meses intentando quedar embarazada, no te quedés sola con la duda. Si tenés menos de treinta y cinco años, consultá después de doce meses de intentarlo. Si tenés treinta y cinco años o más, consultá después de seis meses. Y si hay ciclos irregulares, dolor fuerte, antecedentes importantes o más de cuarenta años, consultá antes.

Pedir ayuda a tiempo no es alarmarse. Es darte la oportunidad de entender qué está pasando y qué opciones tenés.

Tu fertilidad merece una evaluación seria, humana y sin culpas.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud. Infertilidad. Actualizado el veintiocho de noviembre de dos mil veinticinco. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
  • Organización Mundial de la Salud. Guía para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. Publicada el veintiocho de noviembre de dos mil veinticinco.https://www.who.int/publications/i/item/9789240115774
  • Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Evaluación de la infertilidad.https://www.acog.org/womens-health/faqs/evaluating-infertility
  • Sociedad Americana de Medicina Reproductiva. Evaluación de fertilidad en mujeres con infertilidad. Opinión de comité, dos mil veintiuno. https://www.asrm.org/practice-guidance/practice-committee-documents/fertility-evaluation-of-infertile-women-a-committee-opinion-2021/
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Preguntas frecuentes sobre infertilidad. Actualizado el quince de mayo de dos mil veinticuatro. https://www.cdc.gov/reproductive-health/infertility-faq/index.html
  • Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención. Problemas de fertilidad: evaluación y tratamiento. Guía publicada el treinta y uno de marzo de dos mil veintiséis.https://www.nice.org.uk/guidance/ng257/resources/fertility-problems-assessment-and-treatment-pdf-66144022104517

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SOP ahora se llama PMOS: qué significa el nuevo nombre y qué cambia para las pacientes en 2026.

El síndrome de ovario poliquístico cambió de nombre a síndrome ovárico metabólico poliendócrino. Conocé qué significa este cambio, por qué es importante y qué debés saber como paciente.

Durante años, muchas mujeres escucharon el diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico y pensaron inmediatamente en “quistes en los ovarios”. Sin embargo, hoy la medicina reconoce que esta condición es mucho más amplia: no se trata solo de los ovarios, ni todas las pacientes tienen quistes visibles.

En 2026, la Sociedad de Endocrinología anunció que el nombre síndrome de ovario poliquístico(SOP) será reemplazado por síndrome ovárico metabólico poliendócrino(PMOS), un nombre que busca describir mejor lo que ocurre en el cuerpo de las pacientes. Este cambio fue anunciado el doce de mayo de dos mil veintiséis y forma parte de un esfuerzo internacional para mejorar el diagnóstico, la educación y la atención médica de esta condición.

SOP ahora se llama PMOS: qué significa y qué cambia en 2026

¿Por qué se cambió el nombre?

El nombre anterior podía ser confuso porque hacía pensar que el problema principal eran los quistes en los ovarios. Pero, en realidad, esta condición puede involucrar alteraciones hormonales, ciclos menstruales irregulares, resistencia a la insulina, cambios en la piel, aumento del vello, acné, dificultad para ovular y mayor riesgo de problemas metabólicos.

Además, muchas pacientes pueden tener esta condición sin presentar quistes visibles en una ecografía. Por eso, el nuevo nombre intenta reflejar mejor que se trata de un trastorno hormonal y metabólico que puede afectar diferentes áreas de la salud, no solamente los ovarios.

Dicho de forma sencilla: el cambio de nombre no significa que ahora tengás una enfermedad diferente; significa que la medicina está usando un nombre más exacto para explicar lo que ya se sabía sobre esta condición.

¿Qué significa síndrome ovárico metabólico poliendócrino?

El nuevo nombre ayuda a entender mejor la condición:

  • Ovárico: porque puede afectar la ovulación, los ciclos menstruales y la fertilidad.
  • Metabólico: porque muchas pacientes tienen resistencia a la insulina o mayor riesgo de desarrollar alteraciones del azúcar en sangre.
  • Poliendócrino: porque involucra varias hormonas y no solo una parte del sistema reproductivo.

Este cambio es importante porque ayuda a que las pacientes y los profesionales de la salud no se enfoquen únicamente en la menstruación o en la fertilidad, sino también en la salud metabólica, emocional, dermatológica y cardiovascular.

¿Qué cambia para vos como paciente?

Lo más importante es saber que el diagnóstico no desaparece ni pierde validez. Si antes te dijeron que tenías síndrome de ovario poliquístico, eso no significa que ahora tu diagnóstico sea incorrecto. Lo que cambia es la forma de nombrarlo y de entenderlo.

También es probable que durante un tiempo sigas viendo ambos nombres en recetas, expedientes, resultados de laboratorio, ecografías, guías médicas y artículos de salud. La Sociedad de Endocrinología explicó que la transición completa hacia el nuevo nombre se espera en los próximos años, incluyendo futuras guías internacionales.

En otras palabras, podés escuchar ambos nombres mientras el cambio se va incorporando en la práctica médica.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Los síntomas pueden variar mucho de una mujer a otra. Algunas pacientes tienen síntomas muy evidentes y otras pasan años sin recibir un diagnóstico.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Ciclos menstruales irregulares.
  • Ausencia de menstruación por varios meses.
  • Acné persistente.
  • Aumento de vello en rostro, pecho, abdomen o espalda.
  • Caída de cabello con patrón similar al masculino.
  • Dificultad para ovular.
  • Dificultad para lograr embarazo.
  • Aumento de peso o dificultad para bajarlo.
  • Resistencia a la insulina.
  • Manchas oscuras en la piel, especialmente en cuello, axilas o ingles.

La Organización Mundial de la Salud señala que esta condición afecta aproximadamente entre diez y trece de cada cien mujeres en edad reproductiva, y que hasta setenta de cada cien mujeres que la tienen podrían no saberlo.

¿Por qué no se trata solo de fertilidad?

Muchas pacientes llegan a consulta porque tienen ciclos irregulares o porque desean buscar embarazo. Eso es muy importante, pero no es lo único que debe evaluarse.

La guía internacional basada en evidencia del año dos mil veintitrés recomienda una atención integral, tomando en cuenta salud metabólica, salud emocional, síntomas dermatológicos, fertilidad, estilo de vida y riesgos a largo plazo.

Esto significa que, si tenés esta condición, tu atención médica no debería limitarse únicamente a “regular la regla”. También puede ser necesario valorar glucosa, insulina, colesterol, presión arterial, peso, hábitos de sueño, alimentación, actividad física, salud emocional y antecedentes familiares.

¿El tratamiento cambia con el nuevo nombre?

El cambio de nombre no significa que todas las pacientes necesiten un tratamiento nuevo. El manejo sigue dependiendo de tus síntomas, tu edad, tus planes reproductivos, tus resultados de laboratorio y tu historia clínica.

Algunas pacientes necesitan apoyo para regular sus ciclos. Otras necesitan tratamiento para acné o exceso de vello. Algunas buscan embarazo y requieren manejo de ovulación. Otras necesitan enfocarse en resistencia a la insulina, peso, alimentación, ejercicio o prevención de riesgos metabólicos.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos explica que el tratamiento puede variar según los síntomas y objetivos de cada paciente, y que también se debe prestar atención a riesgos de salud a largo plazo.

Por eso, lo ideal es que no te automediqués ni asumas que todas las pacientes necesitan lo mismo. Esta condición debe manejarse de forma personalizada.

¿Qué exámenes podrían solicitarte?

Tu ginecóloga o ginecólogo puede valorar diferentes estudios según tus síntomas. Entre los más frecuentes pueden estar:

  • Historia menstrual detallada.
  • Examen físico.
  • Evaluación de signos de exceso de andrógenos, como acné o aumento de vello.
  • Exámenes hormonales.
  • Glucosa en sangre.
  • Evaluación de resistencia a la insulina, si aplica.
  • Perfil de lípidos.
  • Ecografía pélvica, cuando sea necesaria.

No todas las pacientes necesitan exactamente los mismos estudios. Por eso es importante que el abordaje sea individualizado y que se valore tu caso completo.

¿Qué mensaje deja este cambio de nombre?

El nuevo nombre ayuda a quitar una idea equivocada: que esta condición se trata solo de “ovarios con quistes”. En realidad, puede afectar tu metabolismo, tus hormonas, tu piel, tu ciclo menstrual, tu fertilidad y tu bienestar emocional.

También ayuda a validar a muchas pacientes que han pasado años escuchando frases como “es solo irregularidad menstrual”, “solo bajá de peso” o “no pasa nada si no querés embarazarte ahorita”. La realidad es que esta condición merece seguimiento médico, acompañamiento y una visión integral.

Si tenés ciclos irregulares, acné persistente, aumento de vello, caída de cabello, dificultad para ovular o antecedentes de resistencia a la insulina, no lo dejés pasar. Consultá con tu ginecóloga o ginecólogo para recibir una evaluación adecuada.

Conclusión

El cambio de nombre de síndrome de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendócrino no cambia quién sos ni invalida tu diagnóstico. Más bien, ayuda a entender mejor una condición que por años fue explicada de forma limitada.

Ahora sabemos que no se trata solamente de ovarios ni de quistes. Se trata de una condición hormonal y metabólica que puede necesitar seguimiento integral.

Si vivís con este diagnóstico, recordá: no estás exagerando, no estás sola y tu salud merece una evaluación completa, cercana y personalizada.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes:
  1. Sociedad de Endocrinología  Fuente sobre el cambio oficial de nombre anunciado en mayo de dos mil veintiséis. https://www.endocrine.org/news-and-advocacy/news-room/2026/pcos-name-change?utm_source=chatgpt.com
  2. Organización Mundial de la Salud
    Fuente sobre síntomas, frecuencia, diagnóstico y riesgos asociados al síndrome de ovario poliquístico. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/polycystic-ovary-syndrome?utm_source=chatgpt.com
  3. Guía internacional basada en evidencia para la evaluación y manejo del síndrome de ovario poliquístico, año dos mil veintitrés
    Fuente sobre evaluación integral, diagnóstico y manejo clínico. https://www.asrm.org/practice-guidance/practice-committee-documents/recommendations-from-the-2023-international-evidence-based-guideline-for-the-assessment-and-management-of-polycystic-ovary-syndrome/?utm_source=chatgpt.com
  4. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos
    Fuente sobre síntomas, causas, resistencia a la insulina y opciones de tratamiento. https://www.acog.org/womens-health/faqs/polycystic-ovary-syndrome-pcos?utm_source=chatgpt.com
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¿Qué incluye un chequeo ginecológico completo en 2026? Por qué el Papanicolau no es suficiente para tu salud.

Si sos de las que piensa que con hacerse el «Pap» una vez al año ya saliste del compromiso, este post es para vos.

