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Anticoncepción después del parto: cuándo podés empezar y qué métodos son compatibles con la lactancia

Después del nacimiento de tu bebé, es normal que gran parte de tu atención esté puesta en la recuperación, la lactancia y los cambios de la nueva rutina. Sin embargo, también es importante conversar sobre anticoncepción antes de retomar las relaciones sexuales.

Podés volver a ovular antes de que aparezca tu primera menstruación. Esto significa que es posible quedar embarazada nuevamente aunque todavía no hayas visto la regla y aunque estés dando pecho. En algunas mujeres, la fertilidad puede regresar desde aproximadamente tres semanas después del parto.

La buena noticia es que existen varias opciones anticonceptivas que pueden iniciarse inmediatamente después del nacimiento y que son compatibles con la lactancia. La elección dependerá de tus preferencias, tus antecedentes médicos, el tipo de parto que tuviste y si deseás un método temporal o de larga duración.

Anticoncepción después del parto y lactancia | FemWell

¿Cuándo se puede empezar a usar anticonceptivos después del parto?

No siempre es necesario esperar hasta la consulta de las seis semanas. Algunos métodos pueden colocarse o iniciarse antes de salir del hospital, mientras que otros requieren esperar unas semanas.

La planificación puede comenzar durante el embarazo. De esta forma, podés conversar con tu ginecóloga o ginecólogo sobre tus opciones y dejar decidido qué método te gustaría utilizar después del nacimiento.

Métodos que pueden iniciarse inmediatamente

En términos generales, los siguientes métodos pueden iniciarse justo después del parto, incluso cuando estás amamantando:

  • El implante anticonceptivo.
  • La píldora que contiene solamente progestágeno.
  • La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno.
  • El dispositivo intrauterino de cobre.
  • El dispositivo intrauterino hormonal.
  • El preservativo externo o interno.
  • La esterilización femenina, cuando fue solicitada previamente y se cumplen los requisitos médicos correspondientes.

Los métodos que contienen únicamente progestágeno no suelen interferir de manera significativa con la lactancia y pueden utilizarse desde el período posparto inmediato.

Métodos que contienen estrógeno

La píldora anticonceptiva combinada, el parche anticonceptivo y el anillo vaginal contienen estrógeno y progestágeno.

Estos métodos no se recomiendan durante las primeras semanas después del parto porque el estrógeno puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, que ya se encuentra elevado naturalmente durante este período. Además, existe preocupación de que el estrógeno pueda disminuir la producción de leche cuando la lactancia todavía se está estableciendo.

Cuando estás dando pecho, generalmente se recomienda esperar al menos seis semanas antes de considerar un método combinado. Aun después de ese momento, tu médica o médico deberá valorar si tenés factores adicionales de riesgo, como antecedentes de coágulos, presión arterial elevada, migraña con síntomas neurológicos, tabaquismo u obesidad.

¿Qué métodos anticonceptivos son compatibles con la lactancia?

La mayoría de los métodos anticonceptivos pueden utilizarse durante la lactancia. La diferencia principal está en el momento adecuado para iniciarlos.

Implante anticonceptivo

El implante es una pequeña varilla que se coloca debajo de la piel del brazo y libera una hormona llamada progestágeno.

Puede colocarse inmediatamente después del parto, antes de salir del hospital o en una consulta posterior. Es compatible con la lactancia y brinda protección durante varios años, dependiendo del producto utilizado.

Entre sus posibles efectos se encuentran los sangrados irregulares, períodos muy escasos o ausencia de menstruación. Estos cambios no significan que la sangre se esté acumulando dentro del cuerpo.

Puede ser una buena opción si deseás un método muy efectivo y no querés recordar una píldora todos los días.

Dispositivo intrauterino hormonal

El dispositivo intrauterino hormonal se coloca dentro del útero y libera una pequeña cantidad de progestágeno.

Puede insertarse inmediatamente después de la salida de la placenta, durante una cesárea o poco tiempo después de un parto vaginal. También puede colocarse posteriormente.

Cuando no se coloca en las primeras cuarenta y ocho horas, algunos protocolos recomiendan esperar hasta que hayan pasado al menos cuatro semanas desde el nacimiento.

Es compatible con la lactancia y puede disminuir notablemente el sangrado menstrual. En algunas mujeres, la menstruación desaparece mientras lo utilizan.

Cuando se coloca inmediatamente después del parto existe una mayor posibilidad de que el útero lo expulse en comparación con una colocación realizada semanas después. Aun así, muchas pacientes prefieren la colocación inmediata porque evita tener que regresar para otro procedimiento.

Dispositivo intrauterino de cobre

El dispositivo intrauterino de cobre no contiene hormonas. También puede colocarse inmediatamente después del parto o en una consulta posterior y no afecta la producción de leche.

Es una opción de larga duración para quienes prefieren evitar hormonas. Sin embargo, puede aumentar el sangrado o los cólicos menstruales, especialmente durante los primeros meses.

Al igual que el dispositivo hormonal, la posibilidad de expulsión es mayor cuando se coloca inmediatamente después del nacimiento.

Píldora que contiene solamente progestágeno

Esta píldora no contiene estrógeno y puede iniciarse inmediatamente después del parto. Es compatible con la lactancia.

Debe tomarse todos los días siguiendo cuidadosamente el horario indicado para el producto recetado. Algunas presentaciones tienen un margen de retraso más pequeño que otras, por lo que es importante preguntar qué hacer si olvidás una dosis.

Puede producir sangrado irregular, menstruaciones más leves o ausencia de menstruación.

Inyección anticonceptiva

La inyección anticonceptiva que contiene solamente progestágeno puede utilizarse durante la lactancia y puede administrarse después del parto.

Ofrece protección durante aproximadamente tres meses por cada aplicación. Puede causar sangrado irregular, ausencia de menstruación, aumento del apetito o cambios de peso en algunas pacientes.

También puede retrasar el regreso de la fertilidad durante varios meses después de suspenderla. Por eso, si pensás buscar otro embarazo dentro de poco tiempo, conviene mencionarlo durante la consulta.

Preservativo

El preservativo puede utilizarse desde que te sintás física y emocionalmente preparada para retomar las relaciones sexuales.

No afecta la lactancia, no contiene hormonas y es el único método anticonceptivo que también ayuda a reducir el riesgo de muchas infecciones de transmisión sexual.

Su efectividad depende de que se utilice correctamente desde el inicio hasta el final de cada relación sexual.

Diafragma y capuchón cervical

Estos métodos no afectan la lactancia, pero normalmente se recomienda esperar hasta que el cuerpo se haya recuperado del parto para utilizarlos.

El embarazo y el nacimiento pueden cambiar la forma del cuello uterino y de la vagina. Aunque ya utilizabas uno antes del embarazo, será necesario comprobar nuevamente que el tamaño y el ajuste sean adecuados.

Esterilización femenina

La esterilización es un método permanente. Puede realizarse poco después de un parto vaginal o durante una cesárea, siempre que haya sido solicitada con anticipación, exista consentimiento informado y estén disponibles los recursos médicos necesarios.

Esta opción solamente debe elegirse cuando estás segura de que no deseás embarazos futuros. No afecta la lactancia.

La vasectomía de la pareja también es una opción permanente, pero no proporciona protección inmediata. Es necesario utilizar otro método hasta que los estudios confirmen que ya no hay espermatozoides en el semen.

¿Dar pecho funciona como método anticonceptivo?

La lactancia puede disminuir temporalmente la probabilidad de ovulación, pero no siempre evita un embarazo.

Para que la lactancia pueda considerarse un método anticonceptivo temporal, deben cumplirse al mismo tiempo estas tres condiciones:

  1. Tu bebé tiene menos de seis meses.
  2. Tu menstruación todavía no ha regresado.
  3. Estás dando pecho de manera exclusiva o casi exclusiva, tanto durante el día como durante la noche, sin intervalos mayores de cuatro horas durante el día ni mayores de seis horas durante la noche.

Cuando las tres condiciones se cumplen correctamente, el método puede ofrecer una protección alta durante los primeros seis meses. Si aparece la menstruación, disminuye la frecuencia de las tomas, se introducen períodos largos sin amamantar o el bebé cumple seis meses, necesitás comenzar otro método anticonceptivo.

La extracción frecuente de leche, la alimentación mixta, el uso regular de fórmula o un bebé que duerme muchas horas seguidas pueden hacer que este método sea menos confiable.

Por esa razón, no es suficiente pensar: “Como estoy dando pecho, no puedo quedar embarazada”.

¿Cuándo puede regresar la menstruación?

No existe una fecha exacta.

Cuando no estás amamantando, la menstruación puede regresar pocas semanas después del parto. Cuando das pecho de manera exclusiva, puede tardar varios meses.

Sin embargo, la ovulación ocurre antes de la menstruación. Por lo tanto, la ausencia de sangrado no confirma que todavía no seas fértil.

Además, las primeras menstruaciones pueden ser irregulares, especialmente mientras continuás amamantando.

¿El anticonceptivo puede disminuir la producción de leche?

Los métodos sin estrógeno, como el implante, la píldora que contiene solamente progestágeno y los dispositivos intrauterinos, se consideran compatibles con la lactancia.

Los métodos combinados que contienen estrógeno pueden disminuir la producción de leche en algunas pacientes, especialmente cuando se utilizan durante las primeras semanas y la lactancia todavía no está bien establecida.

Si después de comenzar un método notás una reducción clara en la cantidad de leche, dificultad en el aumento de peso del bebé o cambios importantes en las tomas, buscá valoración médica. No suspendás el método por tu cuenta sin utilizar otra forma de protección, ya que podrías quedar embarazada.

¿Cuál es el mejor anticonceptivo después del parto?

No existe un único método que sea el mejor para todas las mujeres.

El implante y los dispositivos intrauterinos son opciones muy efectivas y de larga duración. No requieren que recordés una dosis diaria y la fertilidad suele regresar rápidamente después de retirarlos.

