Hay momentos en los que simplemente no tenés ganas de tener relaciones sexuales. Tal vez antes disfrutabas más de la intimidad y ahora casi nunca pensás en sexo, sentís que necesitás mucho más tiempo para excitarte o preferís evitar los encuentros sexuales.
¿Significa que algo anda mal con vos? No necesariamente.
El deseo sexual femenino no es constante. Puede cambiar a lo largo de la vida y verse influido por las hormonas, el embarazo, la lactancia, el estrés, el sueño, algunos medicamentos, determinadas enfermedades, la salud emocional y la relación con la pareja. De hecho, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos señala que alrededor de cuatro de cada diez mujeres presentan algún problema relacionado con las relaciones sexuales en algún momento de sus vidas.
Lo importante es diferenciar entre una disminución del deseo que forma parte de una etapa de tu vida y una situación persistente que te genera angustia, afecta tu bienestar o está relacionada con algún problema médico que necesita tratamiento.

Primero: no existe una cantidad “normal” de deseo sexual
No hay un número de veces por semana o por mes que determine si tu deseo sexual es normal.
Algunas mujeres piensan frecuentemente en sexo, otras solamente de vez en cuando y otras pueden pasar períodos largos sin sentir interés. Incluso durante la perimenopausia y la menopausia algunas mujeres notan menos deseo, otras sienten más interés sexual y otras prácticamente no perciben ningún cambio.
También es importante entender que el deseo no siempre aparece espontáneamente.
Quizás esperás sentir primero las ganas de tener relaciones y después comenzar la intimidad. Sin embargo, para muchas mujeres puede suceder al revés: comienzan con caricias, besos o cercanía emocional y el deseo aparece gradualmente después de haber iniciado la estimulación.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos reconoce que puede ser completamente normal no sentir deseo antes de comenzar la actividad sexual.
Por eso, tener menos pensamientos sexuales espontáneos que tu pareja o no sentir ganas “de la nada” no significa automáticamente que tengás una enfermedad.
¿Cuándo el bajo deseo sexual puede convertirse en un problema?
Los profesionales de la salud no evalúan solamente cuánto deseo sexual tenés. También importa cómo te sentís con respecto a ese cambio.
Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, una disminución del deseo puede considerarse un trastorno cuando persiste durante al menos seis meses, produce angustia o tristeza y se acompaña de varios cambios como:
- poco o ningún interés en iniciar actividades sexuales;
- disminución importante de pensamientos o fantasías sexuales;
- poco interés en responder cuando la pareja intenta iniciar un encuentro;
- disminución significativa del placer durante la actividad sexual;
- poco interés en cualquier actividad sexual, incluida la masturbación.
Esto significa que una mujer que tiene poco deseo pero está cómoda con su sexualidad no necesariamente necesita tratamiento.
En cambio, si pensás: “Antes yo no era así y esto me preocupa”, vale la pena investigar qué puede estar sucediendo.
¿Por qué puede disminuir el deseo sexual en una mujer?
La sexualidad femenina depende de muchos factores que interactúan entre sí. No siempre existe una sola causa y, en muchas ocasiones, hay varios factores ocurriendo al mismo tiempo.
1. Cambios hormonales
Las hormonas pueden modificar la lubricación vaginal, la excitación, el sueño, el estado de ánimo y la respuesta sexual.
Embarazo
Durante el embarazo el deseo sexual puede aumentar, disminuir o cambiar varias veces.
Las modificaciones hormonales, las náuseas, el cansancio, los cambios corporales, las preocupaciones relacionadas con el embarazo y las molestias físicas pueden afectar temporalmente el interés sexual. El embarazo está reconocido entre las etapas en las que pueden presentarse cambios en la función sexual.
No existe una única respuesta “correcta”: algunas mujeres mantienen su deseo sexual durante el embarazo y otras prácticamente pierden el interés durante determinadas etapas.
Después del parto y durante la lactancia
Esta es una causa particularmente frecuente que muchas mujeres no conocen. Después de tener un bebé pueden juntarse el cansancio, la falta de sueño, la recuperación del parto, las nuevas responsabilidades, los cambios en la imagen corporal y las modificaciones hormonales.
