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Anticoncepción después del parto: cuándo podés empezar y qué métodos son compatibles con la lactancia

Después del nacimiento de tu bebé, es normal que gran parte de tu atención esté puesta en la recuperación, la lactancia y los cambios de la nueva rutina. Sin embargo, también es importante conversar sobre anticoncepción antes de retomar las relaciones sexuales.

Podés volver a ovular antes de que aparezca tu primera menstruación. Esto significa que es posible quedar embarazada nuevamente aunque todavía no hayas visto la regla y aunque estés dando pecho. En algunas mujeres, la fertilidad puede regresar desde aproximadamente tres semanas después del parto.

La buena noticia es que existen varias opciones anticonceptivas que pueden iniciarse inmediatamente después del nacimiento y que son compatibles con la lactancia. La elección dependerá de tus preferencias, tus antecedentes médicos, el tipo de parto que tuviste y si deseás un método temporal o de larga duración.

Anticoncepción después del parto y lactancia | FemWell

¿Cuándo se puede empezar a usar anticonceptivos después del parto?

No siempre es necesario esperar hasta la consulta de las seis semanas. Algunos métodos pueden colocarse o iniciarse antes de salir del hospital, mientras que otros requieren esperar unas semanas.

La planificación puede comenzar durante el embarazo. De esta forma, podés conversar con tu ginecóloga o ginecólogo sobre tus opciones y dejar decidido qué método te gustaría utilizar después del nacimiento.

Métodos que pueden iniciarse inmediatamente

En términos generales, los siguientes métodos pueden iniciarse justo después del parto, incluso cuando estás amamantando:

  • El implante anticonceptivo.
  • La píldora que contiene solamente progestágeno.
  • La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno.
  • El dispositivo intrauterino de cobre.
  • El dispositivo intrauterino hormonal.
  • El preservativo externo o interno.
  • La esterilización femenina, cuando fue solicitada previamente y se cumplen los requisitos médicos correspondientes.

Los métodos que contienen únicamente progestágeno no suelen interferir de manera significativa con la lactancia y pueden utilizarse desde el período posparto inmediato.

Métodos que contienen estrógeno

La píldora anticonceptiva combinada, el parche anticonceptivo y el anillo vaginal contienen estrógeno y progestágeno.

Estos métodos no se recomiendan durante las primeras semanas después del parto porque el estrógeno puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, que ya se encuentra elevado naturalmente durante este período. Además, existe preocupación de que el estrógeno pueda disminuir la producción de leche cuando la lactancia todavía se está estableciendo.

Cuando estás dando pecho, generalmente se recomienda esperar al menos seis semanas antes de considerar un método combinado. Aun después de ese momento, tu médica o médico deberá valorar si tenés factores adicionales de riesgo, como antecedentes de coágulos, presión arterial elevada, migraña con síntomas neurológicos, tabaquismo u obesidad.

¿Qué métodos anticonceptivos son compatibles con la lactancia?

La mayoría de los métodos anticonceptivos pueden utilizarse durante la lactancia. La diferencia principal está en el momento adecuado para iniciarlos.

Implante anticonceptivo

El implante es una pequeña varilla que se coloca debajo de la piel del brazo y libera una hormona llamada progestágeno.

Puede colocarse inmediatamente después del parto, antes de salir del hospital o en una consulta posterior. Es compatible con la lactancia y brinda protección durante varios años, dependiendo del producto utilizado.

Entre sus posibles efectos se encuentran los sangrados irregulares, períodos muy escasos o ausencia de menstruación. Estos cambios no significan que la sangre se esté acumulando dentro del cuerpo.

Puede ser una buena opción si deseás un método muy efectivo y no querés recordar una píldora todos los días.

Dispositivo intrauterino hormonal

El dispositivo intrauterino hormonal se coloca dentro del útero y libera una pequeña cantidad de progestágeno.

Puede insertarse inmediatamente después de la salida de la placenta, durante una cesárea o poco tiempo después de un parto vaginal. También puede colocarse posteriormente.

Cuando no se coloca en las primeras cuarenta y ocho horas, algunos protocolos recomiendan esperar hasta que hayan pasado al menos cuatro semanas desde el nacimiento.

Es compatible con la lactancia y puede disminuir notablemente el sangrado menstrual. En algunas mujeres, la menstruación desaparece mientras lo utilizan.

Cuando se coloca inmediatamente después del parto existe una mayor posibilidad de que el útero lo expulse en comparación con una colocación realizada semanas después. Aun así, muchas pacientes prefieren la colocación inmediata porque evita tener que regresar para otro procedimiento.

Dispositivo intrauterino de cobre

El dispositivo intrauterino de cobre no contiene hormonas. También puede colocarse inmediatamente después del parto o en una consulta posterior y no afecta la producción de leche.

Es una opción de larga duración para quienes prefieren evitar hormonas. Sin embargo, puede aumentar el sangrado o los cólicos menstruales, especialmente durante los primeros meses.

Al igual que el dispositivo hormonal, la posibilidad de expulsión es mayor cuando se coloca inmediatamente después del nacimiento.

Píldora que contiene solamente progestágeno

Esta píldora no contiene estrógeno y puede iniciarse inmediatamente después del parto. Es compatible con la lactancia.

Debe tomarse todos los días siguiendo cuidadosamente el horario indicado para el producto recetado. Algunas presentaciones tienen un margen de retraso más pequeño que otras, por lo que es importante preguntar qué hacer si olvidás una dosis.

Puede producir sangrado irregular, menstruaciones más leves o ausencia de menstruación.

Inyección anticonceptiva

La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno puede utilizarse durante la lactancia y puede administrarse después del parto.

Ofrece protección durante aproximadamente tres meses por cada aplicación. Puede causar sangrado irregular, ausencia de menstruación, aumento del apetito o cambios de peso en algunas pacientes.

También puede retrasar el regreso de la fertilidad durante varios meses después de suspenderla. Por eso, si pensás buscar otro embarazo dentro de poco tiempo, conviene mencionarlo durante la consulta.

Preservativo

El preservativo puede utilizarse desde que te sintás física y emocionalmente preparada para retomar las relaciones sexuales.

No afecta la lactancia, no contiene hormonas y es el único método anticonceptivo que también ayuda a reducir el riesgo de muchas infecciones de transmisión sexual.

Su efectividad depende de que se utilice correctamente desde el inicio hasta el final de cada relación sexual.

Diafragma y capuchón cervical

Estos métodos no afectan la lactancia, pero normalmente se recomienda esperar hasta que el cuerpo se haya recuperado del parto para utilizarlos.

El embarazo y el nacimiento pueden cambiar la forma del cuello uterino y de la vagina. Aunque ya utilizabas uno antes del embarazo, será necesario comprobar nuevamente que el tamaño y el ajuste sean adecuados.

Esterilización femenina

La esterilización es un método permanente. Puede realizarse poco después de un parto vaginal o durante una cesárea, siempre que haya sido solicitada con anticipación, exista consentimiento informado y estén disponibles los recursos médicos necesarios.