La píldora que contiene solamente progestágeno puede ser adecuada si preferís un método que podás suspender por tu cuenta, pero requiere constancia diaria.

La inyección puede ser práctica si no querés tomar una píldora todos los días, aunque puede retrasar el regreso de la fertilidad después de la última aplicación.

El preservativo es una opción sin hormonas y brinda protección contra muchas infecciones de transmisión sexual, pero debe utilizarse correctamente en cada relación.

Para elegir, pensá en estas preguntas:

  • ¿Por cuánto tiempo querés evitar un nuevo embarazo?
  • ¿Querés tener más hijos?
  • ¿Te resultaría difícil recordar una píldora todos los días?
  • ¿Preferís un método con hormonas o sin hormonas?
  • ¿Cómo eran tus menstruaciones antes del embarazo?
  • ¿Estás dando pecho?
  • ¿Tuviste presión arterial elevada, preeclampsia, coágulos o alguna complicación durante el embarazo o el parto?

¿Cuándo necesitás una valoración médica especial?

Aunque muchos métodos pueden iniciarse inmediatamente, la elección debe individualizarse cuando tenés antecedentes de:

  • Coágulos sanguíneos.
  • Presión arterial elevada.
  • Enfermedad cardíaca.
  • Migraña acompañada de alteraciones visuales, dificultad para hablar o adormecimiento.
  • Cáncer de mama actual o previo.
  • Enfermedad hepática.
  • Sangrado vaginal sin causa conocida.
  • Infección uterina después del parto.
  • Hemorragia importante durante o después del nacimiento.

Una infección uterina activa puede impedir la colocación inmediata de un dispositivo intrauterino. Esto no significa que nunca podás utilizarlo, sino que primero será necesario tratar y resolver la infección.

¿Qué pasa si ya tuviste relaciones sin protección?

Buscá orientación médica lo antes posible. Existen métodos de anticoncepción de emergencia que pueden utilizarse después del parto y durante la lactancia, pero la opción y el momento adecuado dependerán de cuántos días hayan pasado, de si estás amamantando y de otros factores médicos.

No esperés a que aparezca la menstruación para pedir ayuda.

Planificá antes de salir del hospital

El mejor momento para hablar de anticoncepción no necesariamente es cuando ya retomaste las relaciones sexuales. Podés conversar sobre el tema durante el embarazo, antes del parto o mientras todavía estás en el hospital.

Elegir un método después del nacimiento no significa que debás utilizarlo para siempre. Muchos métodos pueden cambiarse o suspenderse cuando tus planes reproductivos, tu salud o tus preferencias cambien.

Lo importante es que recibás información clara, que tu decisión sea voluntaria y que el método elegido sea seguro para vos, compatible con la lactancia y adecuado para el tiempo que deseás esperar antes de un nuevo embarazo.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes

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Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa salir positiva y por qué no es una infección de transmisión sexual

Recibir un resultado positivo para estreptococo del grupo B durante el embarazo puede generar preocupación. Tal vez te preguntés si tenés una infección, si se la transmitiste a tu pareja o si tu bebé está en peligro.

La primera información que necesitás conocer es tranquilizadora: salir positiva no significa que hiciste algo malo, no implica falta de higiene y no indica que tengás una infección de transmisión sexual.

El estreptococo del grupo B es una bacteria común que puede vivir naturalmente en el intestino, el recto o la vagina de personas sanas. Por lo general, no produce síntomas ni causa problemas en la vida cotidiana. Su importancia durante el embarazo se debe a que, en determinadas circunstancias, puede pasar al bebé alrededor del momento del nacimiento.

Estreptococo del grupo B en el embarazo: qué significa | femwell

¿Qué es el estreptococo del grupo B?

El estreptococo del grupo B, cuyo nombre científico es Streptococcus agalactiae, forma parte de la microbiota natural de muchas personas.

Esto significa que puede estar presente en el organismo sin causar una enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente entre diez y treinta de cada cien mujeres embarazadas portan esta bacteria en el aparato gastrointestinal o genital.

La presencia de la bacteria puede ser temporal. Podés tener un resultado positivo en un momento y negativo meses después, o al contrario. Por esa razón, una prueba realizada mucho antes del parto no siempre permite predecir si la bacteria estará presente cuando nazca el bebé.

¿Salir positiva significa que tengo una infección?

En la mayoría de los casos, no.

Un resultado positivo en el cultivo vaginal y rectal generalmente significa que sos portadora o estás colonizada. La colonización quiere decir que la bacteria vive en una zona del cuerpo sin causar inflamación, molestias ni enfermedad.

La mayoría de las mujeres portadoras:

  • No presentan picazón.
  • No tienen dolor.
  • No producen un flujo vaginal diferente.
  • No sienten ardor al orinar.
  • No saben que tienen la bacteria hasta que se realiza la prueba.

Esto es diferente de una infección activa. En algunas situaciones, el estreptococo del grupo B puede causar una infección urinaria u otras complicaciones. En esos casos, el resultado se interpreta junto con los síntomas, el análisis de orina, la cantidad de bacterias encontradas y la evaluación médica.

¿Por qué no es una infección de transmisión sexual?

El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

La bacteria puede desarrollarse naturalmente como parte de la microbiota intestinal y genital. No necesitás haber tenido relaciones sexuales para portarla y un resultado positivo no demuestra que tu pareja te la transmitió.

Aunque la bacteria puede compartirse mediante contacto íntimo, esa no es su principal forma de adquisición y no se comporta como las infecciones de transmisión sexual. También puede aparecer o desaparecer espontáneamente sin que exista una nueva pareja o algún cambio en la actividad sexual.

Por eso, un resultado positivo:

  • No es evidencia de infidelidad.
  • No significa que tu pareja esté enferma.
  • No obliga a tratar a tu pareja.
  • No requiere evitar las relaciones sexuales únicamente por la presencia de la bacteria.
  • No se debe a una higiene íntima deficiente.

Tampoco se recomienda usar duchas vaginales, jabones fuertes, óvulos o remedios caseros para intentar eliminarla. Estos productos pueden alterar la microbiota vaginal y causar irritación sin prevenir la transmisión al bebé durante el parto.

¿Cómo se realiza la prueba?

La prueba generalmente se hace tomando una muestra de la entrada de la vagina y del recto con un hisopo estéril. Es un procedimiento sencillo, rápido y normalmente no doloroso.

No requiere colocar un espéculo y, en algunos centros, la paciente puede tomar la muestra siguiendo las instrucciones del personal de salud.

La Organización Mundial de la Salud recomienda ofrecer el tamizaje universal aproximadamente entre las semanas treinta y cinco y treinta y siete del embarazo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos sitúan el tamizaje entre las semanas treinta y seis y treinta y siete.

El momento exacto puede variar según el protocolo del país, de la clínica o del hospital donde recibirás la atención.

¿Por qué se hace la prueba cerca del final del embarazo?

La bacteria puede aparecer y desaparecer naturalmente. Un resultado negativo obtenido al inicio del embarazo no garantiza que continuará siendo negativo al momento del parto.

Realizar la prueba durante las últimas semanas permite obtener una información más cercana al nacimiento y decidir si será necesario administrar antibióticos durante el trabajo de parto.

La prueba suele indicarse en cada embarazo, aunque anteriormente hayas tenido un resultado positivo o negativo, porque la colonización puede cambiar de una gestación a otra.

¿Qué riesgo representa para el bebé?

La mayoría de los bebés nacidos de madres portadoras no desarrolla una infección.

Sin embargo, algunos bebés pueden entrar en contacto con la bacteria durante el trabajo de parto o el nacimiento. En una pequeña proporción, esto puede causar una enfermedad grave durante los primeros días de vida.

La Organización Mundial de la Salud señala que, sin antibióticos durante el trabajo de parto, hasta aproximadamente cinco de cada diez bebés nacidos de madres portadoras pueden entrar en contacto con la bacteria. Entre los bebés expuestos, alrededor de uno o dos de cada cien puede desarrollar una infección temprana grave.

Las infecciones producidas por esta bacteria pueden incluir:

  • Infección de la sangre.
  • Neumonía.
  • Meningitis.

Estas complicaciones son poco frecuentes, pero pueden ser graves. Por eso, el objetivo del tamizaje no es alarmarte, sino identificar a tiempo quién podría beneficiarse de una medida preventiva sencilla.

¿Qué ocurre si mi resultado es positivo?

Si el cultivo es positivo, generalmente se recomienda administrar un antibiótico por una vena durante el trabajo de parto.

La penicilina suele ser el medicamento preferido. Existen otras opciones para quienes tienen alergia, pero la elección depende del tipo de reacción alérgica que hayas presentado anteriormente y, en algunos casos, de los resultados del laboratorio.

Es importante contarle al personal médico si alguna vez tuviste una reacción a la penicilina o a medicamentos similares. Explicá qué síntomas aparecieron, cuánto tiempo después ocurrieron y si necesitaste atención de emergencia.

Los antibióticos durante el parto disminuyen de manera importante el riesgo de que el bebé desarrolle una infección temprana. La Organización Mundial de la Salud estima que esta estrategia puede reducir ese riesgo alrededor de un ochenta por ciento.

¿Por qué los antibióticos se administran durante el parto y no semanas antes?

Cuando únicamente existe colonización vaginal o rectal, dar antibióticos varios días o semanas antes del parto no suele eliminar la bacteria de manera permanente. Aunque desaparezca temporalmente, puede volver a colonizar el intestino o la vagina antes del nacimiento.

La estrategia más eficaz es administrar el medicamento durante el trabajo de parto, cuando existe mayor posibilidad de que el bebé entre en contacto con la bacteria.

Idealmente, los antibióticos deben iniciarse con suficiente anticipación al nacimiento. Sin embargo, no se debe retrasar una intervención obstétrica necesaria solo para completar determinada cantidad de horas de tratamiento.