Además, durante la lactancia los niveles de estrógeno pueden permanecer más bajos. Esto puede producir:
resequedad vaginal;
menor lubricación;
molestias o dolor durante la penetración;
disminución del deseo sexual.
MedlinePlus señala que las mujeres que amamantan pueden presentar menos deseo sexual junto con resequedad vaginal y dolor durante las relaciones debido a los cambios hormonales asociados con la lactancia.
En muchos casos estos cambios son temporales.
Perimenopausia y menopausia
Durante la transición hacia la menopausia disminuye progresivamente la producción de estrógeno. Esta reducción puede hacer que los tejidos vaginales estén más secos, menos elásticos y más sensibles. Algunas mujeres comienzan a sentir ardor, irritación o dolor durante la penetración.
Y si tener relaciones empieza a doler, es completamente comprensible que también disminuyan las ganas de tenerlas.Además, los sofocos, los sudores nocturnos y los problemas de sueño relacionados con la menopausia pueden contribuir indirectamente a disminuir el interés sexual.
2. Resequedad o dolor durante las relaciones
A veces el problema no comienza con el deseo. Puede empezar con una relación sexual dolorosa. Si cada vez que intentás tener penetración sentís ardor, presión, dolor o irritación, tu cuerpo puede comenzar a asociar la intimidad con una experiencia desagradable. Gradualmente puede aparecer ansiedad anticipatoria y disminución del deseo.
El dolor durante las relaciones puede estar asociado, entre otras causas, con:
- resequedad vaginal;
- cambios hormonales;
- endometriosis;
- algunos quistes ováricos;
- alteraciones de los músculos del piso pélvico;
- problemas vulvares o vaginales;
- dificultad para alcanzar suficiente excitación y lubricación.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda consultar cuando el dolor durante las relaciones es frecuente o intenso para descartar causas ginecológicas. El dolor durante las relaciones no debería convertirse en algo que simplemente tengás que aguantar.
3. Estrés y agotamiento
Tu cerebro también participa en el deseo sexual.
Si estás pasando el día resolviendo problemas, cuidando niños, trabajando, preocupándote por dinero, durmiendo poco o sintiéndote mentalmente agotada, puede ser difícil pasar rápidamente de ese estado de alerta a uno de relajación y excitación sexual.
El estrés, la ansiedad y la falta de sueño están reconocidos entre los factores que pueden interferir con la respuesta sexual femenina.
A veces el cuerpo sí podría responder sexualmente, pero simplemente no existe suficiente espacio mental para que aparezca el deseo.
4. Ansiedad y depresión
La salud emocional y la sexualidad están estrechamente relacionadas. La depresión puede disminuir el interés por actividades que antes resultaban placenteras, incluido el sexo. La ansiedad, por su parte, puede dificultar relajarse, concentrarse en las sensaciones corporales y disfrutar del encuentro.
También puede aparecer un círculo difícil de romper:
menos deseo → preocupación por no tener deseo → ansiedad durante las relaciones → todavía menos deseo.
La depresión, la ansiedad y el estrés se encuentran entre las causas reconocidas de problemas sexuales en las mujeres.Si además de perder el interés sexual sentís tristeza persistente, pérdida de interés por otras actividades, alteraciones importantes del sueño, ansiedad intensa o cambios marcados en tu funcionamiento diario, es importante comentarlo durante la consulta.
5. Problemas en la relación de pareja
El deseo sexual tampoco ocurre separado de la relación. Conflictos frecuentes, resentimientos, falta de comunicación, sentirse poco escuchada, pérdida de confianza, presión para tener relaciones o diferencias importantes en la frecuencia sexual deseada pueden afectar la intimidad.
También es frecuente que dos personas simplemente tengan niveles diferentes de deseo sexual. Eso no significa necesariamente que una quiera más a la otra. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos reconoce los problemas de pareja y las diferencias en el nivel de deseo entre las causas que pueden interferir con la respuesta sexual.