En este 2026, la medicina ha avanzado un montón y hoy sabemos que tu salud íntima es mucho más que una sola prueba. Queremos que te sintás segura y empoderada, por eso hoy te contamos qué debe incluir un chequeo ginecológico completo y por qué el Papanicolaou, aunque es importante, hay otros estudios que debemos tomar en cuenta.

Chequeo Ginecológico Completo 2026: Más allá del Papanicolaou

¿Por qué el Papanicolaou ya no es suficiente?

Históricamente, el Papanicolaou ha sido nuestra herramienta estrella para detectar cambios en las células del cuello uterino. Sin embargo, las guías internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para este 2026 son claras: la prueba de Virus del Papiloma Humano (VPH) es mucho más precisa.

El Papanicolaou detecta la lesión cuando ya existe, pero la prueba de Virus del Papiloma Humano busca el ADN del virus antes de que cause un problema grave. Además, el Papanicolaou tiene un margen de error (falsos negativos) más alto que las pruebas moleculares modernas. Por eso, hoy en día se recomienda combinar ambas (lo que llamamos «co-test») o priorizar la prueba de Virus del Papiloma Humano según tu edad.


Lo que incluye tu chequeo completo en 2026

Un chequeo de verdad, de esos que te dan paz mental, debe incluir estos cuatro pilares:

1. Entrevista clínica (La plática con tu médico)

No es solo «rellenar papeles». Aquí es donde vos le contás a tu ginecólogo o ginecóloga sobre tus ciclos, si tenés dolores extraños, cómo va tu vida sexual o si hay antecedentes de cáncer en tu familia. En Nicaragua, el Ministerio de Salud (MINSA) enfatiza que esta parte es vital para identificar riesgos de forma personalizada.

2. Examen físico y pélvico

Es la revisión de rutina donde se observa que todo esté en orden externamente e internamente. Se usa el espéculo para ver el cuello del útero y se realiza un examen bimanual para sentir el tamaño y la posición de tu útero y ovarios.

3. El tamizaje moderno (VPH + Papanicolaou)

Como te decíamos, ya no basta con el «Pap» tradicional. Según los protocolos actuales:

  • Prueba de ADN de Virus del Papiloma Humano: Es la forma más efectiva de prevenir el cáncer cervicouterino.
  • Papanicolaou: Se sigue usando como complemento para ver el estado de las células.

4. Ultrasonido Pélvico o Transvaginal

Esto es fundamental. El examen físico no siempre puede detectar miomas (fibromas), quistes en los ovarios o endometriosis. El ultrasonido le permite al médico ver «por dentro» con mucha claridad y descartar cualquier masa o inflamación que no se siente al tacto.

5. Examen clínico de mamas

Aunque vos te revisés en casa (¡que es excelente!), una vez al año un profesional debe palpar tus mamas y axilas. Si tenés más de cuarenta años, o si hay riesgos familiares, este chequeo se acompaña con una mamografía.


¡No lo dejés para después!

Cuidar de vos misma es el acto de amor más grande que podés hacer. No esperés a que te duela algo o a tener un sangrado raro para ir a consulta. Recordá que en Nicaragua contamos con programas de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano y acceso a estas pruebas en las unidades de salud y clínicas privadas.

¿Hace cuánto no te hacés tu chequeo completo? Aprovechá este mensaje como una señal para agendar tu cita. ¡Tu salud lo vale todo!

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DIU vs. Implante: Comparativa de métodos anticonceptivos de larga duración (pros, contras y duración).

Sabemos que elegir un método anticonceptivo es una decisión bien personal y, a veces, entre tantas opciones una se puede sentir un poco perdida.

Si estás buscando algo que te brinde tranquilidad por mucho tiempo, sin tener que estarte acordando de tomar una pastilla todos los días, los Anticonceptivos Reversibles de Larga Duración son tus mejores aliados. Aquí te traigo una comparativa sencilla entre el DIU y el Implante para que podás valorar cuál te va mejor.

DIU vs. Implante: Comparativa de Métodos de Larga Duración en Nicaragua

1. El Implante Subdérmico (La «Varillita»)

Es una pequeña varilla flexible, más o menos del tamaño de un fósforo, que el personal de salud te coloca debajo de la piel en la parte interna de tu brazo.

  • ¿Cómo funciona? Libera hormonas de forma constante que impiden que tus ovarios liberen óvulos y espesan el moco del cuello de tu útero para que los espermatozoides no pasen.
  • ¿Cuánto dura? Te protege por 3 años.
  • Pros: Es de los métodos más efectivos que existen (más del noventa y nueve por ciento de efectividad). No se nota a simple vista y te olvidás de todo por tres años.
  • Contras: Puede causar cambios en tu regla. A algunas mujeres se les quita el periodo, a otras les baja poquito o de forma irregular. También podrías sentir sensibilidad en los senos o algún granito de acné al inicio.

2. El Dispositivo Intrauterino (DIU)

Este es un aparato pequeño en forma de «T» que el médico coloca dentro de tu útero. Hay de dos tipos: el de cobre y el hormonal.

El DIU de Cobre (Para las que no quieren hormonas)

  • ¿Cómo funciona? El cobre actúa como una barrera natural que elimina a los espermatozoides.
  • ¿Cuánto dura? Puede durar de cinco a diez años, según el modelo.
  • Pros: No tiene hormonas de ningún tipo. Es ideal si querés mantener tu ciclo natural.
  • Contras: En los primeros meses, tus reglas pueden ser un poco más abundantes o podrías sentir más cólicos de lo normal.

El DIU Hormonal

  • ¿Cómo funciona? Libera una pequeña cantidad de hormona directamente en el útero.
  • ¿Cuánto dura? Entre tres y ocho años, dependiendo de la marca.
  • Pros: Ayuda muchísimo a reducir el dolor menstrual y hace que el sangrado sea muy leve.
  • Contras: Al igual que el implante, puede causar manchados irregulares mientras tu cuerpo se acostumbra.

Cuadro Comparativo: Míralo de un vistazo

CaracterísticaImplante SubdérmicoDIU (Cobre u Hormonal)
Lugar de colocaciónDebajo de la piel del brazo.Dentro del útero.
EfectividadSuperior al 99%.Superior al 99%.
DuraciónTres años.De tres hasta diez años.
Recuperación de fertilidadInmediata al retirarlo.Inmediata al retirarlo.
Uso de hormonasSí tiene.El de cobre NO; el hormonal SÍ.

¿Cuál es el mejor para vos?

Fijate bien, si sos de las que prefiere no usar hormonas, el DIU de cobre es tu mejor opción. Si lo que buscás es que se te quiten los dolores menstruales o tener reglas bien ralas, el implante o el DIU hormonal te van a encantar.

Recordá que ninguno de estos métodos te protege contra las infecciones de transmisión sexual, por eso siempre es bueno usar condón. ¡Lo más importante es que vos te sintás cómoda y segura con tu elección!

Acudí a tu centro de salud más cercano o consultá con tu ginecóloga de confianza para que te ayuden con la colocación. ¡Cuidar de vos es un acto de amor propio!

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¿Qué es el prolapso genital? ¿Y por qué no siempre significa cirugía?

Qué bueno que estés por acá buscando información. Es totalmente normal que si has sentido una «bolita» o una presión extraña «ahí abajo», lo primero que se te venga a la mente sea un susto o la idea de que vas directo al quirófano.

Pero antes de que te me estresés, quiero contarte que el prolapso genital es mucho más común de lo que te imaginás y, lo más importante: no siempre termina en cirugía.

Aquí te explico de qué se trata esto, y  con toda la calma del mundo.

¿Qué es el prolapso genital? Opciones antes de la cirugía

¿Qué es exactamente el prolapso genital?

Imagínate que los órganos de tu pelvis (el útero, la vejiga y el recto) están sostenidos por una especie de «hamaca» hecha de músculos y tejidos. A esto le llamamos suelo pélvico.

Cuando esa hamaca se estira o se debilita por diferentes razones (como los partos, la edad o hasta el estreñimiento crónico), deja de sostener con fuerza. Entonces, uno o varios de esos órganos descienden de su posición original y presionan las paredes de la vagina. Eso es el prolapso.

Los síntomas que podrías sentir:

  • Sentís una sensación de pesadez o un «tirón» en la pelvis.
  • Notás un bulto que asoma por la abertura vaginal.
  • Tenés escapes de orina al toser, reír o cargar algo pesado.
  • Sentís incomodidad durante las relaciones sexuales.

¿Por qué no siempre necesitás cirugía?

Esta es la parte donde quiero que te relajés. Muchas mujeres creen que la única solución es operarse, pero la medicina ha avanzado un montón y hoy sabemos que, dependiendo del grado del prolapso, tenés otras opciones excelentes:

1. Fortalecimiento del suelo pélvico (Ejercicios de Kegel)

Si tu prolapso es leve o moderado, la fisioterapia pélvica es tu mejor aliada. Aprendés a ejercitar esos músculos para que recuperen su tono y vuelvan a sostener tus órganos. ¡Es como ir al gimnasio, pero para tu zona íntima!

2. El uso de pesarios vaginales

Un pesario es un dispositivo de silicona, muy parecido a un anillo, que el médico coloca dentro de la vagina para dar soporte a los órganos. Es una opción fantástica si no querés operarte o si tenés alguna condición médica que haga la cirugía riesgosa. Vos misma podés aprender a ponértelo y quitártelo.

3. Cambios en tu estilo de vida

A veces, pequeños ajustes hacen una gran diferencia:

  • Mantené un peso saludable: Para quitarle presión a tu suelo pélvico.
  • Tratá el estreñimiento: No hagás mucha fuerza al ir al baño; comé más fibra.
  • Cuidado con las pesas: Si hacés ejercicio, evitá cargar cosas exageradamente pesadas sin la técnica correcta.

¿Cuándo sí se considera la operación?

La cirugía generalmente se deja como última opción. Se recomienda si el prolapso es muy avanzado (cuando el órgano sale completamente), si te causa un dolor constante o si las otras opciones que ya probaste no te funcionaron.

Recordá esto: Vos sos la dueña de tu cuerpo. No tengás pena de hablar de esto con tu ginecóloga o ginecólogo. Entre más rápido consultés, más fácil será tratarlo sin necesidad de cirugía.

¡Cuidate mucho, que tu salud es lo primero!

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¿Querés ser mamá? Checklist de 5 estudios y hábitos esenciales antes de buscar un embarazo

¡Hola! Si estás leyendo esto, es muy probable que tengás la ilusión de ver crecer tu familia. Tomar la decisión de buscar un embarazo es uno de los momentos más emocionantes de la vida, pero antes de lanzarte a la aventura, es fundamental que preparés «la casita» (tu cuerpo) para que ese bebé crezca sano y fuerte.