Aunque el parto avance rápidamente y no sea posible recibir todas las dosis previstas, el equipo médico puede valorar al bebé y decidir qué vigilancia necesita después de nacer.

¿Necesito antibióticos durante el embarazo si no tengo síntomas?

Por lo general, una mujer con un cultivo vaginal o rectal positivo, pero sin una infección activa, no necesita tomar antibióticos inmediatamente. La prevención se realiza durante el trabajo de parto.

La situación es diferente cuando la bacteria aparece en un cultivo de orina.

Si se encuentra una cantidad significativa de estreptococo del grupo B en la orina o existen síntomas de infección urinaria, puede ser necesario dar tratamiento durante el embarazo. Además, haber tenido esta bacteria en la orina suele ser una indicación para recibir antibióticos durante el parto, aunque un cultivo vaginal y rectal posterior sea negativo.

La dosis, el medicamento y la duración del tratamiento deben ser indicados por el personal médico. No es recomendable automedicarse.

¿En qué situaciones suelen indicarse antibióticos durante el parto?

El equipo de salud puede recomendar antibióticos durante el trabajo de parto cuando:

  • El cultivo vaginal y rectal de este embarazo resulta positivo.
  • Se detectó estreptococo del grupo B en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior presentó una infección causada por esta bacteria.
  • No se conoce el resultado de la prueba y existen factores que aumentan el riesgo, como parto prematuro, fiebre durante el trabajo de parto o ruptura prolongada de la fuente.

La decisión depende del protocolo utilizado y de la evaluación obstétrica.

¿Qué pasa si tengo una cesárea programada?

Aunque tengás una cesárea programada, tu médico puede solicitar la prueba porque el trabajo de parto o la ruptura de la fuente podrían comenzar antes de la cirugía.

Si la cesárea se realiza antes de que inicie el trabajo de parto y con las membranas intactas, generalmente no se necesitan antibióticos específicos para prevenir la transmisión del estreptococo del grupo B. De todas maneras, pueden administrarse antibióticos habituales para prevenir infecciones relacionadas con la cirugía.

Si ya empezaste el trabajo de parto o rompiste fuente, el manejo puede ser diferente.

¿Un resultado positivo significa que no puedo tener un parto vaginal?

No. Ser portadora del estreptococo del grupo B no es, por sí solo, una razón para programar una cesárea.

En la mayoría de los casos podés tener un parto vaginal. La principal medida preventiva consiste en recibir el antibiótico durante el trabajo de parto y seguir las indicaciones del equipo obstétrico.

El resultado tampoco impide, por sí mismo, recibir anestesia epidural, tener contacto piel con piel o amamantar.

¿Puedo amamantar si salí positiva?

Sí. La colonización por estreptococo del grupo B no es una contraindicación para la lactancia materna.

En la mayoría de los casos, podés amamantar, cargar a tu bebé y realizar contacto piel con piel siguiendo las recomendaciones habituales del hospital.

¿Mi pareja necesita hacerse una prueba o recibir tratamiento?

Generalmente, no.

Como no es una infección de transmisión sexual, no se recomienda examinar o tratar rutinariamente a la pareja. Tratar a la pareja tampoco evita que la bacteria vuelva a aparecer en la madre ni sustituye los antibióticos indicados durante el trabajo de parto.

Solamente sería necesaria una valoración médica si la pareja tuviera síntomas de una infección o una condición de salud que requiriera evaluación independiente.

¿Qué factores aumentan el riesgo de infección en el bebé?

El riesgo puede ser mayor cuando:

  • El nacimiento ocurre antes de completar treinta y siete semanas.
  • La madre presenta fiebre durante el trabajo de parto.
  • La fuente permanece rota durante muchas horas antes del nacimiento.
  • Se detectó la bacteria en la orina durante el embarazo.
  • Un bebé anterior tuvo una infección por estreptococo del grupo B.
  • No se administraron antibióticos durante el parto cuando estaban indicados.
  • Existe sospecha de infección dentro del útero.

Tener uno de estos factores no significa que el bebé necesariamente se enfermará. Sirven para que el equipo médico decida el tipo de tratamiento materno y la vigilancia que necesita el recién nacido.

¿Qué sucede con el bebé después del nacimiento?

La atención dependerá de varios aspectos:

  • Si recibiste antibióticos durante el parto.
  • Cuánto tiempo pasó entre el inicio del medicamento y el nacimiento.
  • Si el bebé nació a término o prematuramente.
  • Si hubo fiebre materna.
  • Cuánto tiempo permaneció rota la fuente.
  • Si el bebé presenta algún signo de enfermedad.

Muchos bebés solamente necesitan observación clínica. Otros pueden requerir análisis o antibióticos, especialmente si presentan síntomas o si existen varios factores de riesgo.

No todos los bebés nacidos de madres con resultado positivo necesitan antibióticos.

¿Qué señales de alarma pueden aparecer en el recién nacido?

Buscá atención médica inmediata si el bebé:

  • Tiene dificultad para respirar.
  • Respira demasiado rápido o hace pausas al respirar.
  • Está muy decaído o cuesta despertarlo.
  • Rechaza el pecho o se alimenta mucho menos de lo habitual.
  • Presenta fiebre o una temperatura anormalmente baja.
  • Tiene la piel azulada, grisácea o muy pálida.
  • Está muy irritable o tiene un llanto inusual.
  • Presenta movimientos anormales o convulsiones.
  • Tiene la parte blanda de la cabeza abultada.

La infección temprana suele aparecer durante la primera semana de vida, con frecuencia durante las primeras veinticuatro horas. También existe una forma tardía que puede presentarse desde el séptimo día hasta aproximadamente los tres meses de edad.

Los antibióticos administrados durante el parto disminuyen principalmente la enfermedad temprana. No eliminan por completo la posibilidad de una infección tardía, por lo que es importante reconocer los signos de alarma.

¿Se puede prevenir con higiene, alimentación o remedios naturales?

No existe evidencia suficiente de que una dieta, un suplemento, un probiótico, una ducha vaginal o un remedio casero elimine de forma segura la colonización y prevenga la infección del recién nacido.

Tampoco debés intentar desinfectar la vagina. El uso de sustancias irritantes puede alterar la microbiota, producir inflamación y ocasionar otros problemas.

Las medidas preventivas respaldadas por la evidencia son:

  • Realizar el tamizaje en el momento indicado.
  • Informar el resultado al hospital o al equipo que atenderá el parto.
  • Recibir antibióticos durante el trabajo de parto cuando estén indicados.
  • Vigilar al recién nacido según sus factores de riesgo y condición clínica.
  • Mantener una buena higiene de manos al cuidar al bebé.

¿Qué debo hacer si rompí fuente o empezaron las contracciones?

Si tu resultado fue positivo y comenzaste con contracciones regulares o rompiste fuente, comunícate con tu médico o acudí al centro donde será atendido el parto siguiendo las instrucciones que recibiste.

Al llegar, informá claramente que tu prueba de estreptococo del grupo B fue positiva, aunque el resultado ya aparezca en tu expediente.

Podés guardar una fotografía del resultado o llevar una copia, especialmente si existe la posibilidad de que te atiendan en un centro diferente.

Preguntas frecuentes

¿El resultado positivo significa que estoy enferma?

No necesariamente. En la mayoría de los casos significa que sos portadora de una bacteria común sin presentar una infección activa.

¿Pude haberla adquirido por usar un baño público?

La bacteria suele formar parte de la microbiota intestinal o genital. No se considera una infección adquirida habitualmente por usar baños públicos.

¿Mi pareja me la transmitió?

Un resultado positivo no permite afirmar que tu pareja te transmitió la bacteria. El estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual.

¿Puedo contagiar a otras personas en mi casa?

No suele propagarse fácilmente mediante el contacto cotidiano. No necesitás separar utensilios, baños, ropa o espacios del hogar.

¿Tengo que repetir la prueba después del tratamiento?

Depende de dónde se detectó la bacteria, del tratamiento recibido y del protocolo médico. Si apareció en la orina, tu médico puede indicar controles adicionales.

¿Puedo salir positiva en un embarazo y negativa en otro?

Sí. La colonización puede cambiar con el tiempo, por lo que generalmente se evalúa cada embarazo de manera independiente.

¿El bebé necesariamente se va a infectar?

No. La mayoría de los bebés no desarrolla una infección, y los antibióticos durante el parto reducen considerablemente el riesgo de enfermedad temprana.

¿Debo suspender las relaciones sexuales?

No suele ser necesario suspenderlas únicamente por un resultado positivo. Tu obstetra puede darte otras indicaciones si existen sangrado, ruptura de la fuente, amenaza de parto prematuro u otra condición del embarazo.

En resumen

Salir positiva para estreptococo del grupo B no significa que tengás una infección de transmisión sexual ni que hayas hecho algo incorrecto. Generalmente indica que una bacteria común vive temporalmente en tu intestino, recto o vagina sin producir síntomas.

La importancia del resultado está en planificar el nacimiento. Cuando los antibióticos están indicados y se administran durante el trabajo de parto, disminuyen de manera importante el riesgo de infección temprana en el bebé.

Conversá con tu obstetra sobre cuándo se realizará la prueba, qué hacer si el resultado es positivo y en qué momento debés acudir al hospital. Llegar al parto con esta información permite tomar medidas oportunas para proteger a tu bebé sin alarmas innecesarias.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Nota: Este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica. El manejo puede variar según tus antecedentes, las semanas de embarazo, los resultados del laboratorio y el protocolo del centro donde será atendido el parto.

Fuentes consultadas

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Pérdidas de orina al reír, toser o hacer ejercicio: por qué no es “normal” y cuándo buscar ayuda

Perder gotitas de orina cuando te reís, tosés, estornudás, cargás algo pesado o hacés ejercicio puede sentirse como “algo que le pasa a muchas mujeres”. Y sí, es algo frecuente. Pero frecuente no significa normal, ni significa que tengas que acostumbrarte a vivir con pena, incomodidad o miedo a moverte.