Esta opción solamente debe elegirse cuando estás segura de que no deseás embarazos futuros. No afecta la lactancia.

La vasectomía de la pareja también es una opción permanente, pero no proporciona protección inmediata. Es necesario utilizar otro método hasta que los estudios confirmen que ya no hay espermatozoides en el semen.

¿Dar pecho funciona como método anticonceptivo?

La lactancia puede disminuir temporalmente la probabilidad de ovulación, pero no siempre evita un embarazo.

Para que la lactancia pueda considerarse un método anticonceptivo temporal, deben cumplirse al mismo tiempo estas tres condiciones:

  1. Tu bebé tiene menos de seis meses.
  2. Tu menstruación todavía no ha regresado.
  3. Estás dando pecho de manera exclusiva o casi exclusiva, tanto durante el día como durante la noche, sin intervalos mayores de cuatro horas durante el día ni mayores de seis horas durante la noche.

Cuando las tres condiciones se cumplen correctamente, el método puede ofrecer una protección alta durante los primeros seis meses. Si aparece la menstruación, disminuye la frecuencia de las tomas, se introducen períodos largos sin amamantar o el bebé cumple seis meses, necesitás comenzar otro método anticonceptivo.

La extracción frecuente de leche, la alimentación mixta, el uso regular de fórmula o un bebé que duerme muchas horas seguidas pueden hacer que este método sea menos confiable.

Por esa razón, no es suficiente pensar: “Como estoy dando pecho, no puedo quedar embarazada”.

¿Cuándo puede regresar la menstruación?

No existe una fecha exacta.

Cuando no estás amamantando, la menstruación puede regresar pocas semanas después del parto. Cuando das pecho de manera exclusiva, puede tardar varios meses.

Sin embargo, la ovulación ocurre antes de la menstruación. Por lo tanto, la ausencia de sangrado no confirma que todavía no seas fértil.

Además, las primeras menstruaciones pueden ser irregulares, especialmente mientras continuás amamantando.

¿El anticonceptivo puede disminuir la producción de leche?

Los métodos sin estrógeno, como el implante, la píldora que contiene solamente progestágeno y los dispositivos intrauterinos, se consideran compatibles con la lactancia.

Los métodos combinados que contienen estrógeno pueden disminuir la producción de leche en algunas pacientes, especialmente cuando se utilizan durante las primeras semanas y la lactancia todavía no está bien establecida.

Si después de comenzar un método notás una reducción clara en la cantidad de leche, dificultad en el aumento de peso del bebé o cambios importantes en las tomas, buscá valoración médica. No suspendás el método por tu cuenta sin utilizar otra forma de protección, ya que podrías quedar embarazada.

¿Cuál es el mejor anticonceptivo después del parto?

No existe un único método que sea el mejor para todas las mujeres.

El implante y los dispositivos intrauterinos son opciones muy efectivas y de larga duración. No requieren que recordés una dosis diaria y la fertilidad suele regresar rápidamente después de retirarlos.

La píldora que contiene solamente progestágeno puede ser adecuada si preferís un método que podás suspender por tu cuenta, pero requiere constancia diaria.

La inyección puede ser práctica si no querés tomar una píldora todos los días, aunque puede retrasar el regreso de la fertilidad después de la última aplicación.

El preservativo es una opción sin hormonas y brinda protección contra muchas infecciones de transmisión sexual, pero debe utilizarse correctamente en cada relación.

Para elegir, pensá en estas preguntas:

  • ¿Por cuánto tiempo querés evitar un nuevo embarazo?
  • ¿Querés tener más hijos?
  • ¿Te resultaría difícil recordar una píldora todos los días?
  • ¿Preferís un método con hormonas o sin hormonas?
  • ¿Cómo eran tus menstruaciones antes del embarazo?
  • ¿Estás dando pecho?
  • ¿Tuviste presión arterial elevada, preeclampsia, coágulos o alguna complicación durante el embarazo o el parto?

¿Cuándo necesitás una valoración médica especial?

Aunque muchos métodos pueden iniciarse inmediatamente, la elección debe individualizarse cuando tenés antecedentes de:

  • Coágulos sanguíneos.
  • Presión arterial elevada.
  • Enfermedad cardíaca.
  • Migraña acompañada de alteraciones visuales, dificultad para hablar o adormecimiento.
  • Cáncer de mama actual o previo.
  • Enfermedad hepática.
  • Sangrado vaginal sin causa conocida.
  • Infección uterina después del parto.
  • Hemorragia importante durante o después del nacimiento.

Una infección uterina activa puede impedir la colocación inmediata de un dispositivo intrauterino. Esto no significa que nunca podás utilizarlo, sino que primero será necesario tratar y resolver la infección.

¿Qué pasa si ya tuviste relaciones sin protección?

Buscá orientación médica lo antes posible. Existen métodos de anticoncepción de emergencia que pueden utilizarse después del parto y durante la lactancia, pero la opción y el momento adecuado dependerán de cuántos días hayan pasado, de si estás amamantando y de otros factores médicos.

No esperés a que aparezca la menstruación para pedir ayuda.

Planificá antes de salir del hospital

El mejor momento para hablar de anticoncepción no necesariamente es cuando ya retomaste las relaciones sexuales. Podés conversar sobre el tema durante el embarazo, antes del parto o mientras todavía estás en el hospital.

Elegir un método después del nacimiento no significa que debás utilizarlo para siempre. Muchos métodos pueden cambiarse o suspenderse cuando tus planes reproductivos, tu salud o tus preferencias cambien.

Lo importante es que recibás información clara, que tu decisión sea voluntaria y que el método elegido sea seguro para vos, compatible con la lactancia y adecuado para el tiempo que deseás esperar antes de un nuevo embarazo.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes

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Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa salir positiva y por qué no es una infección de transmisión sexual

Recibir un resultado positivo para estreptococo del grupo B durante el embarazo puede generar preocupación. Tal vez te preguntés si tenés una infección, si se la transmitiste a tu pareja o si tu bebé está en peligro.

La primera información que necesitás conocer es tranquilizadora: salir positiva no significa que hiciste algo malo, no implica falta de higiene y no indica que tengás una infección de transmisión sexual.

El estreptococo del grupo B es una bacteria común que puede vivir naturalmente en el intestino, el recto o la vagina de personas sanas. Por lo general, no produce síntomas ni causa problemas en la vida cotidiana. Su importancia durante el embarazo se debe a que, en determinadas circunstancias, puede pasar al bebé alrededor del momento del nacimiento.

Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa | femwell

¿Qué es el estreptococo del grupo B?

El estreptococo del grupo B, cuyo nombre científico es Streptococcus agalactiae, forma parte de la microbiota natural de muchas personas.

Esto significa que puede estar presente en el organismo sin causar una enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente entre diez y treinta de cada cien mujeres embarazadas portan esta bacteria en el aparato gastrointestinal o genital.