No se trata solo de dejar de cuidarte; se trata de estar en tu mejor versión. Por eso, aquí te compartimos cinco puntos clave que debés revisar antes de dar el gran paso.

Checklist para ser mamá: 5 estudios y hábitos en Nicaragua

1. Programá tu cita preconcepcional

Antes de cualquier cosa, visitanos. Una consulta preconcepcional no es lo mismo que una revisión de rutina. Aquí revisamos tus antecedentes médicos, tus vacunas y cualquier factor de riesgo. Queremos asegurarnos de que tu salud esté al cien por ciento para evitar complicaciones futuras.

2. Empezá con el ácido fólico desde ya

Este es un paso que no podés saltarte. Las autoridades de salud recomiendan empezar a tomar suplementos de ácido fólico al menos tres meses antes de quedar embarazada. ¿Por qué es tan importante? Porque ayuda a prevenir defectos graves en el cerebro y la columna vertebral del bebé que se forman en las primeritas semanas, muchas veces antes de que vos sepás que estás en estado.

3. Revisá tus exámenes de laboratorio

Es necesario realizarte un chequeo de sangre completo. Necesitamos saber cómo está tu hemoglobina (para evitar la anemia), tu tipo de sangre y descartar infecciones como la rubéola o la toxoplasmosis. También es vital chequear tus niveles de azúcar y la función de tu tiroides, ya que todo esto influye directamente en tu fertilidad.

4. Adoptá hábitos de vida saludables

Si fumás o acostumbrás tomar licor de vez en cuando, este es el momento de decir «adiós». El tabaco y el alcohol pueden dificultar que quedés embarazada y son peligrosos para el desarrollo del feto. Además, tratá de mantener una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras, y mantené tu cuerpo en movimiento con ejercicio regular.

5. No olvidés tu salud dental

Parece mentira, pero la salud de tu boca tiene mucho que ver con tu embarazo. Las infecciones en las encías están relacionadas con partos prematuros. Así que, antes de quedar embarazada, hacéte una limpieza y revisá que no tengás caries pendientes por tratar.

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Fuentes

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Miomas uterinos: Mitos, verdades y cuándo realmente debés preocuparte

Si alguna vez has sentido una inflamación inusual en el vientre o tus periodos se han vuelto una pesadilla de dolor y sangrado, es probable que la palabra «mioma» haya cruzado por tu mente o la de tu médico.

Sabemos que recibir cualquier diagnóstico relacionado con el útero asusta un poco. Por eso, hoy queremos hablarte de mujer a mujer, aclarando tus dudas con la verdad y ayudándote a identificar cuándo es el momento de tomar cartas en el asunto.

Miomas uterinos: Mitos, verdades y señales de alerta | Guía para pacientes

¿Qué son exactamente los miomas?

Para empezar, relajate un poco: los miomas (también llamados leiomiomas o fibromas) son tumores benignos. Esto significa que no son cáncer. Son básicamente grupos de células musculares que crecen en el tejido del útero. Son tan comunes que se estima que la mayoría de las mujeres desarrollaremos al menos uno en algún momento de nuestra vida.


Mitos y verdades: No dejés que te cuenten cuentos

  • Mito: «Si tenés miomas, te tienen que quitar el útero.»
    • Verdad: ¡Para nada! La histerectomía (quitar el útero) es solo una opción y generalmente es el último recurso. Existen tratamientos con medicamentos, procedimientos de mínima invasión y cirugías donde solo se retira el mioma para preservar tu fertilidad.
  • Mito: «Los miomas se convierten en cáncer si no los operás.»
    • Verdad: Es extremadamente raro que un mioma se vuelva maligno. El hecho de tener miomas no aumenta tu riesgo de padecer cáncer de útero.
  • Mito: «Si tenés miomas, no podés quedar embarazada.»
    • Verdad: Muchas mujeres con miomas tienen embarazos completamente normales. Todo depende de dónde esté ubicado el mioma y de su tamaño.

¿Cuándo realmente debés preocuparte?

Aunque la mayoría son «silenciosos» y no causan molestias, hay señales de alerta que no debés pasar por alto. Prestá mucha atención a tu cuerpo:

  1. Sangrado excesivo: Si tus reglas son tan abundantes que empapás una toalla sanitaria cada hora o si duran más de ocho días, debés consultarnos.
  2. Dolor pélvico constante: No es normal vivir con dolor en la pelvis o sentir una presión fuerte que no se quita.
  3. Ganas frecuentes de orinar: A veces, el mioma crece tanto que presiona la vejiga, haciéndote correr al baño a cada rato.
  4. Crecimiento del abdomen: Si sentís que tu vientre ha crecido como si estuvieras embarazada, pero no lo estás, podría ser un mioma de gran tamaño.

Tu salud es prioridad

Si sentís que algo no anda bien, no lo dejes pasar «por desidia» o por miedo. El diagnóstico es super sencillo, normalmente basta con un ultrasonido pélvico para saber qué está pasando allá adentro.

Recordá que vos tenés el control sobre tu cuerpo. Informarte es el primer paso para sentirte tranquila y tomar las mejores decisiones para tu bienestar.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.


Fuentes

  • Mayo Clinic: Información detallada sobre síntomas, causas y diagnóstico de los fibromas uterinos (2025). Link a Mayo Clinic
  • Oficina para la Salud de la Mujer (OASH), Departamento de Salud de los Estados Unidos: Guía para pacientes sobre miomas uterinos y opciones de tratamiento. Link a WomensHealth.gov
  • Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG): Preguntas frecuentes sobre el manejo de los leiomiomas. Link a ACOG
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¿Sentís dolor durante las relaciones sexuales? Por qué aguantar no es normal

Seguro alguna vez has escuchado por ahí que «a las mujeres siempre nos duele un poquito» o que es parte de «acostumbrarse». Queremos decirte, con toda claridad, que eso es un mito. El dolor durante el coito (conocido médicamente como dispareunia) no es algo que debas aceptar ni mucho menos aguantar por compromiso o por pena.

Tu bienestar sexual es una parte esencial de tu salud integral. Sentir dolor es la forma que tiene tu cuerpo de avisarte que algo no está funcionando como debería, y lo más importante es que tiene solución.

¿Sentís dolor en las relaciones sexuales? No es normal aguantar | Femwell Center

¿Por qué te puede estar pasando esto?

Existen muchísimas razones por las cuales podrías estar sintiendo incomodidad. No siempre es algo grave, pero siempre es algo que merece atención. Algunas de las causas más comunes son:

  • Falta de lubricación: Puede ser por estrés, por no dedicarle suficiente tiempo al juego previo o incluso por cambios hormonales (como los que ocurren durante la lactancia o la menopausia).
  • Infecciones comunes: A veces, una simple inflamación o una infección por hongos puede hacer que los tejidos estén muy sensibles.
  • Vaginismo: Es cuando los músculos de la pelvis se tensan de forma involuntaria, haciendo que la penetración sea difícil o dolorosa.
  • Causas emocionales: El miedo, la ansiedad o incluso experiencias pasadas pueden hacer que tu cuerpo se «cierre» como una forma de protección.
  • Condiciones médicas específicas: Problemas como la endometriosis o quistes también pueden ser los responsables.

Por qué «aguantar» no es la solución

Cuando decidís aguantar el dolor, se crea un círculo vicioso. Tu cerebro empieza a asociar el contacto íntimo con una mala experiencia, lo que genera más tensión nerviosa, menos lubricación y, por ende, más dolor la próxima vez.

No tenés que sufrir en silencio. Tu placer y tu comodidad son importantes, y buscar ayuda es el primer paso para recuperar tu tranquilidad y tu vida íntima.

¿Cómo podemos ayudarte en consulta?

En Femwell Center, nuestro enfoque es escucharte sin juzgarte. Queremos que te sintás en un espacio seguro donde podás hablar de lo que te pasa con total libertad.

Cuando venís a consulta con nosotros:

  1. Conversamos con calma: Nos contás desde cuándo sentís la molestia y cómo es ese dolor.
  2. Hacemos una revisión integral: Buscamos causas físicas de manera delicada y profesional.
  3. Diseñamos un plan para vos: Ya sea que necesités un tratamiento médico, recomendaciones sobre lubricantes específicos, o ejercicios para relajar la zona pélvica, te acompañamos en cada paso.

¡No dejes pasar más tiempo! Merecés disfrutar de tu cuerpo y de tu sexualidad plenamente. Estamos aquí para cuidarte.

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Mes de la Prevención de ITS: Clamidia y Gonorrea, las infecciones silenciosas que amenazan tu fertilidad si no te chequeás

Esperamos que estés teniendo una excelente semana. Hoy queremos hablarte de un tema que a veces nos da un poquito de pena o que simplemente dejamos pasar porque «no sentimos nada», pero que es vital para tu salud reproductiva y tu bienestar general.

Abril es el Mes de la Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual, y queremos poner el foco en dos «enemigas silenciosas»: la clamidia y la gonorrea.

name=»viewport» content=»width=device-width,initial-scale=1.0″ /> Prevención de ITS: Clamidia y Gonorrea en Nicaragua | Femwell Center

¿Por qué les decimos «silenciosas»?

Fíjate que lo más engañoso de estas infecciones es que la gran mayoría de las veces no presentan síntomas. Podés estar tranquila haciendo tu vida, trabajando y entrenando, sin saber que estas bacterias están ahí.

Sin embargo, que no las sintas no significa que no estén haciendo daño. Si no se detectan a tiempo, estas infecciones pueden subir desde el cuello del útero hasta las trompas de Falopio, causando lo que conocemos como Enfermedad Pélvica Inflamatoria.

El riesgo para tu fertilidad

Aquí es donde la cosa se pone seria. La inflamación constante en las trompas puede causar cicatrices que, a la larga, bloquean el paso del óvulo o del espermatozoide. Esto puede dificultar que quedés embarazada en el futuro o aumentar el riesgo de un embarazo ectópico (fuera del útero).

La buena noticia es que ambas son totalmente curables con el tratamiento antibiótico adecuado. El problema no es la enfermedad en sí, sino el tiempo que pasás sin tratarla.

¿Cómo podés cuidarte?

No tenés que esperar a sentir molestias para venir a consulta. Si sos una mujer sexualmente activa, lo ideal es que te hagás un chequeo preventivo al menos una vez al año.

  • Usá preservativo: Es la herramienta más efectiva para reducir el riesgo de contagio.
  • Hacete tus exámenes: Un simple examen de laboratorio puede darte la paz mental que necesitas.
  • Hablá con tu pareja: La salud sexual es responsabilidad de los dos.