6. Cambios en la imagen corporal
El embarazo, el parto, los cambios de peso, una cirugía, el envejecimiento o determinadas enfermedades pueden modificar cómo percibís tu cuerpo. Cuando durante un encuentro sexual estás pensando constantemente en cómo se ve tu abdomen, tus cicatrices, tus pechos o cualquier otra parte de tu cuerpo, puede resultar mucho más difícil concentrarte en el placer. La percepción corporal y la autoestima forman parte de los factores que pueden afectar la excitación y el deseo sexual.
7. Experiencias sexuales negativas anteriores
Experiencias sexuales dolorosas, situaciones en las que no se respetaron tus límites o antecedentes de violencia o abuso también pueden influir en la forma en que el cuerpo y la mente responden posteriormente a la intimidad.
No todas las mujeres reaccionan de la misma manera y estos antecedentes nunca deberían asumirse automáticamente como la causa. Sin embargo, cuando son relevantes, pueden abordarse de manera respetuosa y confidencial con profesionales capacitados. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos incluye las experiencias sexuales negativas entre los factores que pueden contribuir a problemas sexuales.
8. Algunas enfermedades también pueden disminuir el deseo sexual
No todo es psicológico ni hormonal. Existen enfermedades que pueden afectar directa o indirectamente la sexualidad debido al dolor, el cansancio, los cambios hormonales, los efectos sobre los nervios o el impacto emocional de vivir con una enfermedad crónica.
Entre ellas se encuentran:
- enfermedades de la tiroides;
- diabetes;
- algunos trastornos neurológicos;
- enfermedades cardiovasculares;
- artritis y dolor crónico;
- cáncer y algunos de sus tratamientos;
- enfermedades ginecológicas que producen dolor.
Por eso es importante no asumir automáticamente que la pérdida del deseo se debe únicamente a la edad o a problemas de pareja.
9. ¿Los medicamentos pueden bajar el deseo sexual?
Sí. Algunos medicamentos pueden modificar el deseo, la excitación, la lubricación o la capacidad para alcanzar el orgasmo. Entre los medicamentos que pueden producir problemas sexuales en algunas mujeres se encuentran:
- ciertos antidepresivos;
- algunos medicamentos utilizados para controlar la presión arterial;
- determinados medicamentos con efecto anticolinérgico;
- algunos analgésicos, especialmente los derivados de opioides;
- determinados tratamientos hormonales;
- algunos tratamientos utilizados contra el cáncer.
También existen mujeres que perciben cambios sexuales después de comenzar determinados anticonceptivos hormonales, aunque la respuesta puede variar considerablemente entre una mujer y otra.
No suspendás por tu cuenta un medicamento que te hayan indicado.
Si notaste que tu deseo sexual cambió poco después de comenzar un tratamiento, comentáselo al profesional que te lo recetó. Puede ser posible cambiar la dosis, modificar el medicamento o buscar alternativas dependiendo de tu situación.
Deseo sexual y excitación sexual no son exactamente lo mismo
Aunque suelen relacionarse, no significan lo mismo. El deseo es el interés por participar en una actividad sexual. La excitación incluye los cambios mentales y físicos que aparecen durante la estimulación sexual. Podés tener deseo pero presentar dificultades para lubricarte. También podés comenzar una actividad sexual sin mucho deseo inicial y sentir excitación y deseo posteriormente.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos explica que algunas mujeres experimentan excitación mental sin una respuesta física evidente, otras presentan cambios físicos sin sentirse mentalmente excitadas y otras necesitan estimulación antes de que aparezca el deseo. Comprender esta diferencia evita pensar que toda experiencia sexual tiene que comenzar necesariamente con unas ganas intensas y espontáneas.
¿Cuándo deberías consultar por bajo deseo sexual?
Considerá conversar con tu ginecóloga o ginecólogo si:
- tu deseo sexual disminuyó claramente respecto a cómo era antes;
- el cambio lleva varios meses;
- la situación te preocupa o te genera angustia;
- está afectando tu relación o tu calidad de vida;
- evitás las relaciones porque tenés dolor;
- tenés resequedad vaginal persistente;
- presentás sangrado durante o después de las relaciones;
- empezaste a notar el cambio después de iniciar algún medicamento;
- aparecieron síntomas de ansiedad o depresión;
- el cambio comenzó durante la perimenopausia o menopausia y está afectando tu bienestar;
- además del bajo deseo presentás otros síntomas físicos que podrían sugerir una enfermedad.