La presencia de la bacteria puede ser temporal. Podés tener un resultado positivo en un momento y negativo meses después, o al contrario. Por esa razón, una prueba realizada mucho antes del parto no siempre permite predecir si la bacteria estará presente cuando nazca el bebé.

¿Salir positiva significa que tengo una infección?

En la mayoría de los casos, no.

Un resultado positivo en el cultivo vaginal y rectal generalmente significa que sos portadora o estás colonizada. La colonización quiere decir que la bacteria vive en una zona del cuerpo sin causar inflamación, molestias ni enfermedad.

La mayoría de las mujeres portadoras:

  • No presentan picazón.
  • No tienen dolor.
  • No producen un flujo vaginal diferente.
  • No sienten ardor al orinar.
  • No saben que tienen la bacteria hasta que se realiza la prueba.

Esto es diferente de una infección activa. En algunas situaciones, el estreptococo del grupo B puede causar una infección urinaria u otras complicaciones. En esos casos, el resultado se interpreta junto con los síntomas, el análisis de orina, la cantidad de bacterias encontradas y la evaluación médica.

¿Por qué no es una infección de transmisión sexual?

El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

La bacteria puede desarrollarse naturalmente como parte de la microbiota intestinal y genital. No necesitás haber tenido relaciones sexuales para portarla y un resultado positivo no demuestra que tu pareja te la transmitió.

Aunque la bacteria puede compartirse mediante contacto íntimo, esa no es su principal forma de adquisición y no se comporta como las infecciones de transmisión sexual. También puede aparecer o desaparecer espontáneamente sin que exista una nueva pareja o algún cambio en la actividad sexual.

Por eso, un resultado positivo:

  • No es evidencia de infidelidad.
  • No significa que tu pareja esté enferma.
  • No obliga a tratar a tu pareja.
  • No requiere evitar las relaciones sexuales únicamente por la presencia de la bacteria.
  • No se debe a una higiene íntima deficiente.

Tampoco se recomienda usar duchas vaginales, jabones fuertes, óvulos o remedios caseros para intentar eliminarla. Estos productos pueden alterar la microbiota vaginal y causar irritación sin prevenir la transmisión al bebé durante el parto.

¿Cómo se realiza la prueba?

La prueba generalmente se hace tomando una muestra de la entrada de la vagina y del recto con un hisopo estéril. Es un procedimiento sencillo, rápido y normalmente no doloroso.

No requiere colocar un espéculo y, en algunos centros, la paciente puede tomar la muestra siguiendo las instrucciones del personal de salud.

La Organización Mundial de la Salud recomienda ofrecer el tamizaje universal aproximadamente entre las semanas treinta y cinco y treinta y siete del embarazo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos sitúan el tamizaje entre las semanas treinta y seis y treinta y siete.

El momento exacto puede variar según el protocolo del país, de la clínica o del hospital donde recibirás la atención.

¿Por qué se hace la prueba cerca del final del embarazo?

La bacteria puede aparecer y desaparecer naturalmente. Un resultado negativo obtenido al inicio del embarazo no garantiza que continuará siendo negativo al momento del parto.

Realizar la prueba durante las últimas semanas permite obtener una información más cercana al nacimiento y decidir si será necesario administrar antibióticos durante el trabajo de parto.

La prueba suele indicarse en cada embarazo, aunque anteriormente hayas tenido un resultado positivo o negativo, porque la colonización puede cambiar de una gestación a otra.

¿Qué riesgo representa para el bebé?

La mayoría de los bebés nacidos de madres portadoras no desarrolla una infección.

Sin embargo, algunos bebés pueden entrar en contacto con la bacteria durante el trabajo de parto o el nacimiento. En una pequeña proporción, esto puede causar una enfermedad grave durante los primeros días de vida.

La Organización Mundial de la Salud señala que, sin antibióticos durante el trabajo de parto, hasta aproximadamente cinco de cada diez bebés nacidos de madres portadoras pueden entrar en contacto con la bacteria. Entre los bebés expuestos, alrededor de uno o dos de cada cien puede desarrollar una infección temprana grave.

Las infecciones producidas por esta bacteria pueden incluir:

  • Infección de la sangre.
  • Neumonía.
  • Meningitis.

Estas complicaciones son poco frecuentes, pero pueden ser graves. Por eso, el objetivo del tamizaje no es alarmarte, sino identificar a tiempo quién podría beneficiarse de una medida preventiva sencilla.

¿Qué ocurre si mi resultado es positivo?

Si el cultivo es positivo, generalmente se recomienda administrar un antibiótico por una vena durante el trabajo de parto.

La penicilina suele ser el medicamento preferido. Existen otras opciones para quienes tienen alergia, pero la elección depende del tipo de reacción alérgica que hayas presentado anteriormente y, en algunos casos, de los resultados del laboratorio.

Es importante contarle al personal médico si alguna vez tuviste una reacción a la penicilina o a medicamentos similares. Explicá qué síntomas aparecieron, cuánto tiempo después ocurrieron y si necesitaste atención de emergencia.

Los antibióticos durante el parto disminuyen de manera importante el riesgo de que el bebé desarrolle una infección temprana. La Organización Mundial de la Salud estima que esta estrategia puede reducir ese riesgo alrededor de un ochenta por ciento.

¿Por qué los antibióticos se administran durante el parto y no semanas antes?

Cuando únicamente existe colonización vaginal o rectal, dar antibióticos varios días o semanas antes del parto no suele eliminar la bacteria de manera permanente. Aunque desaparezca temporalmente, puede volver a colonizar el intestino o la vagina antes del nacimiento.

La estrategia más eficaz es administrar el medicamento durante el trabajo de parto, cuando existe mayor posibilidad de que el bebé entre en contacto con la bacteria.

Idealmente, los antibióticos deben iniciarse con suficiente anticipación al nacimiento. Sin embargo, no se debe retrasar una intervención obstétrica necesaria solo para completar determinada cantidad de horas de tratamiento.

Aunque el parto avance rápidamente y no sea posible recibir todas las dosis previstas, el equipo médico puede valorar al bebé y decidir qué vigilancia necesita después de nacer.

¿Necesito antibióticos durante el embarazo si no tengo síntomas?

Por lo general, una mujer con un cultivo vaginal o rectal positivo, pero sin una infección activa, no necesita tomar antibióticos inmediatamente. La prevención se realiza durante el trabajo de parto.

La situación es diferente cuando la bacteria aparece en un cultivo de orina.

Si se encuentra una cantidad significativa de estreptococo del grupo B en la orina o existen síntomas de infección urinaria, puede ser necesario dar tratamiento durante el embarazo. Además, haber tenido esta bacteria en la orina suele ser una indicación para recibir antibióticos durante el parto, aunque un cultivo vaginal y rectal posterior sea negativo.

La dosis, el medicamento y la duración del tratamiento deben ser indicados por el personal médico. No es recomendable automedicarse.

¿En qué situaciones suelen indicarse antibióticos durante el parto?