Recordá que estamos para acompañarte sin juicios. Queremos que te sientas cómoda y segura, sabiendo que estás tomando las riendas de tu salud. ¡Cuidar tu fertilidad hoy es asegurar tus sueños de mañana!

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Adenomiosis: La «hermana» de la endometriosis que causa sangrados abundantes y de la que nadie te habla

Si vos sos de las que cada mes sufre con reglas dolorosas y sangrados súper abundantes, seguramente te has preguntado si eso es normal. A muchas nos han dicho que «el dolor es parte de ser mujer», pero la verdad es que no tiene por qué ser así. Casi siempre escuchamos hablar de la endometriosis, pero hay otra condición muy parecida, casi como su «hermana», de la que muy pocos hablan y que podría ser la causa exacta de lo que sentís: la adenomiosis.

Adenomiosis: La hermana de la endometriosis | Causas y síntomas

¿Qué es exactamente la adenomiosis?

Para entenderlo de una manera más fácil, imaginá que tu útero es como una casita. La endometriosis pasa cuando el tejido que normalmente recubre esa casita por dentro (el endometrio) crece por fuera. En cambio, en la adenomiosis, este tejido decide crecer y meterse en las paredes musculares de la misma casita, es decir, dentro del propio músculo del útero.

Como el tejido sigue respondiendo a tus hormonas cada mes, se hincha y sangra. Pero como está atrapado en el músculo, hace que tu útero se agrande, se irrite y te provoque esos cólicos horribles y sangrados que parecen no terminar.

¿Cómo podés saber si la tenés?

Muchas mujeres pasan años sin un diagnóstico porque confunden los síntomas con «una regla pesada». Si vos notás alguno de estos síntomas, prestá mucha atención:

  • Sangrados exagerados: Si tenés que cambiar tu toalla o tampón a cada rato, o si expulsás coágulos grandes durante tu menstruación.
  • Dolor que te dobla: Cólicos intensos en la parte baja de tu vientre, que a veces empiezan antes de la regla y se quedan varios días.
  • Dolor al tener intimidad: Si sentís dolor profundo cuando tenés relaciones sexuales.
  • Vientre hinchado: Si sentís pesadez o presión en el vientre, o notás que tu abdomen está mucho más inflamado de lo normal.

¿Por qué ocurre y quiénes tienen más riesgo?

La verdad es que la medicina todavía no sabe la causa exacta, pero los doctores y especialistas coinciden en algunas cosas. Es más común en mujeres que ya pasaron los treinta y cinco años, y sobre todo en aquellas que ya han tenido hijos o han pasado por cirugías en el útero, como una cesárea.

¿Qué podés hacer al respecto?

Lo más importante es que no te quedés callada. Si sentís que tu regla te roba la energía y te impide hacer tu vida normal, buscá a tu médico o médica de confianza. Usualmente, te van a revisar y te pueden mandar a hacer un ultrasonido o una imagen por resonancia magnética para ver mejor tu útero.

Existen opciones médicas para ayudarte a vivir mejor, desde medicamentos para el dolor y pastillas anticonceptivas para controlar el sangrado, hasta tratamientos más avanzados que podés platicar con tu especialista según lo que vos necesités.

No dejés que el dolor se vuelva tu rutina. Conocer tu cuerpo y hablar de estos temas es el primer paso para cuidarte y sentirte bien. ¡Vos te merecés vivir sin dolor!

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5 razones médicas para ir al ginecólogo aunque no tengas pareja

Muchas veces pensamos que la visita al ginecólogo solo es necesaria cuando tenemos una pareja activa, estamos planeando un embarazo o si sospechamos de alguna infección de transmisión sexual. Pero la verdad es que la salud íntima va mucho más allá de eso. Tu cuerpo necesita cuidado y atención en todas las etapas de tu vida.

Por eso, hoy quiero platicar con vos sobre cinco razones médicas sumamente importantes por las que tenés que agendar esa cita con tu especialista, aunque ahorita no estés en una relación. ¡Poné atención a tu salud!

5 razones médicas para ir al ginecólogo aunque no tengas pareja

1. Prevención y detección temprana del cáncer cervicouterino

Aunque no estés activa sexualmente en este momento, los chequeos de rutina son fundamentales. El examen de papanicolaou y las pruebas para detectar el virus del papiloma humano son herramientas que salvan vidas. Según la Organización Mundial de la Salud, la detección temprana y el tratamiento de lesiones precancerosas pueden prevenir el cáncer de cuello uterino. Recordá que el virus puede estar en tu cuerpo desde hace mucho tiempo sin mostrar síntomas, así que hacerte tu revisión periódica es el mejor acto de amor propio que podés hacer por vos misma.

2. Control de tu ciclo menstrual y dolores intensos

Si tus reglas son irregulares, te vienen cada dos meses, o si el dolor que sentís te impide hacer tus actividades normales, no tenés que aguantarte. Estos síntomas pueden ser señales de condiciones como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis. Un ginecólogo te ayuda a entender qué está pasando en tu cuerpo y te puede dar el tratamiento adecuado para que vivís tus días de regla tranquila y sin sufrimiento.

3. Revisión clínica de tus mamas

El cáncer de mama no avisa y no tiene absolutamente nada que ver con tu estado civil. Durante tu consulta, el especialista no solo te revisa para detectar cualquier bulto o anomalía que vos no hayas notado, sino que también te enseña cuál es la forma correcta de hacerte el autoexamen en la casa. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda estas visitas de bienestar anuales como un espacio esencial para educarte sobre los cambios en tus mamas y decidir cuándo es momento de hacerte una mamografía.

4. Salud vaginal general e infecciones comunes

Es un gran mito creer que todas las infecciones vaginales vienen de una pareja. Existen condiciones muy comunes como la candidiasis vaginal (una infección por hongos) o la vaginosis bacteriana (un desequilibrio en las bacterias naturales de tu vagina) que pueden aparecer por el estrés, por tomar antibióticos o incluso por usar jabones íntimos inadecuados. La Clínica Mayo señala que estas afecciones causan mucha incomodidad, como picazón y cambios en el flujo. Ir al ginecólogo te asegura un diagnóstico correcto y el medicamento exacto para que te curés rápido, en lugar de andar inventando con remedios caseros.

5. Asesoría sobre tu fertilidad y tu futuro reproductivo

Tal vez ahorita ni pensás en tener hijos, o tal vez sí es un sueño que tenés para más adelante. Sea cual sea tu caso, conocer tu estado hormonal y la salud de tus ovarios es muy valioso. En tu chequeo podés hacer todas las preguntas que tengás sobre cómo preservar tu fertilidad, cómo te afecta tu estilo de vida actual o simplemente conocer mejor cómo funciona tu cuerpo. Es tu espacio seguro para platicar sin pena.

Cuidarte es tu responsabilidad y tu derecho. No dejés tu salud para después ni esperés a tener una emergencia para buscar atención médica. ¡Animate y agendá tu cita pronto!

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Climaterio y Menopausia: Qué son y cómo funciona el Test de Severidad

Qué bueno que estás por acá. Hoy quiero platicar con vos sobre una etapa muy importante en la vida de toda mujer. A veces, cuando llegamos a cierta edad, empezamos a notar cambios en nuestro cuerpo y en nuestras emociones, y es normal que te sintás un poco confundida o hasta asustada.

Pero ¡tranquila! No estás sola. Vamos a aclarar qué es exactamente el climaterio, qué es la menopausia y cómo los médicos logran medir lo que estás sintiendo usando una herramienta llamada Test de Severidad o Escala de Puntuación de la Menopausia. Todo esto se encuentra respaldado por entidades oficiales como la Organización Mundial de la Salud.

Climaterio y Menopausia: Qué son y el Test de Severidad | Femwell Center

¿Qué es el climaterio y en qué se diferencia de la menopausia?

Fijate que muchas veces usamos estas dos palabras para decir lo mismo, pero en realidad son cosas distintas:

  • El climaterio: Es toda la etapa de transición. Empieza varios años antes de tu última regla y termina algunos años después. Durante este tiempo, tus ovarios empiezan a bajar la producción de hormonas, como los estrógenos. Aquí es cuando podés empezar a sentir esos famosos calores, cambios de humor o problemas para dormir. ¡Es todo un proceso!
  • La menopausia: Es un momento exacto en el tiempo. Se dice que llegaste a la menopausia justo cuando cumplís doce meses seguidos sin que te baje tu menstruación. La Organización Mundial de la Salud la define exactamente como ese cese permanente de la regla. Así que la menopausia es solo una fecha, mientras que el climaterio es todo el viaje.

¿Qué es el Test de Severidad y cómo funciona?

Si vos andás sintiendo un montón de molestias y vas a la consulta con tu doctora o tu doctor, es muy probable que te apliquen el Test de Severidad, muy conocido en el mundo médico como el Índice de Kupperman o la Escala de Puntuación de la Menopausia.

¿Para qué sirve? Básicamente, le ayuda a tu especialista a saber qué tan fuertes son tus síntomas y cómo están afectando tu calidad de vida todos los días. No es lo mismo sentir un calorcito de vez en cuando, que no poder dormir en toda la noche.

El test funciona de manera muy fácil. Te van a hacer preguntas sobre once molestias principales, por ejemplo:

  1. Calores y sudoraciones.
  2. Problemas con tu corazón, como si te palpitara muy rápido.
  3. Problemas para dormir bien.
  4. Cambios de humor, si te sentís triste, enojada o ansiosa de la nada.
  5. Cansancio en tu cuerpo y en tu mente.
  6. Problemas a la hora de tener relaciones sexuales, como resequedad vaginal.
  7. Dolores en tus huesos o en tus músculos.

A cada uno de estos síntomas, vos le vas a dar una nota desde el número cero hasta el número cuatro:

  • Cero significa que no sentís nada de eso.
  • Uno significa que la molestia es leve.
  • Dos significa que la molestia es moderada.
  • Tres significa que la molestia es severa.
  • Cuatro significa que la molestia es muy severa, al punto que ya no la soportás.

Al final, tu médico suma todos esos puntos. Si el total es un número bajito, significa que tus síntomas son leves y se pueden manejar al suave con cambios en tu estilo de vida o en tu alimentación. Pero si la puntuación es alta, tu especialista ya sabe que necesitás un tratamiento médico más específico para que te sintás mucho mejor.

No tenés por qué sufrir en silencio

Si estás pasando por esto, quiero recordarte que es una etapa completamente natural. No tenés que aguantar el malestar pensando que es algo normal de la edad. Si sentís que los cambios son muy fuertes, lo mejor es que busqués atención médica para que te hagan tu propio test y te den el acompañamiento que te merecés. ¡Cuidar de vos misma es lo más importante!