MedlinePlus recomienda buscar evaluación profesional cuando los problemas sexuales duran varios meses o producen angustia. No necesitás esperar hasta que la situación sea extrema para mencionarla durante una consulta ginecológica.
¿Qué te pueden preguntar durante la consulta?
Hablar sobre sexualidad puede dar vergüenza al principio, pero es una parte legítima de tu salud. Durante la valoración pueden preguntarte:
- cuándo comenzó el cambio;
- cómo era tu deseo anteriormente;
- si ocurre siempre o solamente en determinadas circunstancias;
- si sentís dolor o resequedad;
- si todavía podés excitarte o alcanzar el orgasmo;
- qué medicamentos utilizás;
- si ha habido cambios en tu relación;
- cómo estás durmiendo;
- cómo está tu estado de ánimo;
- si estás embarazada, amamantando o entrando en la menopausia;
- si existen otras enfermedades o síntomas.
Dependiendo de tu caso también puede realizarse una evaluación física y ginecológica, especialmente si existe dolor, resequedad u otros síntomas genitales. No todas las mujeres necesitan los mismos exámenes. La evaluación debe orientarse según tus síntomas y antecedentes.
¿Tiene tratamiento el bajo deseo sexual?
Sí, pero el tratamiento depende de la causa. No existe una solución universal porque no es lo mismo tener poco deseo debido a dolor vaginal que tenerlo debido a depresión, falta de sueño, efectos de un medicamento o dificultades en la relación.
Si existe resequedad vaginal
Los lubricantes pueden reducir la fricción durante las relaciones y los hidratantes vaginales pueden ayudar a mantener la humedad vaginal. En mujeres con cambios relacionados con niveles bajos de estrógeno, especialmente durante la menopausia, existen además tratamientos locales que pueden ser considerados por el profesional de salud.
Si existe dolor
Primero debe investigarse su causa. Tratar adecuadamente la resequedad, las alteraciones del piso pélvico o determinadas enfermedades ginecológicas puede mejorar indirectamente el deseo al hacer que la actividad sexual vuelva a ser cómoda.
Si el problema está relacionado con un medicamento
El profesional puede valorar modificar la dosis o cambiar el tratamiento cuando exista una alternativa apropiada. Nunca hagás estos cambios sin supervisión médica.
Si predominan el estrés, la ansiedad o los problemas de pareja
La terapia psicológica, la terapia sexual o el acompañamiento de pareja pueden ser útiles en algunos casos. También puede ayudar recuperar espacios de intimidad que no tengan como objetivo obligatorio llegar a la penetración o al orgasmo.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda trabajar los problemas de la relación, reducir las fuentes de estrés, dedicar tiempo a la actividad sexual y prestar atención a la cercanía emocional.
Dormir también importa
Parece sencillo, pero el agotamiento constante puede ser un enemigo importante del deseo.
Dormir adecuadamente, mantenerse físicamente activa y reducir el estrés forman parte de las medidas que pueden favorecer una mejor respuesta sexual.
¿Existen medicamentos específicamente para aumentar el deseo sexual?
Existen tratamientos farmacológicos para situaciones muy específicas, pero no son medicamentos para aumentar el rendimiento sexual ni son apropiados para todas las mujeres.
Por ejemplo, en Estados Unidos la flibanserina está autorizada actualmente para determinadas mujeres menores de sesenta y cinco años con trastorno del deseo sexual hipoactivo adquirido y generalizado cuando el problema causa un malestar importante y no se explica mejor por otra enfermedad, un trastorno psiquiátrico, problemas en la relación o los efectos de medicamentos.
La indicación de este medicamento fue actualizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos en dos mil veinticinco para incluir a mujeres menores de sesenta y cinco años independientemente de su estado reproductivo. El medicamento puede tener efectos adversos e interacciones importantes, por lo que requiere valoración médica.