A este tipo de pérdida de orina se le conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo. Ocurre cuando una actividad aumenta la presión sobre la vejiga y la orina se escapa sin que vos lo querás. Puede pasar al reír, toser, estornudar, correr, saltar, agacharte, levantar peso o hacer ejercicio. Mayo Clinic explica que esta condición no está relacionada con el estrés emocional, sino con la presión física que se ejerce sobre la vejiga.

Pérdidas de orina al reír, toser o hacer ejercicio: cuándo buscar ayuda

¿Por qué pasa?

La vejiga guarda la orina hasta que llega el momento de ir al baño. Para que no haya escapes, trabajan varias estructuras, entre ellas los músculos del piso pélvico y el esfínter urinario, que ayudan a mantener cerrada la salida de la orina. Cuando esos músculos o tejidos se debilitan, cualquier aumento de presión en el abdomen puede favorecer una pérdida involuntaria.

En las mujeres, esto puede aparecer o empeorar por factores como embarazo, parto vaginal, cambios de la menopausia, prolapso de órganos pélvicos, estreñimiento, tos crónica, sobrepeso, obesidad, algunos medicamentos, sedentarismo o consumo frecuente de bebidas con cafeína o bebidas gaseosas. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos también señala que la incontinencia puede relacionarse con infecciones urinarias, diabetes, problemas del sistema nervioso y otros cambios de salud.

“Después de tener hijos es normal”, ¿verdad?

Es común escucharlo, pero no debería verse como algo que simplemente hay que aguantar.

El embarazo y el parto pueden debilitar el piso pélvico, y la pérdida de orina puede comenzar poco después del parto o aparecer años después. Pero eso no significa que no tenga manejo. La incontinencia urinaria puede afectar tu vida diaria, tu vida social, tu actividad física, tu descanso, tu autoestima y hasta tu vida íntima. Mayo Clinic señala que el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

En palabras sencillas: que sea frecuente no significa que sea normal, y que te dé pena no significa que debás quedarte callada.

Señales de que podrías tener incontinencia urinaria de esfuerzo

Podrías estar presentando este problema si se te escapa orina cuando:

  • Te reís fuerte.
  • Tosés o estornudás.
  • Saltás, corrés o hacés ejercicio.
  • Levantás algo pesado.
  • Te agachás.
  • Tenés relaciones sexuales.
  • Sentís que necesitás usar protectores diarios por miedo a mancharte.

A veces la pérdida es apenas una gotita. Otras veces puede ser más evidente. También puede pasar solo cuando la vejiga está muy llena. Lo importante es no medir el problema solo por la cantidad de orina, sino por cuánto afecta tu tranquilidad y tu rutina.

¿Cuándo deberías buscar ayuda?

Deberías consultar si las pérdidas de orina te incomodan, te hacen evitar actividades, te obligan a usar protectores, te dan pena, afectan tu ejercicio o interfieren con tu vida diaria. Mayo Clinic recomienda hablar con un profesional de la salud cuando los síntomas molestan o afectan actividades como el trabajo, los pasatiempos o la vida social.

También deberías buscar atención si además de los escapes tenés dolor pélvico, ardor al orinar, dificultad para orinar, necesidad de ir muchas veces al baño, escapes sin aviso, sensación de no vaciar bien la vejiga o levantadas frecuentes por la noche. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos recomienda consultar ante cualquier síntoma de problema de vejiga, incluyendo pérdida de control urinario, dolor pélvico o dificultad para orinar.

Buscá atención pronto si mirás sangre en la orina, si no podés orinar, si tenés dolor fuerte, fiebre, ardor intenso al orinar o síntomas repetidos de infección urinaria. Estas señales pueden indicar que hay otra causa que necesita valoración médica.

¿Qué puede hacer la ginecóloga durante la consulta?

La consulta no debería darte pena. Es un motivo muy válido para buscar ayuda.

Durante la valoración, la doctora puede preguntarte desde cuándo te pasa, en qué situaciones se te escapa la orina, cuántas veces al día orinás, si te levantás en la noche, si has tenido embarazos o partos, si hay estreñimiento, tos frecuente, dolor, infecciones urinarias o síntomas de menopausia.

También puede realizar un examen físico y valorar el piso pélvico. En algunos casos, puede pedirte que tosás con la vejiga llena para observar si hay escape de orina, una prueba que se usa para ayudar a identificar la incontinencia de esfuerzo. Además, puede solicitar un examen de orina para descartar infección, sangre, glucosa, proteínas u otros hallazgos.

Una herramienta muy útil es llevar un diario de vejiga durante dos o tres días. Ahí anotás qué tomás, cuánto tomás, cuándo orinás, cuándo se dan los escapes, qué estabas haciendo y si sentiste urgencia antes del escape. Esto ayuda a encontrar patrones y orientar mejor el tratamiento.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Y muchas veces se empieza con medidas no quirúrgicas.

Una de las primeras recomendaciones suele ser el entrenamiento supervisado de los músculos del piso pélvico. La guía del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido recomienda ofrecer entrenamiento supervisado del piso pélvico durante al menos tres meses como tratamiento inicial para mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo o incontinencia mixta.

Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos que participan en el control de la orina. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos explica que las mujeres que reciben entrenamiento de los músculos del piso pélvico pueden tener menos escapes al día que quienes no lo reciben. También aclara que no se deben hacer estos ejercicios mientras se está orinando.

Ojo: no siempre basta con decir “hacé ejercicios de Kegel”. Algunas mujeres contraen los músculos incorrectos, empujan hacia abajo sin darse cuenta o tienen músculos muy tensos que necesitan otro enfoque. Por eso, cuando sea posible, la guía de una profesional entrenada en piso pélvico puede hacer una gran diferencia.

Cambios que también pueden ayudar

Dependiendo de cada caso, tu doctora puede recomendar ajustes como:

  • Revisar el consumo de café, té, bebidas gaseosas o bebidas con cafeína.
  • Evitar tomar demasiado líquido de golpe.
  • Tratar el estreñimiento.
  • Manejar la tos crónica si existe.
  • Revisar medicamentos que puedan empeorar los síntomas.
  • Mantener un peso saludable cuando hay sobrepeso u obesidad.
  • Aprender a activar el piso pélvico antes de toser, estornudar o levantar peso.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos menciona que los cambios en líquidos, cafeína y hábitos pueden ayudar a reducir escapes, siempre evitando restringir líquidos al punto de deshidratarse.

¿Y si los ejercicios no funcionan?

Si los cambios de estilo de vida y el entrenamiento del piso pélvico no son suficientes, existen otras opciones. Según el caso, se pueden valorar dispositivos vaginales, tratamientos específicos, procedimientos o cirugía. La elección depende del tipo de incontinencia, la severidad, si hay prolapso, la edad, los embarazos futuros deseados, los síntomas asociados y las preferencias de cada paciente. La guía del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido incluye opciones no quirúrgicas y quirúrgicas para el manejo de la incontinencia urinaria y el prolapso en mujeres.

Lo importante es que no todas las pacientes necesitan cirugía. Muchas mejoran con manejo conservador bien indicado y seguimiento adecuado.

No lo normalicés: hablalo en consulta

Muchas mujeres no consultan por pena, porque creen que “así queda el cuerpo después de los hijos” o porque piensan que la única solución es operarse. Pero no debería ser así.

La pérdida de orina al reír, toser o hacer ejercicio es un síntoma. Puede ser frecuente, pero no es algo que tengas que aceptar como parte inevitable de ser mujer, de haber sido mamá o de estar entrando en la menopausia.

Si esto te está pasando, háblalo en tu consulta ginecológica. Tu salud pélvica también es parte de tu bienestar.

Mensaje final para la paciente

Si se te escapa la orina, no estás sola y no tenés por qué sentir vergüenza. Lo más importante es identificar la causa, descartar otros problemas y empezar un plan adecuado para vos. Con una valoración médica y el tratamiento correcto, muchas mujeres logran mejorar sus síntomas y recuperar confianza para moverse, reírse, hacer ejercicio y vivir con más tranquilidad.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbinos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.


Fuentes:

  1. Mayo Clinic. Stress incontinence: Symptoms and causes. Actualizado el quince de mayo de dos mil veintiséis.https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/stress-incontinence/symptoms-causes/syc-20355727
  2. Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management. Guía revisada el veintiséis de marzo de dos mil veinticinco. https://www.nice.org.uk/guidance/ng123
  3. Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido. Recommendations: urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women. Recomendaciones sobre evaluación, examen de orina, cambios de estilo de vida y entrenamiento del piso pélvico.https://www.nice.org.uk/guidance/ng123/chapter/Recommendations
  4. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Bladder Control Problems: Symptoms and Causes. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/symptoms-causes
  5. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Diagnosis of Bladder Control Problems. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/diagnosis
  6. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Treatments for Bladder Control Problems. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/bladder-control-problems/treatment
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5 razones médicas para ir al ginecólogo aunque no tengas pareja

Muchas veces pensamos que la visita al ginecólogo solo es necesaria cuando tenemos una pareja activa, estamos planeando un embarazo o si sospechamos de alguna infección de transmisión sexual. Pero la verdad es que la salud íntima va mucho más allá de eso. Tu cuerpo necesita cuidado y atención en todas las etapas de tu vida.

Por eso, hoy quiero platicar con vos sobre cinco razones médicas sumamente importantes por las que tenés que agendar esa cita con tu especialista, aunque ahorita no estés en una relación. ¡Poné atención a tu salud!

5 razones médicas para ir al ginecólogo aunque no tengas pareja

1. Prevención y detección temprana del cáncer cervicouterino

Aunque no estés activa sexualmente en este momento, los chequeos de rutina son fundamentales. El examen de papanicolaou y las pruebas para detectar el virus del papiloma humano son herramientas que salvan vidas. Según la Organización Mundial de la Salud, la detección temprana y el tratamiento de lesiones precancerosas pueden prevenir el cáncer de cuello uterino. Recordá que el virus puede estar en tu cuerpo desde hace mucho tiempo sin mostrar síntomas, así que hacerte tu revisión periódica es el mejor acto de amor propio que podés hacer por vos misma.