El equipo de salud puede recomendar antibióticos durante el trabajo de parto cuando:

  • El cultivo vaginal y rectal de este embarazo resulta positivo.
  • Se detectó estreptococo del grupo B en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior presentó una infección causada por esta bacteria.
  • No se conoce el resultado de la prueba y existen factores que aumentan el riesgo, como parto prematuro, fiebre durante el trabajo de parto o ruptura prolongada de la fuente.

La decisión depende del protocolo utilizado y de la evaluación obstétrica.

¿Qué pasa si tengo una cesárea programada?

Aunque tengás una cesárea programada, tu médico puede solicitar la prueba porque el trabajo de parto o la ruptura de la fuente podrían comenzar antes de la cirugía.

Si la cesárea se realiza antes de que inicie el trabajo de parto y con las membranas intactas, generalmente no se necesitan antibióticos específicos para prevenir la transmisión del estreptococo del grupo B. De todas maneras, pueden administrarse antibióticos habituales para prevenir infecciones relacionadas con la cirugía.

Si ya empezaste el trabajo de parto o rompiste fuente, el manejo puede ser diferente.

¿Un resultado positivo significa que no puedo tener un parto vaginal?

No. Ser portadora del estreptococo del grupo B no es, por sí solo, una razón para programar una cesárea.

En la mayoría de los casos podés tener un parto vaginal. La principal medida preventiva consiste en recibir el antibiótico durante el trabajo de parto y seguir las indicaciones del equipo obstétrico.

El resultado tampoco impide, por sí mismo, recibir anestesia epidural, tener contacto piel con piel o amamantar.

¿Puedo amamantar si salí positiva?

Sí. La colonización por estreptococo del grupo B no es una contraindicación para la lactancia materna.

En la mayoría de los casos, podés amamantar, cargar a tu bebé y realizar contacto piel con piel siguiendo las recomendaciones habituales del hospital.

¿Mi pareja necesita hacerse una prueba o recibir tratamiento?

Generalmente, no.

Como no es una infección de transmisión sexual, no se recomienda examinar o tratar rutinariamente a la pareja. Tratar a la pareja tampoco evita que la bacteria vuelva a aparecer en la madre ni sustituye los antibióticos indicados durante el trabajo de parto.

Solamente sería necesaria una valoración médica si la pareja tuviera síntomas de una infección o una condición de salud que requiriera evaluación independiente.

¿Qué factores aumentan el riesgo de infección en el bebé?

El riesgo puede ser mayor cuando:

  • El nacimiento ocurre antes de completar treinta y siete semanas.
  • La madre presenta fiebre durante el trabajo de parto.
  • La fuente permanece rota durante muchas horas antes del nacimiento.
  • Se detectó la bacteria en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior tuvo una infección por estreptococo del grupo B.
  • No se administraron antibióticos durante el parto cuando estaban indicados.
  • Existe sospecha de infección dentro del útero.

Tener uno de estos factores no significa que el bebé necesariamente se enfermará. Sirven para que el equipo médico decida el tipo de tratamiento materno y la vigilancia que necesita el recién nacido.

¿Qué sucede con el bebé después del nacimiento?

La atención dependerá de varios aspectos:

  • Si recibiste antibióticos durante el parto.
  • Cuánto tiempo pasó entre el inicio del medicamento y el nacimiento.
  • Si el bebé nació a término o prematuramente.
  • Si hubo fiebre materna.
  • Cuánto tiempo permaneció rota la fuente.
  • Si el bebé presenta algún signo de enfermedad.

Muchos bebés solamente necesitan observación clínica. Otros pueden requerir análisis o antibióticos, especialmente si presentan síntomas o si existen varios factores de riesgo.

No todos los bebés nacidos de madres con resultado positivo necesitan antibióticos.

¿Qué señales de alarma pueden aparecer en el recién nacido?

Buscá atención médica inmediata si el bebé:

  • Tiene dificultad para respirar.
  • Respira demasiado rápido o hace pausas al respirar.
  • Está muy decaído o cuesta despertarlo.
  • Rechaza el pecho o se alimenta mucho menos de lo habitual.
  • Presenta fiebre o una temperatura anormalmente baja.
  • Tiene la piel azulada, grisácea o muy pálida.
  • Está muy irritable o tiene un llanto inusual.
  • Presenta movimientos anormales o convulsiones.
  • Tiene la parte blanda de la cabeza abultada.

La infección temprana suele aparecer durante la primera semana de vida, con frecuencia durante las primeras veinticuatro horas. También existe una forma tardía que puede presentarse desde el séptimo día hasta aproximadamente los tres meses de edad.

Los antibióticos administrados durante el parto disminuyen principalmente la enfermedad temprana. No eliminan por completo la posibilidad de una infección tardía, por lo que es importante reconocer los signos de alarma.

¿Se puede prevenir con higiene, alimentación o remedios naturales?

No existe evidencia suficiente de que una dieta, un suplemento, un probiótico, una ducha vaginal o un remedio casero elimine de forma segura la colonización y prevenga la infección del recién nacido.

Tampoco debés intentar desinfectar la vagina. El uso de sustancias irritantes puede alterar la microbiota, producir inflamación y ocasionar otros problemas.

Las medidas preventivas respaldadas por la evidencia son:

  • Realizar el tamizaje en el momento indicado.
  • Informar el resultado al hospital o al equipo que atenderá el parto.
  • Recibir antibióticos durante el trabajo de parto cuando estén indicados.
  • Vigilar al recién nacido según sus factores de riesgo y condición clínica.
  • Mantener una buena higiene de manos al cuidar al bebé.

¿Qué debo hacer si rompí fuente o empezaron las contracciones?

Si tu resultado fue positivo y comenzaste con contracciones regulares o rompiste fuente, comunícate con tu médico o acudí al centro donde será atendido el parto siguiendo las instrucciones que recibiste.

Al llegar, informá claramente que tu prueba de estreptococo del grupo B fue positiva, aunque el resultado ya aparezca en tu expediente.

Podés guardar una fotografía del resultado o llevar una copia, especialmente si existe la posibilidad de que te atiendan en un centro diferente.

Preguntas frecuentes

¿El resultado positivo significa que estoy enferma?

No necesariamente. En la mayoría de los casos significa que sos portadora de una bacteria común sin presentar una infección activa.

¿Pude haberla adquirido por usar un baño público?

La bacteria suele formar parte de la microbiota intestinal o genital. No se considera una infección adquirida habitualmente por usar baños públicos.

¿Mi pareja me la transmitió?

Un resultado positivo no permite afirmar que tu pareja te transmitió la bacteria. El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

¿Puedo contagiar a otras personas en mi casa?

No suele propagarse fácilmente mediante el contacto cotidiano. No necesitás separar utensilios, baños, ropa o espacios del hogar.

¿Tengo que repetir la prueba después del tratamiento?

Depende de dónde se detectó la bacteria, del tratamiento recibido y del protocolo médico. Si apareció en la orina, tu médico puede indicar controles adicionales.