También existen otros tratamientos utilizados en determinados grupos de mujeres y terapias específicas para síntomas sexuales relacionados con la menopausia. La elección depende de la edad, los síntomas, los antecedentes médicos, los medicamentos utilizados y la causa identificada.
No comprés hormonas, testosterona o productos promocionados como “estimulantes sexuales femeninos” sin una valoración profesional.
Preguntas frecuentes sobre el bajo deseo sexual en mujeres
¿Es normal no tener ganas de tener relaciones todos los días?
Sí. No existe una frecuencia universal que determine qué cantidad de deseo sexual es normal. El deseo puede cambiar entre personas e incluso puede variar en una misma mujer dependiendo de su etapa de vida, estado emocional, relación, sueño y salud.
¿Tener poco deseo significa que ya no quiero a mi pareja?
No necesariamente. El deseo sexual puede disminuir aunque exista amor, atracción y una relación emocionalmente satisfactoria. Cansancio, lactancia, menopausia, estrés, medicamentos y enfermedades pueden afectar la sexualidad independientemente de los sentimientos hacia la pareja.
¿Es normal perder las ganas después de tener un bebé?
Puede suceder. Después del parto hay cambios hormonales, recuperación física, cansancio y alteraciones importantes en las rutinas y el sueño. Además, durante la lactancia puede existir menor producción de estrógeno, resequedad vaginal y disminución temporal del deseo.
¿La menopausia necesariamente elimina el deseo sexual?
No. Algunas mujeres sienten una disminución importante, otras prácticamente no notan cambios y otras incluso experimentan mayor interés sexual. Cuando la menopausia produce resequedad o dolor, tratar estos síntomas puede mejorar considerablemente la experiencia sexual.
¿Los anticonceptivos pueden disminuir el deseo?
En algunas mujeres puede existir una relación entre determinados tratamientos hormonales y cambios en la función sexual, mientras que otras no perciben ninguna diferencia. Si el cambio comenzó después de iniciar un anticonceptivo, vale la pena conversar con tu ginecóloga o ginecólogo antes de decidir suspenderlo.
No tenés que resignarte a pensar que “así es la edad”
La sexualidad cambia durante la vida, y tener períodos con menos deseo puede ser completamente normal. Pero tampoco deberías sentir que tenés que aceptar durante años una pérdida del deseo que te preocupa, relaciones dolorosas o una vida sexual que dejó de ser satisfactoria.
Detrás del bajo deseo pueden existir factores hormonales, emocionales, médicos, sexuales y de pareja, y muchas de estas causas pueden tratarse. Si sentís que tu deseo sexual cambió significativamente, tenés dolor, resequedad, dificultad para excitarte o simplemente querés entender qué está pasando, podés hablarlo durante tu consulta ginecológica.
Tu salud sexual también forma parte de tu salud integral.
Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.
Nota: Este artículo ofrece información educativa y no sustituye una evaluación médica individual.
Fuentes
- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos — Su salud sexual. Publicado en marzo de dos mil veinticinco y revisado en abril de dos mil veintiséis.
Consultar “Su salud sexual” del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos — Cuando las relaciones sexuales son dolorosas.
Consultar información sobre dolor durante las relaciones sexuales- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos — Salud vulvovaginal.
Consultar información sobre salud vulvovaginal- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos — ¿Está experimentando resequedad vaginal? Esto es lo que debe saber.
Consultar información sobre resequedad vaginal- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos — Problemas sexuales en las mujeres.
Consultar “Problemas sexuales en las mujeres”- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos — Mujeres y los problemas sexuales.
Consultar información sobre problemas sexuales femeninos- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos — Resequedad vaginal.
Consultar información sobre resequedad vaginal en MedlinePlus- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos — Alta tras un parto vaginal. Incluye información sobre lactancia, cambios hormonales, resequedad vaginal y deseo sexual después del parto.
Consultar información de MedlinePlus sobre recuperación después del parto- Sociedad de la Menopausia — Salud sexual.
Consultar información de la Sociedad de la Menopausia sobre salud sexual- Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos — Información de prescripción actualizada de flibanserina.
Consultar la información oficial actualizada del medicamento
