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Fuentes consultadas para crear esta publicación:

A continuación, te comparto los vínculos de las instituciones oficiales donde podés encontrar la información en la que se basa esta publicación:

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Ultrasonido Pélvico de Segundo Nivel: La clave para el diagnóstico de la Endometriosis

¡Hola! Si llegaste hasta aquí, es muy probable que vos o alguna mujer cercana a vos haya estado lidiando con dolores pélvicos fuertes y buscando respuestas. Muchas veces, el camino para descubrir si tenés endometriosis puede sentirse largo y frustrante, pero hoy quiero hablarte de una herramienta que está cambiando la forma en que los médicos especialistas encuentran esta condición médica: el ultrasonido pélvico de segundo nivel, también conocido como ecografía de mapeo pélvico.

Ultrasonido Pélvico de Segundo Nivel | Diagnóstico de Endometriosis

¿Qué es el ultrasonido pélvico de segundo nivel?

A diferencia de un ultrasonido de rutina, este es un estudio mucho más detallado y especializado. Imaginate que el doctor, en lugar de dar un vistazo rápido, hace un mapa completo de tu zona pélvica. Se realiza de forma transvaginal (a través de la vagina) y permite a los especialistas observar de cerca el útero, los ovarios y áreas cercanas como el intestino o la vejiga, donde la endometriosis suele esconderse y causar mucho daño.

¿Por qué es la clave para diagnosticar la endometriosis?

Vos sabés lo desesperante que es ir a consulta, que te hagan un examen normal y te digan que todo se ve bien, aunque vos sintás un dolor terrible. Lo que pasa es que la endometriosis superficial es muy difícil de ver a simple vista. Sin embargo, cuando la enfermedad es profunda (endometriosis infiltrante profunda), este ultrasonido avanzado es la estrella del diagnóstico por varias razones:

  • Evita cirugías innecesarias: Antes, la única forma de confirmar la enfermedad era entrando a la sala de operaciones mediante una cirugía llamada laparoscopia. Hoy, gracias a las investigaciones de organizaciones médicas internacionales, sabemos que este ultrasonido especializado puede detectar la enfermedad profunda con muchísima precisión sin necesidad de operarte solo para ver qué tenés.
  • Evalúa la gravedad: El especialista puede ver si el tejido endometrial está pegado a tus intestinos, a los ligamentos de tu matriz o a tu vejiga.
  • Prepara el terreno: Si realmente necesitás una intervención para aliviar tus síntomas, tu médico ya sabrá exactamente a qué se enfrenta y podrá planificar el tratamiento ideal para vos.

¿Cómo tenés que prepararte para este estudio?

Seguro te preguntás si duele o si es complicado. El examen dura entre veinticinco y treinta minutos. Para que el médico pueda ver todo de manera clara, generalmente te van a pedir una preparación intestinal.

  • Limpieza del intestino: Como los gases y la materia fecal pueden tapar la vista de la máquina de ultrasonido, te pedirán que tomés un laxante suave o usés un enema en tu casa antes de ir a tu cita.
  • Dieta: Te van a recomendar una dieta ligera sin lácteos ni alimentos que produzcan gases un par de días antes.
  • Vejiga: Algunas veces te pedirán que llegués a la clínica con la vejiga a medio llenar.

No te asustés por la preparación, es un paso totalmente necesario para que el especialista logre ver cualquier lesión escondida.

No estás sola en esto

Si tus periodos menstruales te incapacitan, si sentís dolor al tener relaciones sexuales o al ir al baño, hacéle caso a tu cuerpo. Buscá a un médico especialista y pregúntale si sos candidata para un ultrasonido pélvico de segundo nivel. El diagnóstico a tiempo es el primer paso para recuperar tu calidad de vida. ¡Vos merecés vivir sin dolor!

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Fuentes

  • Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología: Declaración de consenso internacional sobre el uso de técnicas de imagen no invasivas para el diagnóstico y clasificación de la endometriosis pélvica profunda (año dos mil veinticuatro). Enlace: Sociedad Internacional de Ultrasonido
  • Clínica Mayo: Endometriosis: Diagnóstico y tratamiento. Enlace: Clínica Mayo
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¿Tenés Síndrome de Ovario Poliquístico? Cómo la nueva clasificación de 2026 cambia tu diagnóstico y tratamiento

Si alguna vez te sentaste en la consulta médica y te dijeron que tus síntomas se deben a unos «quistes» en los ovarios, seguramente te quedaste con más preguntas que respuestas. Por mucho tiempo, el Síndrome de Ovario Poliquístico ha sido un misterio clínico que se ha enfocado casi exclusivamente en la salud reproductiva. Pero, ¿sabías que la forma en que entendemos y tratamos esta condición está dando un giro de ciento ochenta grados?

Para este año 2026, los expertos a nivel mundial están impulsando una nueva clasificación (y hasta un cambio de nombre) para reflejar lo que realmente ocurre en tu cuerpo. Aquí te cuento, de forma clara y directa, qué significan estos cambios para vos y cómo podés tomar el control de tu salud integral.

¿Tenés Síndrome de Ovario Poliquístico? Nueva Clasificación 2026

Mucho más que ovarios: El cambio hacia el Síndrome Endocrino-Metabólico

Históricamente, el nombre de la condición te hacía pensar que el problema principal estaba únicamente en tus ovarios. Sin embargo, investigaciones recientes lideradas por la Universidad de Monash y respaldadas por diversas organizaciones médicas globales, han demostrado que esta condición es en realidad un trastorno hormonal y metabólico que afecta a todo tu cuerpo.

De hecho, la gran iniciativa global que culmina a finales de 2026 busca cambiarle el nombre por completo. La nueva clasificación propone entenderlo como un Síndrome Endocrino-Metabólico. Esto es vital porque reconoce que los verdaderos culpables de tus síntomas (como el acné, la caída del cabello o esa dificultad enorme para perder peso) son la resistencia a la insulina y el exceso de hormonas masculinas (andrógenos), y no necesariamente los quistes ováricos, los cuales muchas veces ni siquiera están presentes.

¿Cómo cambia tu diagnóstico?

Si sospechás que tenés esta condición, la forma de confirmarlo ya no se limita a un simple ultrasonido pélvico. Las nuevas directrices clínicas del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica destacan una evaluación muchísimo más completa:

  • Atención a las hormonas: Se le da mayor peso a los análisis de sangre para detectar niveles elevados de testosterona u otras alteraciones hormonales.
  • Enfoque en tu metabolismo: Tu médico ahora debe evaluar activamente tus niveles de glucosa, insulina y colesterol, reconociendo que el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina es una parte central del diagnóstico.
  • Evaluación de tu ciclo: Se analiza a fondo la irregularidad de tus menstruaciones y la falta de ovulación, entendiendo cómo esto afecta tu vida a largo plazo.

Un tratamiento diseñado para todo tu cuerpo

Al entender que no es solo un problema ginecológico, el tratamiento deja de ser simplemente «tomar pastillas anticonceptivas y esperar». Ahora, el enfoque es multidisciplinario y podés hacer muchísimo desde tu estilo de vida cotidiano para revertir los síntomas:

  • Nutrición inteligente: Olvidate de las dietas restrictivas y los extremos. La ciencia actual respalda firmemente llevar una alimentación antiinflamatoria con una carga glucémica baja. Al consumir alimentos que no disparan tu nivel de azúcar en la sangre, lográs mantener a raya la insulina, lo que a su vez disminuye la producción de testosterona y alivia los síntomas más molestos.
  • Entrenamiento de fuerza: Aunque cualquier movimiento es bueno, el levantamiento de pesas se ha convertido en una herramienta terapéutica fundamental. Desarrollar masa muscular levantando pesas mejora directamente la sensibilidad de tus células a la insulina, atacando el problema desde su raíz.
  • Planificación reproductiva: Las nuevas guías clínicas enfatizan que si la maternidad está entre tus planes, es crucial preparar tu cuerpo optimizando tu salud metabólica desde antes. Tratar la resistencia a la insulina de manera temprana mejora significativamente la calidad de la ovulación.
  • Cuidado de la salud mental: Las nuevas pautas finalmente reconocen la conexión directa entre los desbalances hormonales y la ansiedad o los cambios de humor, integrando el bienestar emocional como un pilar innegociable del tratamiento.

Conclusión

La actualización clínica de 2026 nos trae una visión mucho más empática y real de lo que vivís. Ya no sos solo una paciente con un problema en los ovarios; sos una mujer integral cuyo sistema hormonal y metabólico necesita equilibrio y cuidado. Al enfocarte en reducir la inflamación y mejorar tu relación con la insulina a través de tus hábitos diarios, tenés el poder absoluto de transformar tu bienestar.

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Vaginosis bacteriana y tratamiento en pareja

Qué bueno que estés por acá informándote sobre tu salud. Hoy vamos a platicar de un tema súper común entre nosotras, pero del que a veces nos da pena hablar: la Vaginosis Bacteriana (VB) y esa gran duda de si tu pareja también necesita tratamiento.

Si sentís que algo cambió allá abajo, no te preocupés, no estás sola y esto tiene solución. Aquí te lo explico todo «en cristiano» y con datos confiables para que sepás qué hacer.

Vaginosis Bacteriana: ¿Mi pareja necesita tratamiento? | [Nombre de tu Blog]

¿Qué es la Vaginosis Bacteriana? 

Primero lo primero. La vaginosis bacteriana ocurre cuando se altera el equilibrio natural de las bacterias «buenas» y «malas» en tu vagina. No es una infección por falta de higiene, ¡al contrario! A veces por lavarnos demasiado (especialmente con duchas vaginales) barremos con la flora natural.

Los síntomas clásicos que podrías notar son:

  • Un flujo blanco o grisáceo.
  • Un olor fuerte, como a pescado (especialmente después de tener relaciones sexuales).
  • A veces, picazón o ardor al orinar.

Ojo al dato: Aunque tener relaciones sexuales puede aumentar el riesgo, la vaginosis bacteriana no siempre se considera una enfermedad de transmisión sexual (ETS) clásica, porque incluso las mujeres que no han tenido relaciones pueden desarrollarla. Pero aquí viene la parte importante sobre tu pareja.

La pregunta del millón: ¿Mi pareja necesita tratamiento?

Esta es la duda más frecuente en la consulta. La respuesta depende de quién sea tu pareja, y aquí es donde las guías médicas más actualizadas (como las de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) hacen una distinción importante:

1. Si tu pareja es hombre

Por regla general, no se recomienda que tu pareja masculina tome antibióticos si vos tenés vaginosis bacteriana.

  • ¿Por qué? Los estudios han demostrado que tratar al hombre generalmente no ayuda a curarte a vos más rápido ni evita que la infección regrese.
  • La excepción: Recientemente, algunas investigaciones nuevas y guías (como una actualización del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos en 2025) sugieren que si tenés vaginosis recurrente (o sea, que te da muchas veces seguidas y no se te quita), tu doctora o doctor podría considerar tratar a tu pareja, pero esto es algo que debés platicar específicamente con el especialista.