¿Puedo salir positiva en un embarazo y negativa en otro?

Sí. La colonización puede cambiar con el tiempo, por lo que generalmente se evalúa cada embarazo de manera independiente.

¿El bebé necesariamente se va a infectar?

No. La mayoría de los bebés no desarrolla una infección, y los antibióticos durante el parto reducen considerablemente el riesgo de enfermedad temprana.

¿Debo suspender las relaciones sexuales?

No suele ser necesario suspenderlas únicamente por un resultado positivo. Tu obstetra puede darte otras indicaciones si existen sangrado, ruptura de la fuente, amenaza de parto prematuro u otra condición del embarazo.

En resumen

Salir positiva para estreptococo del grupo B no significa que tengás una infección de transmisión sexual ni que hayas hecho algo incorrecto. Generalmente indica que una bacteria común vive temporalmente en tu intestino, recto o vagina sin producir síntomas.

La importancia del resultado está en planificar el nacimiento. Cuando los antibióticos están indicados y se administran durante el trabajo de parto, disminuyen de manera importante el riesgo de infección temprana en el bebé.

Conversá con tu obstetra sobre cuándo se realizará la prueba, qué hacer si el resultado es positivo y en qué momento debés acudir al hospital. Llegar al parto con esta información permite tomar medidas oportunas para proteger a tu bebé sin alarmas innecesarias.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Nota: Este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica. El manejo puede variar según tus antecedentes, las semanas de embarazo, los resultados del laboratorio y el protocolo del centro donde será atendido el parto.

Fuentes consultadas

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¿Llevás meses intentando quedar embarazada? Cuándo consultar por fertilidad y qué estudios pedir primero

Intentar quedar embarazada puede ser una etapa emocionante, pero también puede volverse estresante cuando pasan los meses y la prueba sigue saliendo negativa. Tal vez empezás a preguntarte: “¿Será normal?”, “¿Estoy haciendo algo mal?”, “¿Ya debería ir al ginecólogo?”.

La respuesta más importante es esta: no estás sola, y consultar a tiempo no significa que algo esté “mal” con vos. La infertilidad es una condición médica reconocida por la Organización Mundial de la Salud y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que más de una de cada seis personas en edad reproductiva puede experimentar infertilidad en algún momento de su vida.

¿Cuándo consultar por fertilidad si no lográs quedar embarazada?

Primero: ¿cuánto tiempo es normal intentar?

En general, si tenés menos de treinta y cinco años, ciclos menstruales regulares y no hay antecedentes importantes, se recomienda consultar si llevás doce meses intentando quedar embarazada con relaciones sexuales frecuentes y sin usar anticonceptivos.

Si tenés treinta y cinco años o más, la recomendación cambia: conviene consultar después de seis meses de intentarlo sin lograr embarazo. Esto se debe a que la fertilidad femenina disminuye con la edad, y esperar demasiado puede hacer que se pierda tiempo valioso para estudiar la causa y ofrecer opciones de tratamiento.

Si tenés más de cuarenta años, lo mejor es consultar desde que decidás buscar embarazo, sin esperar varios meses. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva señala que en mujeres mayores de cuarenta años puede ser necesaria una evaluación más inmediata.

¿Y si llevo pocos meses intentando, pero algo no se siente bien?

Aunque todavía no haya pasado un año, hay situaciones en las que sí conviene consultar antes. No tenés que esperar doce meses si presentás alguna de estas señales:

Tenés ciclos muy irregulares, ausencia de menstruación, sangrados muy abundantes, dolor menstrual fuerte, dolor pélvico frecuente, antecedentes de endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, cirugías en los ovarios, trompas o útero, abortos espontáneos repetidos, tratamiento previo contra cáncer, o sospecha de alteraciones hormonales. También conviene consultar antes si tu pareja tiene antecedentes de problemas testiculares, cirugías, infecciones, dificultad para eyacular o un estudio del semen alterado.

En estos casos, consultar temprano no es exagerar. Es una forma de cuidar tu salud reproductiva y evitar que el tiempo pase sin respuestas.

Fertilidad no es solo “tema de la mujer”

Uno de los errores más comunes es pensar que, si no hay embarazo, la mujer es quien debe hacerse todos los estudios primero. En realidad, la evaluación debe incluir a ambos miembros de la pareja desde el inicio. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva recomienda que el estudio sea ordenado, oportuno y enfocado en las causas más frecuentes, incluyendo factores ovulatorios, uterinos, tubáricos y masculinos.

Esto es importante porque el estudio del semen es una prueba sencilla comparada con otros estudios, y puede dar información clave desde el comienzo. No tiene sentido que vos pasés por muchos exámenes si todavía no se ha revisado también la parte masculina.

¿Qué estudios pedir primero?

La evaluación inicial no debería empezar con una lista enorme de exámenes caros. Lo ideal es ir paso a paso, según tu edad, tus ciclos, tus antecedentes y el tiempo que llevás intentando.

Uno: historia clínica completa

El primer “estudio” realmente es una buena consulta. Tu ginecóloga o ginecólogo debería preguntarte sobre tu edad, cuánto tiempo llevás buscando embarazo, cómo son tus ciclos, si hay dolor, cirugías previas, infecciones, embarazos anteriores, abortos espontáneos, medicamentos, peso, hábitos, frecuencia de relaciones sexuales y antecedentes familiares.

También es importante revisar si estás tomando ácido fólico, si tenés enfermedades como alteraciones de la tiroides, diabetes, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis o enfermedades autoinmunes, y si hay señales de infecciones de transmisión sexual.

Dos: confirmar si estás ovulando

Si tus ciclos son regulares, especialmente si vienen cada veinticuatro a treinta y cinco días, muchas veces eso sugiere que podés estar ovulando. Pero si tus reglas son muy irregulares, se atrasan mucho o a veces no bajan, puede ser necesario estudiar la ovulación.

Tu médico puede pedir pruebas hormonales según tu caso. Entre las más usadas están la progesterona en la segunda mitad del ciclo, estudios de la tiroides y prolactina cuando hay sospecha clínica, y otros exámenes si hay señales de síndrome de ovario poliquístico u otra alteración hormonal. La evaluación de la ovulación es una parte central del estudio inicial de infertilidad.

Tres: estudio del semen

El estudio del semen debería pedirse temprano, no al final. Este examen revisa aspectos como la cantidad, movimiento y forma de los espermatozoides. El Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención incluye el análisis del semen dentro de la evaluación de fertilidad, junto con otros estudios como evaluación hormonal, ovulación y permeabilidad de las trompas.

Este punto es clave: pedir el estudio del semen no es culpar a nadie. Es simplemente hacer una evaluación completa y justa.

Cuatro: ultrasonido ginecológico

El ultrasonido ayuda a revisar el útero y los ovarios. Puede detectar miomas, pólipos, quistes ováricos, signos compatibles con ovarios poliquísticos, alteraciones uterinas o datos que orienten a otras condiciones.