2. Control de tu ciclo menstrual y dolores intensos

Si tus reglas son irregulares, te vienen cada dos meses, o si el dolor que sentís te impide hacer tus actividades normales, no tenés que aguantarte. Estos síntomas pueden ser señales de condiciones como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis. Un ginecólogo te ayuda a entender qué está pasando en tu cuerpo y te puede dar el tratamiento adecuado para que vivís tus días de regla tranquila y sin sufrimiento.

3. Revisión clínica de tus mamas

El cáncer de mama no avisa y no tiene absolutamente nada que ver con tu estado civil. Durante tu consulta, el especialista no solo te revisa para detectar cualquier bulto o anomalía que vos no hayas notado, sino que también te enseña cuál es la forma correcta de hacerte el autoexamen en la casa. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda estas visitas de bienestar anuales como un espacio esencial para educarte sobre los cambios en tus mamas y decidir cuándo es momento de hacerte una mamografía.

4. Salud vaginal general e infecciones comunes

Es un gran mito creer que todas las infecciones vaginales vienen de una pareja. Existen condiciones muy comunes como la candidiasis vaginal (una infección por hongos) o la vaginosis bacteriana (un desequilibrio en las bacterias naturales de tu vagina) que pueden aparecer por el estrés, por tomar antibióticos o incluso por usar jabones íntimos inadecuados. La Clínica Mayo señala que estas afecciones causan mucha incomodidad, como picazón y cambios en el flujo. Ir al ginecólogo te asegura un diagnóstico correcto y el medicamento exacto para que te curés rápido, en lugar de andar inventando con remedios caseros.

5. Asesoría sobre tu fertilidad y tu futuro reproductivo

Tal vez ahorita ni pensás en tener hijos, o tal vez sí es un sueño que tenés para más adelante. Sea cual sea tu caso, conocer tu estado hormonal y la salud de tus ovarios es muy valioso. En tu chequeo podés hacer todas las preguntas que tengás sobre cómo preservar tu fertilidad, cómo te afecta tu estilo de vida actual o simplemente conocer mejor cómo funciona tu cuerpo. Es tu espacio seguro para platicar sin pena.

Cuidarte es tu responsabilidad y tu derecho. No dejés tu salud para después ni esperés a tener una emergencia para buscar atención médica. ¡Animate y agendá tu cita pronto!

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Fuentes

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Climaterio y Menopausia: Qué son y cómo funciona el Test de Severidad

Qué bueno que estás por acá. Hoy quiero platicar con vos sobre una etapa muy importante en la vida de toda mujer. A veces, cuando llegamos a cierta edad, empezamos a notar cambios en nuestro cuerpo y en nuestras emociones, y es normal que te sintás un poco confundida o hasta asustada.

Pero ¡tranquila! No estás sola. Vamos a aclarar qué es exactamente el climaterio, qué es la menopausia y cómo los médicos logran medir lo que estás sintiendo usando una herramienta llamada Test de Severidad o Escala de Puntuación de la Menopausia. Todo esto se encuentra respaldado por entidades oficiales como la Organización Mundial de la Salud.

Climaterio y Menopausia: Qué son y el Test de Severidad | Femwell Center

¿Qué es el climaterio y en qué se diferencia de la menopausia?

Fijate que muchas veces usamos estas dos palabras para decir lo mismo, pero en realidad son cosas distintas:

  • El climaterio: Es toda la etapa de transición. Empieza varios años antes de tu última regla y termina algunos años después. Durante este tiempo, tus ovarios empiezan a bajar la producción de hormonas, como los estrógenos. Aquí es cuando podés empezar a sentir esos famosos calores, cambios de humor o problemas para dormir. ¡Es todo un proceso!
  • La menopausia: Es un momento exacto en el tiempo. Se dice que llegaste a la menopausia justo cuando cumplís doce meses seguidos sin que te baje tu menstruación. La Organización Mundial de la Salud la define exactamente como ese cese permanente de la regla. Así que la menopausia es solo una fecha, mientras que el climaterio es todo el viaje.

¿Qué es el Test de Severidad y cómo funciona?

Si vos andás sintiendo un montón de molestias y vas a la consulta con tu doctora o tu doctor, es muy probable que te apliquen el Test de Severidad, muy conocido en el mundo médico como el Índice de Kupperman o la Escala de Puntuación de la Menopausia.

¿Para qué sirve? Básicamente, le ayuda a tu especialista a saber qué tan fuertes son tus síntomas y cómo están afectando tu calidad de vida todos los días. No es lo mismo sentir un calorcito de vez en cuando, que no poder dormir en toda la noche.

El test funciona de manera muy fácil. Te van a hacer preguntas sobre once molestias principales, por ejemplo:

  1. Calores y sudoraciones.
  2. Problemas con tu corazón, como si te palpitara muy rápido.
  3. Problemas para dormir bien.
  4. Cambios de humor, si te sentís triste, enojada o ansiosa de la nada.
  5. Cansancio en tu cuerpo y en tu mente.
  6. Problemas a la hora de tener relaciones sexuales, como resequedad vaginal.
  7. Dolores en tus huesos o en tus músculos.

A cada uno de estos síntomas, vos le vas a dar una nota desde el número cero hasta el número cuatro:

  • Cero significa que no sentís nada de eso.
  • Uno significa que la molestia es leve.
  • Dos significa que la molestia es moderada.
  • Tres significa que la molestia es severa.
  • Cuatro significa que la molestia es muy severa, al punto que ya no la soportás.

Al final, tu médico suma todos esos puntos. Si el total es un número bajito, significa que tus síntomas son leves y se pueden manejar al suave con cambios en tu estilo de vida o en tu alimentación. Pero si la puntuación es alta, tu especialista ya sabe que necesitás un tratamiento médico más específico para que te sintás mucho mejor.

No tenés por qué sufrir en silencio

Si estás pasando por esto, quiero recordarte que es una etapa completamente natural. No tenés que aguantar el malestar pensando que es algo normal de la edad. Si sentís que los cambios son muy fuertes, lo mejor es que busqués atención médica para que te hagan tu propio test y te den el acompañamiento que te merecés. ¡Cuidar de vos misma es lo más importante!

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Fuentes consultadas para crear esta publicación:

A continuación, te comparto los vínculos de las instituciones oficiales donde podés encontrar la información en la que se basa esta publicación:

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Ultrasonido Pélvico de Segundo Nivel: La clave para el diagnóstico de la Endometriosis

¡Hola! Si llegaste hasta aquí, es muy probable que vos o alguna mujer cercana a vos haya estado lidiando con dolores pélvicos fuertes y buscando respuestas. Muchas veces, el camino para descubrir si tenés endometriosis puede sentirse largo y frustrante, pero hoy quiero hablarte de una herramienta que está cambiando la forma en que los médicos especialistas encuentran esta condición médica: el ultrasonido pélvico de segundo nivel, también conocido como ecografía de mapeo pélvico.

Ultrasonido Pélvico de Segundo Nivel | Diagnóstico de Endometriosis

¿Qué es el ultrasonido pélvico de segundo nivel?

A diferencia de un ultrasonido de rutina, este es un estudio mucho más detallado y especializado. Imaginate que el doctor, en lugar de dar un vistazo rápido, hace un mapa completo de tu zona pélvica. Se realiza de forma transvaginal (a través de la vagina) y permite a los especialistas observar de cerca el útero, los ovarios y áreas cercanas como el intestino o la vejiga, donde la endometriosis suele esconderse y causar mucho daño.

¿Por qué es la clave para diagnosticar la endometriosis?

Vos sabés lo desesperante que es ir a consulta, que te hagan un examen normal y te digan que todo se ve bien, aunque vos sintás un dolor terrible. Lo que pasa es que la endometriosis superficial es muy difícil de ver a simple vista. Sin embargo, cuando la enfermedad es profunda (endometriosis infiltrante profunda), este ultrasonido avanzado es la estrella del diagnóstico por varias razones:

  • Evita cirugías innecesarias: Antes, la única forma de confirmar la enfermedad era entrando a la sala de operaciones mediante una cirugía llamada laparoscopia. Hoy, gracias a las investigaciones de organizaciones médicas internacionales, sabemos que este ultrasonido especializado puede detectar la enfermedad profunda con muchísima precisión sin necesidad de operarte solo para ver qué tenés.
  • Evalúa la gravedad: El especialista puede ver si el tejido endometrial está pegado a tus intestinos, a los ligamentos de tu matriz o a tu vejiga.
  • Prepara el terreno: Si realmente necesitás una intervención para aliviar tus síntomas, tu médico ya sabrá exactamente a qué se enfrenta y podrá planificar el tratamiento ideal para vos.

¿Cómo tenés que prepararte para este estudio?

Seguro te preguntás si duele o si es complicado. El examen dura entre veinticinco y treinta minutos. Para que el médico pueda ver todo de manera clara, generalmente te van a pedir una preparación intestinal.

  • Limpieza del intestino: Como los gases y la materia fecal pueden tapar la vista de la máquina de ultrasonido, te pedirán que tomés un laxante suave o usés un enema en tu casa antes de ir a tu cita.
  • Dieta: Te van a recomendar una dieta ligera sin lácteos ni alimentos que produzcan gases un par de días antes.
  • Vejiga: Algunas veces te pedirán que llegués a la clínica con la vejiga a medio llenar.

No te asustés por la preparación, es un paso totalmente necesario para que el especialista logre ver cualquier lesión escondida.

No estás sola en esto

Si tus periodos menstruales te incapacitan, si sentís dolor al tener relaciones sexuales o al ir al baño, hacéle caso a tu cuerpo. Buscá a un médico especialista y pregúntale si sos candidata para un ultrasonido pélvico de segundo nivel. El diagnóstico a tiempo es el primer paso para recuperar tu calidad de vida. ¡Vos merecés vivir sin dolor!