2. Si tu pareja es mujer

Aquí la cosa cambia. La vaginosis bacteriana sí se puede transmitir entre parejas mujeres.

  • Si tenés una pareja mujer, es posible que ella también tenga la alteración en su flora vaginal.
  • Recomendación: Si vos tenés síntomas, lo ideal es que ella también se chequee, especialmente si ella tiene síntomas o si a vos te regresa la infección constantemente.

¿Qué podés hacer vos? Consejos prácticos

Mientras seguís el tratamiento que te mandó el médico (que usualmente son óvulos, cremas o pastillas antibióticas), tomá en cuenta estos consejos para cuidarte:

  1. Nada de duchas vaginales: El cuerpo es sabio y la vagina se limpia sola. Las duchas alteran tu pH y empeoran la situación.
  2. Usá protección: El uso de condones (masculinos o femeninos) puede ayudar a prevenir que la vaginosis regrese, ya que el semen puede alterar el pH de tu vagina.
  3. Ropa de algodón: Tratá de usar ropa interior de algodón y evitá la ropa muy ajustada para que la zona respire.
  4. Terminá tu tratamiento: Aunque a los dos días ya te sintás «fiera» (excelente), terminá todos los días del medicamento para asegurar que las bacterias se equilibren bien.

¿Cuándo ir al médico?

Si notás ese flujo extraño o mal olor, andá a consulta. No te automediqués con remedios caseros ni pastillas que le sobraron a una amiga. Cada cuerpo es diferente y necesitás el diagnóstico correcto.

Cuidar tu salud íntima es parte de quererte. ¡No tengás pena de preguntar!

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Fuentes

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Enfermedades de Transmisión Sexual y Vaginosis Bacteriana: https://www.cdc.gov/std/treatment-guidelines/bv.htm
  2. Mayo Clinic – Vaginosis Bacteriana (Diagnóstico y Tratamiento): https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/bacterial-vaginosis/diagnosis-treatment/drc-20352285
  3. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) – Actualizaciones sobre Vaginosis Recurrente: https://www.acog.org/ (Referencia a guías clínicas sobre vaginitis).
  4. Oficina para la Salud de la Mujer (OASH) – Vaginosis Bacteriana: https://espanol.womenshealth.gov/a-z-topics/bacterial-vaginosis

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¡Se acerca el gran día! Parto vaginal, inducido, cesárea o después de una cesárea: ¿Cuál es el mejor para vos?

Sabemos que a medida que se acerca la fecha probable de parto, te pasan mil cosas por la cabeza. Es normal que sintás emoción por conocer a tu bebé, pero también un poco de nervios sobre cómo será el nacimiento. ¿Será rápido? ¿Dolerá mucho? ¿Qué pasa si necesito cirugía?

Queremos que te sintás empoderada y tranquila. Por eso, hoy vamos a platicar de mujer a mujer, pero con base científica, sobre las diferentes formas en que tu bebé puede llegar al mundo. Recordá que cada embarazo es único y la decisión final siempre debés tomarla de la mano de tu ginecólogo, pensando en lo más seguro para vos y tu criatura.

Aquí te explicamos las opciones, los riesgos, la recuperación y cuándo es ideal cada una.

Tipos de Parto: Vaginal, Cesárea y VBAC – ¿Cuál elegir? | [Nombre de tu Clínica/Blog]

1. Parto Vaginal (Natural)

Es la forma más fisiológica y común de dar a luz. Ocurre cuando el bebé nace a través del canal de parto por el esfuerzo de tus contracciones y el empuje.

  • ¿Cuándo elegirlo? Es la opción ideal si tu embarazo es de bajo riesgo, el bebé está en posición de cabeza y no hay condiciones médicas que lo impidan. La mayoría de los organismos de salud, como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan el parto vaginal como primera opción.
  • Riesgos: Aunque es natural, pueden ocurrir desgarros en el periné (la zona entre la vagina y el ano) o problemas con el control de la vejiga temporalmente. En casos raros, el bebé podría sufrir alguna lesión durante el paso por el canal.
  • Recuperación: Generalmente es mucho más rápida. Posiblemente te podás levantar y caminar pocas horas después. El dolor postparto suele ser manejable y la estancia en el hospital es más corta.

2. Parto Inducido

A veces, el parto no inicia por sí solo y el médico necesita darle un «empujoncito» a tu cuerpo utilizando medicamentos o procedimientos médicos para iniciar las contracciones.

  • ¿Cuándo elegirlo? Generalmente no es por elección, sino por necesidad médica. Se recomienda si ya pasaste de las 41 o 42 semanas de embarazo, si se rompió la bolsa de aguas pero no inician los dolores, o si tenés condiciones como presión alta (preeclampsia) o diabetes gestacional que ponen en riesgo tu salud o la del bebé.
  • Riesgos: Las contracciones pueden ser más intensas y seguidas que en un parto espontáneo. Existe un riesgo ligeramente mayor de que la frecuencia cardíaca del bebé baje o de que el parto termine en cesárea si la inducción no funciona.
  • Recuperación: Es muy similar a la del parto vaginal espontáneo, aunque podés sentirte un poco más cansada si el proceso de inducción fue largo.

3. Cesárea

La cesárea es una cirugía mayor en la que el bebé nace a través de una incisión en tu abdomen y útero. Puede ser programada o de emergencia.

  • ¿Cuándo elegirlo? Es necesaria si el bebé viene sentado o de nalgas, si tenés placenta previa (la placenta tapa la salida), si venís de múltiples cesáreas anteriores o si durante el parto vaginal el bebé muestra signos de sufrimiento fetal.
  • Riesgos: Como cualquier cirugía, conlleva riesgos de infección, sangrado mayor, coágulos de sangre y posibles lesiones a órganos vecinos como la vejiga. Además, puede afectar cómo serán tus futuros embarazos.
  • Recuperación: Es más lenta y dolorosa que un parto vaginal. Vas a necesitar más reposo, ayuda para cargar al bebé las primeras semanas y cuidar bien la herida. La estancia en el hospital suele ser de 2 a 4 días.

4. Parto Vaginal Después de una Cesárea

Quizás has escuchado el término en inglés (VBAC), pero nosotros le llamamos Parto Vaginal Después de una Cesárea. Muchas mujeres piensan que «una vez cesárea, siempre cesárea», pero esto no siempre es cierto.

  • ¿Cuándo elegirlo? Si ya tuviste una cesárea previa (con una incisión horizontal baja) y ahora tenés un embarazo saludable, sos una buena candidata. Es una excelente opción si querés evitar otra cirugía mayor y tener una recuperación más rápida.
  • Riesgos: El riesgo principal, aunque es bajo (menos del 1 por ciento), es la ruptura uterina, que es cuando la cicatriz de la cesárea anterior se abre durante el trabajo de parto. Esto es una emergencia grave. Por eso, este parto debe intentarse siempre en un hospital preparado para actuar rápido.
  • Recuperación: Si el parto es exitoso, la recuperación es tan rápida como la de cualquier parto vaginal, evitándote el dolor y los riesgos de una cirugía repetida.

¿Qué debés tomar en cuenta?

Mirá, lo más importante es que te sintás segura. No hay una «mejor» opción universal; hay una mejor opción para vos y tu circunstancia actual.

  • Informate: Preguntale a tu médico todas tus dudas. No tengás pena.
  • Sé flexible: A veces planeamos un parto natural y terminamos en cesárea por el bien del bebé. ¡Y eso está bien! Lo que importa es que ambos estén sanos.
  • Escuchá a tu cuerpo: Vos conocés tu cuerpo mejor que nadie, confiá en tu instinto y en el equipo médico que te cuida.

Si tenés más dudas o querés evaluar si sos candidata para un Parto Vaginal Después de una Cesárea, agendá tu cita con nosotros. ¡Estamos para cuidarte a vos y a tu bebé!

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram como femwellcenter.

Fuentes

  1. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Parto vaginal después de una cesárea (PVDC). Leer más aquí
  2. Clínica Mayo. Parto por cesárea: Lo que puedes esperar. Leer más aquí
  3. Clínica Mayo. Inducción del trabajo de parto: ¿Es adecuada para ti? Leer más aquí
  4. Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Leer más aquí
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Embarazo semana a semana: síntomas normales vs. señales de alarma (qué vigilar y cuándo ir al médico)

¡Hola! Qué alegría que estés por aquí leyendo esto. Sabemos que el embarazo es una etapa llena de emociones, dudas y, seamos sinceras, un montón de cambios en tu cuerpo que a veces asustan. De repente sentís una punzada y pensás: «¿Esto será normal o tengo que correr al médico?».

Tranquila. La mayoría de las cosas que sentís son parte del proceso de crear vida, pero es vital que sepás diferenciar entre lo que es «parte del paquete» y lo que podría ser una señal de que algo necesita atención inmediata.

Aquí te preparamos una guía sencilla, para que sepás qué esperar y cuándo tenés que ponerte las pilas y buscar ayuda.

Embarazo Semana a Semana: Síntomas y Señales de Alarma | [Nombre de tu Clínica/Blog]

Primer Trimestre (Semanas 1 a 12)

Al inicio, tu cuerpo se está acomodando a la gran noticia. Las hormonas andan alborotadas y es normal que te sintás «rara».

✅ Lo Normal (¡No te asustés!)

  • Náuseas y vómitos: Especialmente por las mañanas, pero a veces te agarran a cualquier hora. Mientras podás comer algo y mantenerte hidratada, todo va bien.
  • Cansancio extremo: Si sentís que te dormís parada, es normal. Tu cuerpo está trabajando horas extra.
  • Dolor tipo cólico leve: Similar a cuando te va a venir la regla. Es tu útero que se está estirando.
  • Manchado leve: Unas gotitas rosadas o marrones (muy poco) pueden pasar cuando el óvulo se implanta.

⚠️ Señales de Alarma (¡Ojo al Cristo!)

  • Sangrado vaginal: Si es rojo brillante, abundante (como una regla) o con coágulos.
  • Dolor abdominal fuerte: Si el dolor es intenso, constante o solo de un lado de la panza.
  • Vómitos incontrolables: Si no podés retener ni el agua en el estómago por más de 24 horas (esto se llama hiperémesis gravídica y necesitas atención médica inmediata).

Segundo Trimestre (Semanas 13 a 27)

Esta suele ser la etapa más bonita, donde recuperás energía y ya se te nota la pancita. Pero no bajés la guardia.