También puede ayudar a valorar el recuento de folículos antrales, que es una forma de estimar parte de la reserva ovárica. La reserva ovárica no dice con certeza si vas a quedar embarazada o no, pero puede ayudar a orientar el plan médico, especialmente si tenés treinta y cinco años o más.

Cinco: evaluar las trompas de Falopio

Para que ocurra un embarazo natural, al menos una trompa de Falopio debe permitir el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Por eso, si ya llevás el tiempo recomendado intentando o si hay antecedentes de infecciones pélvicas, cirugías o endometriosis, puede ser necesario valorar si las trompas están permeables.

Uno de los estudios usados para esto es la histerosalpingografía, que permite observar la cavidad uterina y el paso del contraste por las trompas. Las guías de fertilidad incluyen la evaluación de la permeabilidad tubárica como parte del estudio cuando está indicado.

Seis: estudios de la cavidad uterina si hay sospecha

Si hay sangrados anormales, pérdidas de embarazo, sospecha de pólipos, miomas dentro de la cavidad uterina o alteraciones vistas en el ultrasonido, tu médico puede pedir estudios adicionales para revisar mejor el interior del útero.

No todas las pacientes necesitan estos estudios desde el primer día. Se piden según lo que se encuentre en la historia clínica, el examen físico y el ultrasonido.

¿Y la reserva ovárica? ¿Me la debo hacer de entrada?

La reserva ovárica puede evaluarse con estudios hormonales y ultrasonido, especialmente cuando hay treinta y cinco años o más, antecedentes de cirugía ovárica, tratamientos contra cáncer, ciclos muy irregulares o preocupación por disminución de la fertilidad.

Pero es importante entender algo: un resultado bajo no significa automáticamente que no podás embarazarte, y un resultado normal tampoco garantiza embarazo. Estos estudios ayudan a orientar decisiones, pero deben interpretarse con tu historia completa y no de forma aislada. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva recomienda que la evaluación de fertilidad sea sistemática y enfocada en la causa más probable, evitando pruebas innecesarias.

¿Cada cuánto tener relaciones cuando estás buscando embarazo?

No necesitás convertir tu vida en un calendario lleno de presión. En general, tener relaciones sexuales frecuentes durante la ventana fértil aumenta las probabilidades de embarazo. Si tus ciclos son regulares, la ovulación suele ocurrir aproximadamente a mitad del ciclo, pero no todas las mujeres ovulan el mismo día.

Una forma práctica es tener relaciones cada dos o tres días durante el ciclo, y con más intención en los días cercanos a la ovulación. Si usar pruebas de ovulación te estresa mucho, no son obligatorias para todas. Si te ayudan a sentirte más organizada, pueden ser útiles.

Cuándo consultar sin esperar más

Consultá pronto si:

  • Tenés treinta y cinco años o más y ya llevás seis meses intentando.
  • Tenés más de cuarenta años y querés embarazarte.
  • Tus ciclos son muy irregulares o no menstruas.
  • Tenés dolor menstrual intenso o dolor pélvico frecuente.
  • Tenés diagnóstico o sospecha de endometriosis.
  • Tuviste infecciones pélvicas, cirugías pélvicas o embarazo ectópico.
  • Tuviste dos o más pérdidas de embarazo.
  • Tu pareja tiene antecedentes que podrían afectar la fertilidad.
  • Ya llevás doce meses intentando y tenés menos de treinta y cinco años.

Estas recomendaciones coinciden con guías de organizaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva.

Consultar no significa que vas directo a tratamientos complejos

Muchas parejas se asustan porque creen que ir a consulta por fertilidad significa empezar de inmediato tratamientos complejos o costosos. Pero no siempre es así.

A veces el primer paso es corregir problemas hormonales, identificar si hay ovulación, tratar una condición ginecológica, mejorar el momento de las relaciones sexuales, revisar medicamentos, tratar infecciones o detectar un factor masculino que necesitaba atención.

La Organización Mundial de la Salud publicó en dos mil veinticinco una guía global sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, destacando que la atención de fertilidad debe ser parte de la salud reproductiva y que no se limita únicamente a tratamientos avanzados.

La parte emocional también importa

Cuando el embarazo no llega, es normal sentir ansiedad, tristeza, culpa, enojo o frustración. También puede ser difícil ver anuncios de embarazo, responder preguntas familiares o sentir que tu cuerpo “no está cooperando”.

Pero no sos una máquina ni estás fallando. Buscar ayuda médica no te hace menos mujer, menos fuerte ni menos capaz. Te permite tener información clara, tomar decisiones con calma y recibir acompañamiento.

Si sentís que este proceso te está afectando emocionalmente, hablalo en consulta. La salud mental también forma parte del cuidado de la fertilidad.

Mensaje final para vos

Si llevás meses intentando quedar embarazada, no te quedés sola con la duda. Si tenés menos de treinta y cinco años, consultá después de doce meses de intentarlo. Si tenés treinta y cinco años o más, consultá después de seis meses. Y si hay ciclos irregulares, dolor fuerte, antecedentes importantes o más de cuarenta años, consultá antes.

Pedir ayuda a tiempo no es alarmarse. Es darte la oportunidad de entender qué está pasando y qué opciones tenés.

Tu fertilidad merece una evaluación seria, humana y sin culpas.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud. Infertilidad. Actualizado el veintiocho de noviembre de dos mil veinticinco. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
  • Organización Mundial de la Salud. Guía para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. Publicada el veintiocho de noviembre de dos mil veinticinco.https://www.who.int/publications/i/item/9789240115774
  • Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Evaluación de la infertilidad.https://www.acog.org/womens-health/faqs/evaluating-infertility
  • Sociedad Americana de Medicina Reproductiva. Evaluación de fertilidad en mujeres con infertilidad. Opinión de comité, dos mil veintiuno. https://www.asrm.org/practice-guidance/practice-committee-documents/fertility-evaluation-of-infertile-women-a-committee-opinion-2021/
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Preguntas frecuentes sobre infertilidad. Actualizado el quince de mayo de dos mil veinticuatro. https://www.cdc.gov/reproductive-health/infertility-faq/index.html
  • Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención. Problemas de fertilidad: evaluación y tratamiento. Guía publicada el treinta y uno de marzo de dos mil veintiséis.https://www.nice.org.uk/guidance/ng257/resources/fertility-problems-assessment-and-treatment-pdf-66144022104517

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¿Querés ser mamá? Checklist de 5 estudios y hábitos esenciales antes de buscar un embarazo

¡Hola! Si estás leyendo esto, es muy probable que tengás la ilusión de ver crecer tu familia. Tomar la decisión de buscar un embarazo es uno de los momentos más emocionantes de la vida, pero antes de lanzarte a la aventura, es fundamental que preparés «la casita» (tu cuerpo) para que ese bebé crezca sano y fuerte.

No se trata solo de dejar de cuidarte; se trata de estar en tu mejor versión. Por eso, aquí te compartimos cinco puntos clave que debés revisar antes de dar el gran paso.