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Fuentes

  • Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología: Declaración de consenso internacional sobre el uso de técnicas de imagen no invasivas para el diagnóstico y clasificación de la endometriosis pélvica profunda (año dos mil veinticuatro). Enlace: Sociedad Internacional de Ultrasonido
  • Clínica Mayo: Endometriosis: Diagnóstico y tratamiento. Enlace: Clínica Mayo
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¿Tenés Síndrome de Ovario Poliquístico? Cómo la nueva clasificación de 2026 cambia tu diagnóstico y tratamiento

Si alguna vez te sentaste en la consulta médica y te dijeron que tus síntomas se deben a unos «quistes» en los ovarios, seguramente te quedaste con más preguntas que respuestas. Por mucho tiempo, el Síndrome de Ovario Poliquístico ha sido un misterio clínico que se ha enfocado casi exclusivamente en la salud reproductiva. Pero, ¿sabías que la forma en que entendemos y tratamos esta condición está dando un giro de ciento ochenta grados?

Para este año 2026, los expertos a nivel mundial están impulsando una nueva clasificación (y hasta un cambio de nombre) para reflejar lo que realmente ocurre en tu cuerpo. Aquí te cuento, de forma clara y directa, qué significan estos cambios para vos y cómo podés tomar el control de tu salud integral.

¿Tenés Síndrome de Ovario Poliquístico? Nueva Clasificación 2026

Mucho más que ovarios: El cambio hacia el Síndrome Endocrino-Metabólico

Históricamente, el nombre de la condición te hacía pensar que el problema principal estaba únicamente en tus ovarios. Sin embargo, investigaciones recientes lideradas por la Universidad de Monash y respaldadas por diversas organizaciones médicas globales, han demostrado que esta condición es en realidad un trastorno hormonal y metabólico que afecta a todo tu cuerpo.

De hecho, la gran iniciativa global que culmina a finales de 2026 busca cambiarle el nombre por completo. La nueva clasificación propone entenderlo como un Síndrome Endocrino-Metabólico. Esto es vital porque reconoce que los verdaderos culpables de tus síntomas (como el acné, la caída del cabello o esa dificultad enorme para perder peso) son la resistencia a la insulina y el exceso de hormonas masculinas (andrógenos), y no necesariamente los quistes ováricos, los cuales muchas veces ni siquiera están presentes.

¿Cómo cambia tu diagnóstico?

Si sospechás que tenés esta condición, la forma de confirmarlo ya no se limita a un simple ultrasonido pélvico. Las nuevas directrices clínicas del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica destacan una evaluación muchísimo más completa:

  • Atención a las hormonas: Se le da mayor peso a los análisis de sangre para detectar niveles elevados de testosterona u otras alteraciones hormonales.
  • Enfoque en tu metabolismo: Tu médico ahora debe evaluar activamente tus niveles de glucosa, insulina y colesterol, reconociendo que el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina es una parte central del diagnóstico.
  • Evaluación de tu ciclo: Se analiza a fondo la irregularidad de tus menstruaciones y la falta de ovulación, entendiendo cómo esto afecta tu vida a largo plazo.

Un tratamiento diseñado para todo tu cuerpo

Al entender que no es solo un problema ginecológico, el tratamiento deja de ser simplemente «tomar pastillas anticonceptivas y esperar». Ahora, el enfoque es multidisciplinario y podés hacer muchísimo desde tu estilo de vida cotidiano para revertir los síntomas:

  • Nutrición inteligente: Olvidate de las dietas restrictivas y los extremos. La ciencia actual respalda firmemente llevar una alimentación antiinflamatoria con una carga glucémica baja. Al consumir alimentos que no disparan tu nivel de azúcar en la sangre, lográs mantener a raya la insulina, lo que a su vez disminuye la producción de testosterona y alivia los síntomas más molestos.
  • Entrenamiento de fuerza: Aunque cualquier movimiento es bueno, el levantamiento de pesas se ha convertido en una herramienta terapéutica fundamental. Desarrollar masa muscular levantando pesas mejora directamente la sensibilidad de tus células a la insulina, atacando el problema desde su raíz.
  • Planificación reproductiva: Las nuevas guías clínicas enfatizan que si la maternidad está entre tus planes, es crucial preparar tu cuerpo optimizando tu salud metabólica desde antes. Tratar la resistencia a la insulina de manera temprana mejora significativamente la calidad de la ovulación.
  • Cuidado de la salud mental: Las nuevas pautas finalmente reconocen la conexión directa entre los desbalances hormonales y la ansiedad o los cambios de humor, integrando el bienestar emocional como un pilar innegociable del tratamiento.

Conclusión

La actualización clínica de 2026 nos trae una visión mucho más empática y real de lo que vivís. Ya no sos solo una paciente con un problema en los ovarios; sos una mujer integral cuyo sistema hormonal y metabólico necesita equilibrio y cuidado. Al enfocarte en reducir la inflamación y mejorar tu relación con la insulina a través de tus hábitos diarios, tenés el poder absoluto de transformar tu bienestar.

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Embarazo semana a semana: síntomas normales vs. señales de alarma (qué vigilar y cuándo ir al médico)

¡Hola! Qué alegría que estés por aquí leyendo esto. Sabemos que el embarazo es una etapa llena de emociones, dudas y, seamos sinceras, un montón de cambios en tu cuerpo que a veces asustan. De repente sentís una punzada y pensás: «¿Esto será normal o tengo que correr al médico?».

Tranquila. La mayoría de las cosas que sentís son parte del proceso de crear vida, pero es vital que sepás diferenciar entre lo que es «parte del paquete» y lo que podría ser una señal de que algo necesita atención inmediata.

Aquí te preparamos una guía sencilla, para que sepás qué esperar y cuándo tenés que ponerte las pilas y buscar ayuda.

Embarazo Semana a Semana: Síntomas y Señales de Alarma | [Nombre de tu Clínica/Blog]

Primer Trimestre (Semanas 1 a 12)

Al inicio, tu cuerpo se está acomodando a la gran noticia. Las hormonas andan alborotadas y es normal que te sintás «rara».

✅ Lo Normal (¡No te asustés!)

  • Náuseas y vómitos: Especialmente por las mañanas, pero a veces te agarran a cualquier hora. Mientras podás comer algo y mantenerte hidratada, todo va bien.
  • Cansancio extremo: Si sentís que te dormís parada, es normal. Tu cuerpo está trabajando horas extra.
  • Dolor tipo cólico leve: Similar a cuando te va a venir la regla. Es tu útero que se está estirando.
  • Manchado leve: Unas gotitas rosadas o marrones (muy poco) pueden pasar cuando el óvulo se implanta.

⚠️ Señales de Alarma (¡Ojo al Cristo!)

  • Sangrado vaginal: Si es rojo brillante, abundante (como una regla) o con coágulos.
  • Dolor abdominal fuerte: Si el dolor es intenso, constante o solo de un lado de la panza.
  • Vómitos incontrolables: Si no podés retener ni el agua en el estómago por más de 24 horas (esto se llama hiperémesis gravídica y necesitas atención médica inmediata).

Segundo Trimestre (Semanas 13 a 27)

Esta suele ser la etapa más bonita, donde recuperás energía y ya se te nota la pancita. Pero no bajés la guardia.

✅ Lo Normal

  • Dolor de espalda: El peso empieza a cambiar tu centro de gravedad.
  • Estiramientos en el bajo vientre: Sentís como tirones a los lados de la panza (son los ligamentos redondos estirándose).
  • Braxton Hicks: Son contracciones «de práctica». La panza se pone dura unos segundos y luego se relaja, pero no duelen.

⚠️ Señales de Alarma

  • Sangrado vaginal: En esta etapa nunca es normal.
  • Salida de líquido: Si sentís que te orinaste pero no podés controlarlo y el líquido es transparente o con olor a cloro (puede ser líquido amniótico).
  • Dolor al orinar: Ardor o dolor constante (las infecciones urinarias son peligrosas en el embarazo y hay que tratarlas rápido).

Tercer Trimestre (Semanas 28 a 40)

Ya casi llegás a la meta. Tu bebé está grande y vos te sentís pesada.

✅ Lo Normal

  • Hinchazón leve en los pies: Especialmente si pasaste todo el día caminando o hace calor. Si descansás y ponés los pies en alto, debería bajar.
  • Falta de aire: El bebé te está apachurrando los pulmones, así que te cansás rápido al caminar.
  • Dificultad para dormir: Entre la panza y las ganas de orinar, dormir es una misión difícil.

⚠️ Señales de Alarma (¡Corré al hospital!)

Aquí ponete viva, porque estas señales son urgentes, especialmente las relacionadas con la Preeclampsia (presión alta):

  1. Dolor de cabeza intenso: Que no se te quita ni descansando ni tomando acetaminofén.
  2. Ver lucecitas o visión borrosa: Si ves como chispitas, puntos negros o ves borroso de repente.
  3. Zumbido en los oídos: Si escuchás un pitido constante.
  4. Hinchazón repentina y severa: Si de un día para otro se te hincha la cara, los párpados o las manos (al punto que no te salen los anillos).
  5. Dolor fuerte en la boca del estómago: Un dolor intenso en la parte alta del abdomen, bajo las costillas derechas.
  6. El bebé no se mueve: Si notás que tu bebé no se ha movido en un par de horas como lo hace habitualmente. Comé algo dulce, recostate del lado izquierdo y esperá. Si en 2 horas no contás al menos 10 movimientos, andá a revisión.
  7. Contracciones dolorosas antes de tiempo: Si tenés menos de 37 semanas y sentís contracciones regulares (cada 10 minutos o menos) que duelen y no paran.

¿Qué debés hacer si tenés una señal de alarma?

No te quedés con la duda ni preguntés en grupos de Facebook. Si sentís algo de la lista de «Señales de Alarma», andá inmediatamente a tu Centro de Salud o al Hospital más cercano.