✅ Lo Normal

  • Dolor de espalda: El peso empieza a cambiar tu centro de gravedad.
  • Estiramientos en el bajo vientre: Sentís como tirones a los lados de la panza (son los ligamentos redondos estirándose).
  • Braxton Hicks: Son contracciones «de práctica». La panza se pone dura unos segundos y luego se relaja, pero no duelen.

⚠️ Señales de Alarma

  • Sangrado vaginal: En esta etapa nunca es normal.
  • Salida de líquido: Si sentís que te orinaste pero no podés controlarlo y el líquido es transparente o con olor a cloro (puede ser líquido amniótico).
  • Dolor al orinar: Ardor o dolor constante (las infecciones urinarias son peligrosas en el embarazo y hay que tratarlas rápido).

Tercer Trimestre (Semanas 28 a 40)

Ya casi llegás a la meta. Tu bebé está grande y vos te sentís pesada.

✅ Lo Normal

  • Hinchazón leve en los pies: Especialmente si pasaste todo el día caminando o hace calor. Si descansás y ponés los pies en alto, debería bajar.
  • Falta de aire: El bebé te está apachurrando los pulmones, así que te cansás rápido al caminar.
  • Dificultad para dormir: Entre la panza y las ganas de orinar, dormir es una misión difícil.

⚠️ Señales de Alarma (¡Corré al hospital!)

Aquí ponete viva, porque estas señales son urgentes, especialmente las relacionadas con la Preeclampsia (presión alta):

  1. Dolor de cabeza intenso: Que no se te quita ni descansando ni tomando acetaminofén.
  2. Ver lucecitas o visión borrosa: Si ves como chispitas, puntos negros o ves borroso de repente.
  3. Zumbido en los oídos: Si escuchás un pitido constante.
  4. Hinchazón repentina y severa: Si de un día para otro se te hincha la cara, los párpados o las manos (al punto que no te salen los anillos).
  5. Dolor fuerte en la boca del estómago: Un dolor intenso en la parte alta del abdomen, bajo las costillas derechas.
  6. El bebé no se mueve: Si notás que tu bebé no se ha movido en un par de horas como lo hace habitualmente. Comé algo dulce, recostate del lado izquierdo y esperá. Si en 2 horas no contás al menos 10 movimientos, andá a revisión.
  7. Contracciones dolorosas antes de tiempo: Si tenés menos de 37 semanas y sentís contracciones regulares (cada 10 minutos o menos) que duelen y no paran.

¿Qué debés hacer si tenés una señal de alarma?

No te quedés con la duda ni preguntés en grupos de Facebook. Si sentís algo de la lista de «Señales de Alarma», andá inmediatamente a tu Centro de Salud o al Hospital más cercano.

En Nicaragua, los médicos siempre te dicen: «Mejor venir por una falsa alarma que venir demasiado tarde». Tu instinto de mamá es poderoso, confía en él. Si sentís que algo no anda bien, buscá atención médica.

¡Cuídate mucho, comé sano y disfrutá tu embarazo!

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Fuentes Consultadas

  1. Ministerio de Salud de Nicaragua (MINSA). Guía de Bolsillo para el Abordaje del Alto Riesgo Obstétrico. (Normativa 077 y guías actualizadas sobre signos de peligro).  http://www.minsa.gob.ni
  2. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Recomendaciones sobre atención prenatal y signos de alarma maternos. https://www.paho.org/es/temas/salud-materna
  3. Texas Department of State Health Services. Campaña «Hear Her» (Escúchala): Signos de advertencia de una urgencia  materna. https://www.cdc.gov/hearher/spanish/docs/pdf/cdc-hear-her-womens-spanish-h.pdf 
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Señales de alerta durante el embarazo. https://www.acog.org/womens-health/faqs/problems-during-pregnancy
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5 Síntomas Silenciosos de Cáncer Ginecológico que No Debés Ignorar

(En honor al Día Mundial contra el Cáncer – 4 de febrero)

¡Hola! Espero que estés muy bien. Como ya sabés, hoy, 4 de febrero, conmemoramos el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha muy importante para recordarnos que la salud es lo primero. Hoy quiero platicar con vos de mujer a mujer, como si estuviéramos tomándonos un café, sobre un tema que a veces nos da miedo tocar pero que es vital conocer: el cáncer ginecológico.

Muchas veces pensamos que si algo anda mal, el dolor va a ser insoportable o los síntomas van a ser evidentes. Pero la realidad es que el cuerpo a veces nos habla bajito. Existen señales «silenciosas» que podemos confundir con cosas sencillas, como una indigestión o el estrés del día a día.

Por eso, quiero que leás con atención estos 5 síntomas. No es para que te asustés, sino para que te conozcás mejor y sepás cuándo es momento de visitar a tu ginecóloga o ginecólogo. ¡Tu cuerpo es sabio, escuchalo!

5 Síntomas Silenciosos de Cáncer Ginecológico que No Debés Ignorar | [Nombre de tu Blog]

1. Hinchazón abdominal que no se quita

¿Te ha pasado que te sentís inflada, como si hubieras comido muchísimo, pero esa sensación no se va con los días? Es normal sentirse así después de una comida pesada, pero si notás que esa hinchazón es constante, que tu ropa te queda más apretada en la cintura sin razón aparente y que esto dura más de dos semanas, poné atención. Este puede ser un síntoma temprano de cáncer de ovario que muchas veces pasamos por alto pensando que son «gases».

2. Sangrado vaginal anormal

Este es quizás el signo más importante. Si vos ya pasaste la menopausia, no deberías tener ningún tipo de sangrado, ni siquiera una manchita pequeña; si eso pasa, tenés que correr a revisarte. Ahora, si todavía menstruás, fijate bien: ¿Estás sangrando entre tus periodos? ¿Tus reglas son mucho más abundantes de lo normal o duran más días? ¿Tenés sangrado después de tener relaciones sexuales? Nada de esto es «normal», y siempre amerita una revisión médica para descartar problemas en el cuello uterino o el útero.

3. Sensación de llenura rápida al comer

Si antes te comías tu gallopinto completo y ahora, con solo probar unos bocados, ya te sentís «full» o llena, eso es una alerta. La pérdida de apetito o sentirse satisfecha demasiado rápido sin haber comido mucho es un síntoma frecuente del cáncer de ovario. Si esto te pasa seguido y no es por un virus estomacal pasajero, es mejor que lo consultés.

4. Dolor pélvico o abdominal constante

A veces nos acostumbramos a vivir con dolorcitos, pensando que es parte de ser mujer. Pero ojo, si sentís un dolor o presión en la parte baja de tu estómago (la pelvis) que es diferente a tus cólicos menstruales habituales, que persiste y no se alivia, no lo ignorés. El dolor constante en la zona pélvica puede ser una señal de varios tipos de cáncer ginecológico, incluyendo el de útero y ovarios.

5. Cambios en tus hábitos al ir al baño

Si de repente notás que tenés que orinar con mucha urgencia o con mucha frecuencia (más de lo normal para vos), o si por el contrario tenés estreñimiento que no mejora con cambios en tu dieta, prestale atención. A veces, cuando hay una masa creciendo, esta puede presionar la vejiga o los intestinos y causar estos cambios. Si no tenés una infección urinaria pero los síntomas siguen ahí, andá al médico.

Un consejo de amiga: ¡No tengás miedo de consultar!

Si identificás alguno de estos síntomas y notás que duran por dos semanas o más, no lo dejés para después. Agenda tu cita. Lo más probable es que sea algo benigno, pero la única forma de saberlo es con un examen. La detección temprana salva vidas, y vos sos lo más importante para tu familia y para vos misma.

Cuidate mucho, querete y recordá que prevenir es vivir.

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Nota: Este contenido es únicamente informativo y educativo. No sustituye la opinión, el diagnóstico ni el tratamiento médico profesional. Ante cualquier duda sobre tu salud, consultá siempre a tu médica o médico de confianza.

Fuentes

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de ovario: https://www.cdc.gov/ovarian-cancer/es/symptoms/index.html
  2. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de cuello uterino: https://www.cdc.gov/cervical-cancer/es/symptoms/index.html
  3. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de útero: https://www.cdc.gov/uterine-cancer/es/symptoms/index.html
  4. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas de los cánceres de vagina y de vulva: https://www.cdc.gov/vaginal-vulvar-cancers/es/symptoms/index.html
  5. Clínica Universidad de Navarra – Cáncer ginecológico: Síntomas y prevención: https://cancercenter.cun.es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-ginecologico
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Consulta ginecológica moderna: cómo debe sentirse una atención respetuosa

¿Por qué hablamos de esto?

Porque muchas mujeres entre los 20 y los 50 años siguen asociando “ir al ginecólogo” con algo incómodo, frío o hasta traumático. Y no debería ser así. La ginecología de hoy combina ciencia + empatía + dignidad + bienestar. No sos exagerada si pedís respeto. No sos “difícil” si querés que te expliquen. No estás loca: sos una paciente con derechos.

Consulta ginecológica moderna: cómo debe sentirse una atención respetuosa | FemWell

1. Lo primero: seguridad y privacidad

Una consulta respetuosa empieza antes del examen. El personal debe llamarte por tu nombre, cuidar tu información y ofrecerte un espacio privado para hablar de cosas íntimas: flujo, deseo sexual, violencia, fertilidad, infecciones. La Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia son claras: la mujer tiene derecho a ser tratada con dignidad, sin comentarios ofensivos ni exposición innecesaria de su cuerpo.

En la experiencia FemWell esto significa:

  • Ambiente limpio, silencioso y seguro.
  • Cortina o biombo para cambiarte.
  • Solo el personal necesario dentro del consultorio.
  • Explicación previa de qué examen se va a hacer y por qué.

2. Tiempo para hablar (y para ser escuchada)

La consulta ginecológica no es solo “pap y te vas”. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogosdice establece que el control ginecológico anual debe incluir revisión, tamizajes y consejería, no solo el procedimiento. Si tu consulta dura 5 minutos y salís con más dudas que respuestas, eso no es atención centrada en vos.

¿Qué debería pasar?

  • Te preguntan sobre tu ciclo, métodos anticonceptivos, infecciones previas, pareja, planes de embarazo, menopausia temprana.
  • Te dejan contar tus síntomas sin minimizar (“eso es nervios”, “eso es la edad”).
  • Te dan espacio para preguntar: “¿esto es normal?”, “¿este dolor es de alarma?”, “¿puedo tener relaciones así?”.

3. Explicación clara antes de tocar tu cuerpo

Una de las claves de la atención respetuosa es el consentimiento informado: te explico, vos aceptás, yo reviso. Nada de examinar sin avisar. Nada de procedimientos sorpresa. Esto es parte del enfoque informado por trauma que recomienda el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, sobre todo porque muchas mujeres han vivido violencia y pueden revivirla en el examen pélvico si no se hace con sensibilidad.