Checklist para ser mamá: 5 estudios y hábitos en Nicaragua

1. Programá tu cita preconcepcional

Antes de cualquier cosa, visitanos. Una consulta preconcepcional no es lo mismo que una revisión de rutina. Aquí revisamos tus antecedentes médicos, tus vacunas y cualquier factor de riesgo. Queremos asegurarnos de que tu salud esté al cien por ciento para evitar complicaciones futuras.

2. Empezá con el ácido fólico desde ya

Este es un paso que no podés saltarte. Las autoridades de salud recomiendan empezar a tomar suplementos de ácido fólico al menos tres meses antes de quedar embarazada. ¿Por qué es tan importante? Porque ayuda a prevenir defectos graves en el cerebro y la columna vertebral del bebé que se forman en las primeritas semanas, muchas veces antes de que vos sepás que estás en estado.

3. Revisá tus exámenes de laboratorio

Es necesario realizarte un chequeo de sangre completo. Necesitamos saber cómo está tu hemoglobina (para evitar la anemia), tu tipo de sangre y descartar infecciones como la rubéola o la toxoplasmosis. También es vital chequear tus niveles de azúcar y la función de tu tiroides, ya que todo esto influye directamente en tu fertilidad.

4. Adoptá hábitos de vida saludables

Si fumás o acostumbrás tomar licor de vez en cuando, este es el momento de decir «adiós». El tabaco y el alcohol pueden dificultar que quedés embarazada y son peligrosos para el desarrollo del feto. Además, tratá de mantener una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras, y mantené tu cuerpo en movimiento con ejercicio regular.

5. No olvidés tu salud dental

Parece mentira, pero la salud de tu boca tiene mucho que ver con tu embarazo. Las infecciones en las encías están relacionadas con partos prematuros. Así que, antes de quedar embarazada, hacéte una limpieza y revisá que no tengás caries pendientes por tratar.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual ó temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

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¡Se acerca el gran día! Parto vaginal, inducido, cesárea o después de una cesárea: ¿Cuál es el mejor para vos?

Sabemos que a medida que se acerca la fecha probable de parto, te pasan mil cosas por la cabeza. Es normal que sintás emoción por conocer a tu bebé, pero también un poco de nervios sobre cómo será el nacimiento. ¿Será rápido? ¿Dolerá mucho? ¿Qué pasa si necesito cirugía?

Queremos que te sintás empoderada y tranquila. Por eso, hoy vamos a platicar de mujer a mujer, pero con base científica, sobre las diferentes formas en que tu bebé puede llegar al mundo. Recordá que cada embarazo es único y la decisión final siempre debés tomarla de la mano de tu ginecólogo, pensando en lo más seguro para vos y tu criatura.

Aquí te explicamos las opciones, los riesgos, la recuperación y cuándo es ideal cada una.

Tipos de Parto: Vaginal, Cesárea y VBAC – ¿Cuál elegir? | [Nombre de tu Clínica/Blog]

1. Parto Vaginal (Natural)

Es la forma más fisiológica y común de dar a luz. Ocurre cuando el bebé nace a través del canal de parto por el esfuerzo de tus contracciones y el empuje.

  • ¿Cuándo elegirlo? Es la opción ideal si tu embarazo es de bajo riesgo, el bebé está en posición de cabeza y no hay condiciones médicas que lo impidan. La mayoría de los organismos de salud, como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan el parto vaginal como primera opción.
  • Riesgos: Aunque es natural, pueden ocurrir desgarros en el periné (la zona entre la vagina y el ano) o problemas con el control de la vejiga temporalmente. En casos raros, el bebé podría sufrir alguna lesión durante el paso por el canal.
  • Recuperación: Generalmente es mucho más rápida. Posiblemente te podás levantar y caminar pocas horas después. El dolor postparto suele ser manejable y la estancia en el hospital es más corta.

2. Parto Inducido

A veces, el parto no inicia por sí solo y el médico necesita darle un «empujoncito» a tu cuerpo utilizando medicamentos o procedimientos médicos para iniciar las contracciones.

  • ¿Cuándo elegirlo? Generalmente no es por elección, sino por necesidad médica. Se recomienda si ya pasaste de las 41 o 42 semanas de embarazo, si se rompió la bolsa de aguas pero no inician los dolores, o si tenés condiciones como presión alta (preeclampsia) o diabetes gestacional que ponen en riesgo tu salud o la del bebé.
  • Riesgos: Las contracciones pueden ser más intensas y seguidas que en un parto espontáneo. Existe un riesgo ligeramente mayor de que la frecuencia cardíaca del bebé baje o de que el parto termine en cesárea si la inducción no funciona.
  • Recuperación: Es muy similar a la del parto vaginal espontáneo, aunque podés sentirte un poco más cansada si el proceso de inducción fue largo.

3. Cesárea

La cesárea es una cirugía mayor en la que el bebé nace a través de una incisión en tu abdomen y útero. Puede ser programada o de emergencia.

  • ¿Cuándo elegirlo? Es necesaria si el bebé viene sentado o de nalgas, si tenés placenta previa (la placenta tapa la salida), si venís de múltiples cesáreas anteriores o si durante el parto vaginal el bebé muestra signos de sufrimiento fetal.
  • Riesgos: Como cualquier cirugía, conlleva riesgos de infección, sangrado mayor, coágulos de sangre y posibles lesiones a órganos vecinos como la vejiga. Además, puede afectar cómo serán tus futuros embarazos.
  • Recuperación: Es más lenta y dolorosa que un parto vaginal. Vas a necesitar más reposo, ayuda para cargar al bebé las primeras semanas y cuidar bien la herida. La estancia en el hospital suele ser de 2 a 4 días.

4. Parto Vaginal Después de una Cesárea

Quizás has escuchado el término en inglés (VBAC), pero nosotros le llamamos Parto Vaginal Después de una Cesárea. Muchas mujeres piensan que «una vez cesárea, siempre cesárea», pero esto no siempre es cierto.

  • ¿Cuándo elegirlo? Si ya tuviste una cesárea previa (con una incisión horizontal baja) y ahora tenés un embarazo saludable, sos una buena candidata. Es una excelente opción si querés evitar otra cirugía mayor y tener una recuperación más rápida.
  • Riesgos: El riesgo principal, aunque es bajo (menos del 1 por ciento), es la ruptura uterina, que es cuando la cicatriz de la cesárea anterior se abre durante el trabajo de parto. Esto es una emergencia grave. Por eso, este parto debe intentarse siempre en un hospital preparado para actuar rápido.
  • Recuperación: Si el parto es exitoso, la recuperación es tan rápida como la de cualquier parto vaginal, evitándote el dolor y los riesgos de una cirugía repetida.

¿Qué debés tomar en cuenta?

Mirá, lo más importante es que te sintás segura. No hay una «mejor» opción universal; hay una mejor opción para vos y tu circunstancia actual.