En Nicaragua, los médicos siempre te dicen: «Mejor venir por una falsa alarma que venir demasiado tarde». Tu instinto de mamá es poderoso, confía en él. Si sentís que algo no anda bien, buscá atención médica.

¡Cuídate mucho, comé sano y disfrutá tu embarazo!

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Fuentes Consultadas

  1. Ministerio de Salud de Nicaragua (MINSA). Guía de Bolsillo para el Abordaje del Alto Riesgo Obstétrico. (Normativa 077 y guías actualizadas sobre signos de peligro).  http://www.minsa.gob.ni
  2. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Recomendaciones sobre atención prenatal y signos de alarma maternos. https://www.paho.org/es/temas/salud-materna
  3. Texas Department of State Health Services. Campaña «Hear Her» (Escúchala): Signos de advertencia de una urgencia  materna. https://www.cdc.gov/hearher/spanish/docs/pdf/cdc-hear-her-womens-spanish-h.pdf 
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Señales de alerta durante el embarazo. https://www.acog.org/womens-health/faqs/problems-during-pregnancy
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5 Síntomas Silenciosos de Cáncer Ginecológico que No Debés Ignorar

(En honor al Día Mundial contra el Cáncer – 4 de febrero)

¡Hola! Espero que estés muy bien. Como ya sabés, hoy, 4 de febrero, conmemoramos el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha muy importante para recordarnos que la salud es lo primero. Hoy quiero platicar con vos de mujer a mujer, como si estuviéramos tomándonos un café, sobre un tema que a veces nos da miedo tocar pero que es vital conocer: el cáncer ginecológico.

Muchas veces pensamos que si algo anda mal, el dolor va a ser insoportable o los síntomas van a ser evidentes. Pero la realidad es que el cuerpo a veces nos habla bajito. Existen señales «silenciosas» que podemos confundir con cosas sencillas, como una indigestión o el estrés del día a día.

Por eso, quiero que leás con atención estos 5 síntomas. No es para que te asustés, sino para que te conozcás mejor y sepás cuándo es momento de visitar a tu ginecóloga o ginecólogo. ¡Tu cuerpo es sabio, escuchalo!

5 Síntomas Silenciosos de Cáncer Ginecológico que No Debés Ignorar | [Nombre de tu Blog]

1. Hinchazón abdominal que no se quita

¿Te ha pasado que te sentís inflada, como si hubieras comido muchísimo, pero esa sensación no se va con los días? Es normal sentirse así después de una comida pesada, pero si notás que esa hinchazón es constante, que tu ropa te queda más apretada en la cintura sin razón aparente y que esto dura más de dos semanas, poné atención. Este puede ser un síntoma temprano de cáncer de ovario que muchas veces pasamos por alto pensando que son «gases».

2. Sangrado vaginal anormal

Este es quizás el signo más importante. Si vos ya pasaste la menopausia, no deberías tener ningún tipo de sangrado, ni siquiera una manchita pequeña; si eso pasa, tenés que correr a revisarte. Ahora, si todavía menstruás, fijate bien: ¿Estás sangrando entre tus periodos? ¿Tus reglas son mucho más abundantes de lo normal o duran más días? ¿Tenés sangrado después de tener relaciones sexuales? Nada de esto es «normal», y siempre amerita una revisión médica para descartar problemas en el cuello uterino o el útero.

3. Sensación de llenura rápida al comer

Si antes te comías tu gallopinto completo y ahora, con solo probar unos bocados, ya te sentís «full» o llena, eso es una alerta. La pérdida de apetito o sentirse satisfecha demasiado rápido sin haber comido mucho es un síntoma frecuente del cáncer de ovario. Si esto te pasa seguido y no es por un virus estomacal pasajero, es mejor que lo consultés.

4. Dolor pélvico o abdominal constante

A veces nos acostumbramos a vivir con dolorcitos, pensando que es parte de ser mujer. Pero ojo, si sentís un dolor o presión en la parte baja de tu estómago (la pelvis) que es diferente a tus cólicos menstruales habituales, que persiste y no se alivia, no lo ignorés. El dolor constante en la zona pélvica puede ser una señal de varios tipos de cáncer ginecológico, incluyendo el de útero y ovarios.

5. Cambios en tus hábitos al ir al baño

Si de repente notás que tenés que orinar con mucha urgencia o con mucha frecuencia (más de lo normal para vos), o si por el contrario tenés estreñimiento que no mejora con cambios en tu dieta, prestale atención. A veces, cuando hay una masa creciendo, esta puede presionar la vejiga o los intestinos y causar estos cambios. Si no tenés una infección urinaria pero los síntomas siguen ahí, andá al médico.

Un consejo de amiga: ¡No tengás miedo de consultar!

Si identificás alguno de estos síntomas y notás que duran por dos semanas o más, no lo dejés para después. Agenda tu cita. Lo más probable es que sea algo benigno, pero la única forma de saberlo es con un examen. La detección temprana salva vidas, y vos sos lo más importante para tu familia y para vos misma.

Cuidate mucho, querete y recordá que prevenir es vivir.

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Nota: Este contenido es únicamente informativo y educativo. No sustituye la opinión, el diagnóstico ni el tratamiento médico profesional. Ante cualquier duda sobre tu salud, consultá siempre a tu médica o médico de confianza.

Fuentes

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de ovario: https://www.cdc.gov/ovarian-cancer/es/symptoms/index.html
  2. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de cuello uterino: https://www.cdc.gov/cervical-cancer/es/symptoms/index.html
  3. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas del cáncer de útero: https://www.cdc.gov/uterine-cancer/es/symptoms/index.html
  4. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Síntomas de los cánceres de vagina y de vulva: https://www.cdc.gov/vaginal-vulvar-cancers/es/symptoms/index.html
  5. Clínica Universidad de Navarra – Cáncer ginecológico: Síntomas y prevención: https://cancercenter.cun.es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-ginecologico
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Consulta ginecológica moderna: cómo debe sentirse una atención respetuosa

¿Por qué hablamos de esto?

Porque muchas mujeres entre los 20 y los 50 años siguen asociando “ir al ginecólogo” con algo incómodo, frío o hasta traumático. Y no debería ser así. La ginecología de hoy combina ciencia + empatía + dignidad + bienestar. No sos exagerada si pedís respeto. No sos “difícil” si querés que te expliquen. No estás loca: sos una paciente con derechos.

Consulta ginecológica moderna: cómo debe sentirse una atención respetuosa | FemWell

1. Lo primero: seguridad y privacidad

Una consulta respetuosa empieza antes del examen. El personal debe llamarte por tu nombre, cuidar tu información y ofrecerte un espacio privado para hablar de cosas íntimas: flujo, deseo sexual, violencia, fertilidad, infecciones. La Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia son claras: la mujer tiene derecho a ser tratada con dignidad, sin comentarios ofensivos ni exposición innecesaria de su cuerpo.

En la experiencia FemWell esto significa:

  • Ambiente limpio, silencioso y seguro.
  • Cortina o biombo para cambiarte.
  • Solo el personal necesario dentro del consultorio.
  • Explicación previa de qué examen se va a hacer y por qué.

2. Tiempo para hablar (y para ser escuchada)

La consulta ginecológica no es solo “pap y te vas”. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogosdice establece que el control ginecológico anual debe incluir revisión, tamizajes y consejería, no solo el procedimiento. Si tu consulta dura 5 minutos y salís con más dudas que respuestas, eso no es atención centrada en vos.

¿Qué debería pasar?

  • Te preguntan sobre tu ciclo, métodos anticonceptivos, infecciones previas, pareja, planes de embarazo, menopausia temprana.
  • Te dejan contar tus síntomas sin minimizar (“eso es nervios”, “eso es la edad”).
  • Te dan espacio para preguntar: “¿esto es normal?”, “¿este dolor es de alarma?”, “¿puedo tener relaciones así?”.

3. Explicación clara antes de tocar tu cuerpo

Una de las claves de la atención respetuosa es el consentimiento informado: te explico, vos aceptás, yo reviso. Nada de examinar sin avisar. Nada de procedimientos sorpresa. Esto es parte del enfoque informado por trauma que recomienda el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, sobre todo porque muchas mujeres han vivido violencia y pueden revivirla en el examen pélvico si no se hace con sensibilidad.

Así se ve en la práctica:

  • “Voy a hacerte un examen pélvico para revisar cuello del útero y paredes vaginales.”
  • “Podés avisarme si algo te duele y paramos.”
  • “Si preferís que esté otra persona presente, lo podemos hacer.”
  • “Te voy a decir cada paso antes de hacerlo.”

4. Dolor, vergüenza y miedo: NO son parte obligatoria del control

El examen ginecológico puede ser un poco incómodo, pero no debería ser una experiencia dolorosa o humillante. Si te dolió mucho o sentiste que no te creyeron, podés decirlo y podés cambiar de profesional. La Organización Mundial de la Salud y la visión actual de salud sexual hablan de atención libre de maltrato, coerción o vergüenza.

5. Educación que empodera

Una consulta moderna no solo detecta enfermedades: te enseña a cuidar tu salud íntima. ACOG y la OMS recomiendan usar la visita para educar sobre Virus del Papiloma Humano, Infecciones de Transmisión Sexual, anticoncepción, vacunas, peso saludable, salud mental y violencia de pareja. La información es parte del tratamiento.

En FemWell lo decimos así: “No esperés a tener un problema para aprender de tu cuerpo.”

6. Seguimiento y no abandono

Atención respetuosa también es que no te dejen sola después. Si te mandaron un pap, una colposcopia, una biopsia o un control hormonal, debe haber una ruta clara de seguimiento: cómo te van a avisar, cuándo volver, qué hacer si el síntoma empeora. Los estándares de calidad de ginecología insisten en la continuidad de la atención, no en visitas aisladas.