Así se ve en la práctica:

  • “Voy a hacerte un examen pélvico para revisar cuello del útero y paredes vaginales.”
  • “Podés avisarme si algo te duele y paramos.”
  • “Si preferís que esté otra persona presente, lo podemos hacer.”
  • “Te voy a decir cada paso antes de hacerlo.”

4. Dolor, vergüenza y miedo: NO son parte obligatoria del control

El examen ginecológico puede ser un poco incómodo, pero no debería ser una experiencia dolorosa o humillante. Si te dolió mucho o sentiste que no te creyeron, podés decirlo y podés cambiar de profesional. La Organización Mundial de la Salud y la visión actual de salud sexual hablan de atención libre de maltrato, coerción o vergüenza.

5. Educación que empodera

Una consulta moderna no solo detecta enfermedades: te enseña a cuidar tu salud íntima. ACOG y la OMS recomiendan usar la visita para educar sobre Virus del Papiloma Humano, Infecciones de Transmisión Sexual, anticoncepción, vacunas, peso saludable, salud mental y violencia de pareja. La información es parte del tratamiento.

En FemWell lo decimos así: “No esperés a tener un problema para aprender de tu cuerpo.”

6. Seguimiento y no abandono

Atención respetuosa también es que no te dejen sola después. Si te mandaron un pap, una colposcopia, una biopsia o un control hormonal, debe haber una ruta clara de seguimiento: cómo te van a avisar, cuándo volver, qué hacer si el síntoma empeora. Los estándares de calidad de ginecología insisten en la continuidad de la atención, no en visitas aisladas.

7. Diferencia con el modelo tradicional

Modelo viejo:

  • Rápido, poco explicativo.
  • Centrado en el cuello uterino, no en la mujer completa.
  • Lenguaje médico difícil.
  • Poco espacio para hablar de sexualidad, trauma o pareja.

Modelo FemWell / moderno:

  • Centrado en la mujer y su contexto.
  • Habla de tu historia hormonal completa (menarquia, anticonceptivos, embarazos, perimenopausia).
  • Dialoga con tu salud mental, con tu pareja y con tu etapa de vida.
  • Te respeta aunque no te quieras embarazar, aunque quieras ligadura, aunque tengas dolor en las relaciones o baja libido.

8. ¿Qué deberías sentir al salir?

  • “Me creyeron.”
  • “Me explicaron.”
  • “No me juzgaron.”
  • “Sé qué tengo y qué sigue.”
  • “Puedo volver si algo cambia.”
  • “Mi cuerpo fue tratado con respeto.”

Si no te sentiste así, no sos el problema. El modelo de atención es el que tiene que actualizarse.

Nuestro enfoque en FemWell

En FemWell creemos que la salud femenina no se trata solo de quitar quistes o regular ciclos. Se trata de cuidar la dignidad de las mujeres en cada consulta. Una ginecología moderna ve a la paciente como persona, no como útero. Combina protocolos internacionales con escucha real. Así redefinimos la salud femenina: con ciencia, respeto y cuidado real.

Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram  como femwellcenter.

Fuentes

  1. World Health Organization (WHO). Respectful care for women, mothers and newborns (feature story, 7 ago 2025). who.int
  2. Afulani PA, et al. Person-centred sexual and reproductive health care. 2023. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Well-Woman Visit. Committee Opinion. 2018, actualizado en línea. acog.org
  4. ACOG. Caring for Patients Who Have Experienced Trauma. 2021. acog.org
  5. FIGO. Health system strengthening and respectful care. 17 sep 2021. figo.org
  6. Tunçalp Ö, et al. Quality of care for pregnant women and newborns: the WHO vision. BJOG. 2015 (marco de calidad aplicable a servicios de salud femenina). obgyn.onlinelibrary.wiley.com
  7. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Providing quality care for women. 2016. rcog.org.uk
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Perimenopausia temprana: señales que muchas ignoran

No estás loca, no estás vieja, estás en transición.
En tu cuerpo están pasando cambios hormonales naturales que pueden iniciar antes de lo que pensabas —incluso entre los 30 y 45 años. La clave es reconocer las señales y acompañarte con información confiable y un plan de cuidado.

Perimenopausia temprana: señales que muchas ignoran | FemWell

¿Qué es la perimenopausia (o transición menopáusica)?

Es la etapa previa a la menopausia en la que las hormonas —sobre todo el estrógeno— empiezan a fluctuar. Eso desordena la ovulación y el ciclo, y pueden aparecer síntomas que van y vienen. Termina cuando llevás 12 meses seguidos sin menstruación (ahí sí hablamos de menopausia).

Aunque lo más común es que estos cambios se noten en los 40s, algunas mujeres los perciben desde los 30s. No es “sugestión”: es fisiología.

Señales tempranas que suelen pasar desapercibidas

  • Ciclos irregulares o flujo distinto: periodos más cortos o más largos, sangrados más leves o más abundantes, o saltarse reglas. Si tus ciclos cambian 7 días o más de tu “normal”, puede ser perimenopausia temprana; si pasás 60 días sin menstruar, es una fase más avanzada de la transición.
  • Insomnio y despertadas nocturnas, con o sin sudores.
  • Cambios en el ánimo: irritabilidad, bajoneo, ansiedad o “niebla mental”.
  • Variaciones en la libido y molestias vaginales/urinarias (sequedad, ardor, urgencia para orinar), por caída de estrógenos. Este conjunto se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia.
  • Cambios en piel y cabello, sensación de calor (fogajes), dolores articulares y fatiga: muy comunes, pero muchas veces no se conectan con la transición.

Si estos síntomas te están afectando el día a día, merecés evaluación: no es “exageración”, es salud.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico (por síntomas y cambios del ciclo). Las guías del National Institute for Health and Care Excellence(Reino Unido) recomiendan no hacer pruebas hormonales en mayores de 45 años para “confirmar” perimenopausia, porque los valores suben y bajan y confunden. En personas 40–45 años, el médico puede pedirhormona foliculoestimulante si los síntomas y el patrón del ciclo lo ameritan.

Para ordenar lo que pasa, los especialistas usan el sistema Stages of Reproductive Aging Workshop +10, que clasifica las etapas reproductivas (reproductiva, transición/perimenopausia y posmenopausia).

Dato importante: si todavía menstruás, podés quedar embarazada. Usá anticoncepción hasta cumplir 12 meses sin regla.

¿Cuándo debo consultar de inmediato?

  • Sangrados muy abundantes o con coágulos grandes,
  • Sangrado entre periodos o después de tener relaciones,
  • Regla que dura mucho más que antes,
  • Cualquier sangrado después de 12 meses sin menstruación.
    Estas situaciones requieren descartar otras causas.

Opciones de manejo (con ciencia y calidez)

1) Cambios de estilo de vida (base de todo):
Dormir mejor (rutina, cuarto fresco), ejercicio de fuerza y caminata, alimentación con frutas/verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables; limitar alcohol y cafeína si te disparan fogajes.

2) Terapia hormonal :
Sigue siendo el tratamiento más eficaz para los fogajes y ayuda al hueso en candidatas apropiadas. Las guías del National Institute for Health and Care Excellence (Reino Unido, 2024) recomiendan ofrecerla como opción de primera línea, personalizando según edad, antecedentes y factores de riesgo.

3) Opciones no hormonales (cuando no querés o no podés usar hormonas):

  • Fezolinetant (antagonista del receptor NK3) aprobado por Food and Drug Administration (EE. UU.) para fogajes moderados a severos. Es una alternativa libre de hormonas basada en ensayos fase 3.
  • Algunos ISRS/IRSN (p. ej., paroxetina) y gabapentina/oxibutinina pueden reducir fogajes en ciertos casos. La Menopause Society publicó un position statement (2023) sobre terapias no hormonales con dosis sugeridas y evidencia.
  • La Terapia cognitivo-conductual puede apoyar sueño/ánimo y manejo de síntomas en quienes lo prefieren o no usan hormonas.

4) GSM (sequedad, dolor con las relaciones, síntomas urinarios):
Hidratantes/lubricantes vaginales de rutina y, si se requiere, estrógeno vaginal de baja dosis (seguro y eficaz para síntomas locales). El término Síndrome Genitourinario de la Menopausia reemplaza “atrofia vaginal” porque incluye cambios en vagina, vulva, uretra y vejiga.

Cuidado integral 

  • Tus síntomas son reales. No estás loca, no estás vieja, estás en transición.
  • Vamos a revisar tu historia, ciclo, sueño, piel, peso, estado de ánimo y libido para armar un plan que calce con vos.

Tu checklist de acompañamiento:

  1. Llevá un diario de ciclos y síntomas (sueño, fogajes, ánimo, libido).
  2. Movete 150 min/semana + fuerza 2–3 días; cuidá tu masa muscular y tus huesos.
  3. Protegé tu suelo pélvico (fisioterapia si hay escapes de orina).
  4. Hablemos de anticoncepción si aún menstruás o tenés dudas.
  5. Elegí tratamiento (hormonal o no hormonal) según tus metas y tu historia clínica.

Nuestro enfoque en FemWell

No esperés a tener fogajes para cuidarte. La perimenopausia se acompaña, no se padece. En FemWell te ayudamos a recuperar el equilibrio y a tomar decisiones informadas.

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Fuentes

  1. NICE (UK). Menopause: identification and management (NG23). Actualizado 7 nov 2024. (diagnóstico clínico ≥45 años; uso selectivo de FSH 40–45; manejo y opciones). nice.org.uk+1
  2. OMS/WHO. Menopause – Fact sheet (16 oct 2024). (definición, edad típica, qué es perimenopausia, impacto y recomendaciones generales). who.int
  3. Mayo Clinic. Perimenopause – Symptoms & causes (actualizado 14 ago 2025). (síntomas, marcadores de perimenopausia temprana y tardía). Mayo Clinic
  4. Cleveland Clinic. Perimenopause: Age, Stages, Signs, Symptoms & Treatment. (inicio posible desde mediados de los 30s; síntomas frecuentes; pruebas hormonales no indispensables). Cleveland Clinic
  5. The Menopause Society (antes NAMS). Position Statements (2023 terapias no hormonales; 2022 terapia hormonal). The Menopause Society
  6. FDA (EE. UU.). Press release: FDA approves VEOZAH (fezolinetant) para fogajes moderados a severos (12 may 2023). U.S. Food and Drug Administration
  7. Portman DJ, et al. (2014). Genitourinary Syndrome of Menopause (GSM): nueva terminología y definición consensuada por NAMS/ISSWSH. PubMed
  8. STRAW+10. Executive summary of the Stages of Reproductive Aging Workshop +10 (2011/2012). (estadiaje clínico de la transición). pmc.ncbi.nlm.nih.gov