  • Informate: Preguntale a tu médico todas tus dudas. No tengás pena.
  • Sé flexible: A veces planeamos un parto natural y terminamos en cesárea por el bien del bebé. ¡Y eso está bien! Lo que importa es que ambos estén sanos.
  • Escuchá a tu cuerpo: Vos conocés tu cuerpo mejor que nadie, confiá en tu instinto y en el equipo médico que te cuida.

Si tenés más dudas o querés evaluar si sos candidata para un Parto Vaginal Después de una Cesárea, agendá tu cita con nosotros. ¡Estamos para cuidarte a vos y a tu bebé!

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram como femwellcenter.

Fuentes

  1. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Parto vaginal después de una cesárea (PVDC). Leer más aquí
  2. Clínica Mayo. Parto por cesárea: Lo que puedes esperar. Leer más aquí
  3. Clínica Mayo. Inducción del trabajo de parto: ¿Es adecuada para ti? Leer más aquí
  4. Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Leer más aquí
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Embarazo semana a semana: síntomas normales vs. señales de alarma (qué vigilar y cuándo ir al médico)

¡Hola! Qué alegría que estés por aquí leyendo esto. Sabemos que el embarazo es una etapa llena de emociones, dudas y, seamos sinceras, un montón de cambios en tu cuerpo que a veces asustan. De repente sentís una punzada y pensás: «¿Esto será normal o tengo que correr al médico?».

Tranquila. La mayoría de las cosas que sentís son parte del proceso de crear vida, pero es vital que sepás diferenciar entre lo que es «parte del paquete» y lo que podría ser una señal de que algo necesita atención inmediata.

Aquí te preparamos una guía sencilla, para que sepás qué esperar y cuándo tenés que ponerte las pilas y buscar ayuda.

Embarazo Semana a Semana: Síntomas y Señales de Alarma | [Nombre de tu Clínica/Blog]

Primer Trimestre (Semanas 1 a 12)

Al inicio, tu cuerpo se está acomodando a la gran noticia. Las hormonas andan alborotadas y es normal que te sintás «rara».

✅ Lo Normal (¡No te asustés!)

  • Náuseas y vómitos: Especialmente por las mañanas, pero a veces te agarran a cualquier hora. Mientras podás comer algo y mantenerte hidratada, todo va bien.
  • Cansancio extremo: Si sentís que te dormís parada, es normal. Tu cuerpo está trabajando horas extra.
  • Dolor tipo cólico leve: Similar a cuando te va a venir la regla. Es tu útero que se está estirando.
  • Manchado leve: Unas gotitas rosadas o marrones (muy poco) pueden pasar cuando el óvulo se implanta.

⚠️ Señales de Alarma (¡Ojo al Cristo!)

  • Sangrado vaginal: Si es rojo brillante, abundante (como una regla) o con coágulos.
  • Dolor abdominal fuerte: Si el dolor es intenso, constante o solo de un lado de la panza.
  • Vómitos incontrolables: Si no podés retener ni el agua en el estómago por más de 24 horas (esto se llama hiperémesis gravídica y necesitas atención médica inmediata).

Segundo Trimestre (Semanas 13 a 27)

Esta suele ser la etapa más bonita, donde recuperás energía y ya se te nota la pancita. Pero no bajés la guardia.

✅ Lo Normal

  • Dolor de espalda: El peso empieza a cambiar tu centro de gravedad.
  • Estiramientos en el bajo vientre: Sentís como tirones a los lados de la panza (son los ligamentos redondos estirándose).
  • Braxton Hicks: Son contracciones «de práctica». La panza se pone dura unos segundos y luego se relaja, pero no duelen.

⚠️ Señales de Alarma

  • Sangrado vaginal: En esta etapa nunca es normal.
  • Salida de líquido: Si sentís que te orinaste pero no podés controlarlo y el líquido es transparente o con olor a cloro (puede ser líquido amniótico).
  • Dolor al orinar: Ardor o dolor constante (las infecciones urinarias son peligrosas en el embarazo y hay que tratarlas rápido).

Tercer Trimestre (Semanas 28 a 40)

Ya casi llegás a la meta. Tu bebé está grande y vos te sentís pesada.

✅ Lo Normal

  • Hinchazón leve en los pies: Especialmente si pasaste todo el día caminando o hace calor. Si descansás y ponés los pies en alto, debería bajar.
  • Falta de aire: El bebé te está apachurrando los pulmones, así que te cansás rápido al caminar.
  • Dificultad para dormir: Entre la panza y las ganas de orinar, dormir es una misión difícil.

⚠️ Señales de Alarma (¡Corré al hospital!)

Aquí ponete viva, porque estas señales son urgentes, especialmente las relacionadas con la Preeclampsia (presión alta):

  1. Dolor de cabeza intenso: Que no se te quita ni descansando ni tomando acetaminofén.
  2. Ver lucecitas o visión borrosa: Si ves como chispitas, puntos negros o ves borroso de repente.
  3. Zumbido en los oídos: Si escuchás un pitido constante.
  4. Hinchazón repentina y severa: Si de un día para otro se te hincha la cara, los párpados o las manos (al punto que no te salen los anillos).
  5. Dolor fuerte en la boca del estómago: Un dolor intenso en la parte alta del abdomen, bajo las costillas derechas.
  6. El bebé no se mueve: Si notás que tu bebé no se ha movido en un par de horas como lo hace habitualmente. Comé algo dulce, recostate del lado izquierdo y esperá. Si en 2 horas no contás al menos 10 movimientos, andá a revisión.
  7. Contracciones dolorosas antes de tiempo: Si tenés menos de 37 semanas y sentís contracciones regulares (cada 10 minutos o menos) que duelen y no paran.

¿Qué debés hacer si tenés una señal de alarma?

No te quedés con la duda ni preguntés en grupos de Facebook. Si sentís algo de la lista de «Señales de Alarma», andá inmediatamente a tu Centro de Salud o al Hospital más cercano.

En Nicaragua, los médicos siempre te dicen: «Mejor venir por una falsa alarma que venir demasiado tarde». Tu instinto de mamá es poderoso, confía en él. Si sentís que algo no anda bien, buscá atención médica.

¡Cuídate mucho, comé sano y disfrutá tu embarazo!

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Fuentes Consultadas

  1. Ministerio de Salud de Nicaragua (MINSA). Guía de Bolsillo para el Abordaje del Alto Riesgo Obstétrico. (Normativa 077 y guías actualizadas sobre signos de peligro).  http://www.minsa.gob.ni
  2. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Recomendaciones sobre atención prenatal y signos de alarma maternos. https://www.paho.org/es/temas/salud-materna
  3. Texas Department of State Health Services. Campaña «Hear Her» (Escúchala): Signos de advertencia de una urgencia  materna. https://www.cdc.gov/hearher/spanish/docs/pdf/cdc-hear-her-womens-spanish-h.pdf 
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Señales de alerta durante el embarazo. https://www.acog.org/womens-health/faqs/problems-during-pregnancy