7. Diferencia con el modelo tradicional

Modelo viejo:

  • Rápido, poco explicativo.
  • Centrado en el cuello uterino, no en la mujer completa.
  • Lenguaje médico difícil.
  • Poco espacio para hablar de sexualidad, trauma o pareja.

Modelo FemWell / moderno:

  • Centrado en la mujer y su contexto.
  • Habla de tu historia hormonal completa (menarquia, anticonceptivos, embarazos, perimenopausia).
  • Dialoga con tu salud mental, con tu pareja y con tu etapa de vida.
  • Te respeta aunque no te quieras embarazar, aunque quieras ligadura, aunque tengas dolor en las relaciones o baja libido.

8. ¿Qué deberías sentir al salir?

  • “Me creyeron.”
  • “Me explicaron.”
  • “No me juzgaron.”
  • “Sé qué tengo y qué sigue.”
  • “Puedo volver si algo cambia.”
  • “Mi cuerpo fue tratado con respeto.”

Si no te sentiste así, no sos el problema. El modelo de atención es el que tiene que actualizarse.

Nuestro enfoque en FemWell

En FemWell creemos que la salud femenina no se trata solo de quitar quistes o regular ciclos. Se trata de cuidar la dignidad de las mujeres en cada consulta. Una ginecología moderna ve a la paciente como persona, no como útero. Combina protocolos internacionales con escucha real. Así redefinimos la salud femenina: con ciencia, respeto y cuidado real.

Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram  como femwellcenter.

Fuentes

  1. World Health Organization (WHO). Respectful care for women, mothers and newborns (feature story, 7 ago 2025). who.int
  2. Afulani PA, et al. Person-centred sexual and reproductive health care. 2023. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Well-Woman Visit. Committee Opinion. 2018, actualizado en línea. acog.org
  4. ACOG. Caring for Patients Who Have Experienced Trauma. 2021. acog.org
  5. FIGO. Health system strengthening and respectful care. 17 sep 2021. figo.org
  6. Tunçalp Ö, et al. Quality of care for pregnant women and newborns: the WHO vision. BJOG. 2015 (marco de calidad aplicable a servicios de salud femenina). obgyn.onlinelibrary.wiley.com
  7. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Providing quality care for women. 2016. rcog.org.uk
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Perimenopausia temprana: señales que muchas ignoran

No estás loca, no estás vieja, estás en transición.
En tu cuerpo están pasando cambios hormonales naturales que pueden iniciar antes de lo que pensabas —incluso entre los 30 y 45 años. La clave es reconocer las señales y acompañarte con información confiable y un plan de cuidado.

Perimenopausia temprana: señales que muchas ignoran | FemWell

¿Qué es la perimenopausia (o transición menopáusica)?

Es la etapa previa a la menopausia en la que las hormonas —sobre todo el estrógeno— empiezan a fluctuar. Eso desordena la ovulación y el ciclo, y pueden aparecer síntomas que van y vienen. Termina cuando llevás 12 meses seguidos sin menstruación (ahí sí hablamos de menopausia).

Aunque lo más común es que estos cambios se noten en los 40s, algunas mujeres los perciben desde los 30s. No es “sugestión”: es fisiología.

Señales tempranas que suelen pasar desapercibidas

  • Ciclos irregulares o flujo distinto: periodos más cortos o más largos, sangrados más leves o más abundantes, o saltarse reglas. Si tus ciclos cambian 7 días o más de tu “normal”, puede ser perimenopausia temprana; si pasás 60 días sin menstruar, es una fase más avanzada de la transición.
  • Insomnio y despertadas nocturnas, con o sin sudores.
  • Cambios en el ánimo: irritabilidad, bajoneo, ansiedad o “niebla mental”.
  • Variaciones en la libido y molestias vaginales/urinarias (sequedad, ardor, urgencia para orinar), por caída de estrógenos. Este conjunto se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia.
  • Cambios en piel y cabello, sensación de calor (fogajes), dolores articulares y fatiga: muy comunes, pero muchas veces no se conectan con la transición.

Si estos síntomas te están afectando el día a día, merecés evaluación: no es “exageración”, es salud.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico (por síntomas y cambios del ciclo). Las guías del National Institute for Health and Care Excellence(Reino Unido) recomiendan no hacer pruebas hormonales en mayores de 45 años para “confirmar” perimenopausia, porque los valores suben y bajan y confunden. En personas 40–45 años, el médico puede pedirhormona foliculoestimulante si los síntomas y el patrón del ciclo lo ameritan.

Para ordenar lo que pasa, los especialistas usan el sistema Stages of Reproductive Aging Workshop +10, que clasifica las etapas reproductivas (reproductiva, transición/perimenopausia y posmenopausia).

Dato importante: si todavía menstruás, podés quedar embarazada. Usá anticoncepción hasta cumplir 12 meses sin regla.

¿Cuándo debo consultar de inmediato?

  • Sangrados muy abundantes o con coágulos grandes,
  • Sangrado entre periodos o después de tener relaciones,
  • Regla que dura mucho más que antes,
  • Cualquier sangrado después de 12 meses sin menstruación.
    Estas situaciones requieren descartar otras causas.

Opciones de manejo (con ciencia y calidez)

1) Cambios de estilo de vida (base de todo):
Dormir mejor (rutina, cuarto fresco), ejercicio de fuerza y caminata, alimentación con frutas/verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables; limitar alcohol y cafeína si te disparan fogajes.

2) Terapia hormonal :
Sigue siendo el tratamiento más eficaz para los fogajes y ayuda al hueso en candidatas apropiadas. Las guías del National Institute for Health and Care Excellence (Reino Unido, 2024) recomiendan ofrecerla como opción de primera línea, personalizando según edad, antecedentes y factores de riesgo.

3) Opciones no hormonales (cuando no querés o no podés usar hormonas):

  • Fezolinetant (antagonista del receptor NK3) aprobado por Food and Drug Administration (EE. UU.) para fogajes moderados a severos. Es una alternativa libre de hormonas basada en ensayos fase 3.
  • Algunos ISRS/IRSN (p. ej., paroxetina) y gabapentina/oxibutinina pueden reducir fogajes en ciertos casos. La Menopause Society publicó un position statement (2023) sobre terapias no hormonales con dosis sugeridas y evidencia.
  • La Terapia cognitivo-conductual puede apoyar sueño/ánimo y manejo de síntomas en quienes lo prefieren o no usan hormonas.

4) GSM (sequedad, dolor con las relaciones, síntomas urinarios):
Hidratantes/lubricantes vaginales de rutina y, si se requiere, estrógeno vaginal de baja dosis (seguro y eficaz para síntomas locales). El término Síndrome Genitourinario de la Menopausia reemplaza “atrofia vaginal” porque incluye cambios en vagina, vulva, uretra y vejiga.

Cuidado integral 

  • Tus síntomas son reales. No estás loca, no estás vieja, estás en transición.
  • Vamos a revisar tu historia, ciclo, sueño, piel, peso, estado de ánimo y libido para armar un plan que calce con vos.

Tu checklist de acompañamiento:

  1. Llevá un diario de ciclos y síntomas (sueño, fogajes, ánimo, libido).
  2. Movete 150 min/semana + fuerza 2–3 días; cuidá tu masa muscular y tus huesos.
  3. Protegé tu suelo pélvico (fisioterapia si hay escapes de orina).
  4. Hablemos de anticoncepción si aún menstruás o tenés dudas.
  5. Elegí tratamiento (hormonal o no hormonal) según tus metas y tu historia clínica.

Nuestro enfoque en FemWell

No esperés a tener fogajes para cuidarte. La perimenopausia se acompaña, no se padece. En FemWell te ayudamos a recuperar el equilibrio y a tomar decisiones informadas.

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de tu camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram  como femwellcenter.

Fuentes

  1. NICE (UK). Menopause: identification and management (NG23). Actualizado 7 nov 2024. (diagnóstico clínico ≥45 años; uso selectivo de FSH 40–45; manejo y opciones). nice.org.uk+1
  2. OMS/WHO. Menopause – Fact sheet (16 oct 2024). (definición, edad típica, qué es perimenopausia, impacto y recomendaciones generales). who.int
  3. Mayo Clinic. Perimenopause – Symptoms & causes (actualizado 14 ago 2025). (síntomas, marcadores de perimenopausia temprana y tardía). Mayo Clinic
  4. Cleveland Clinic. Perimenopause: Age, Stages, Signs, Symptoms & Treatment. (inicio posible desde mediados de los 30s; síntomas frecuentes; pruebas hormonales no indispensables). Cleveland Clinic
  5. The Menopause Society (antes NAMS). Position Statements (2023 terapias no hormonales; 2022 terapia hormonal). The Menopause Society
  6. FDA (EE. UU.). Press release: FDA approves VEOZAH (fezolinetant) para fogajes moderados a severos (12 may 2023). U.S. Food and Drug Administration
  7. Portman DJ, et al. (2014). Genitourinary Syndrome of Menopause (GSM): nueva terminología y definición consensuada por NAMS/ISSWSH. PubMed
  8. STRAW+10. Executive summary of the Stages of Reproductive Aging Workshop +10 (2011/2012). (estadiaje clínico de la transición). pmc.ncbi.nlm.nih.gov
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Virus del Papiloma Humano (VPH): síntomas, pruebas y vacunas explicados paso a paso (guía 2025)

Tranquila, el VPH es un virus muy común. No estás sola ni hiciste nada malo. Hay muchos tipos: algunos causan verrugas, otros pueden afectar el cuello uterino. Lo importante es el seguimiento: Papanicolaou, prueba de VPH, colposcopia o tratamiento si es necesario.

v VPH: síntomas, pruebas y vacunas (guía 2025)

1) ¿Qué es el VPH y cómo se transmite?

  • El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente. La mayoría de infecciones desaparecen solas; solo una parte persiste y puede causar lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino.
  • Se transmite por contacto piel con piel durante relaciones vaginales, anales u orales (con o sin penetración). El condón ayuda, pero no protege al 100% porque el VPH puede infectar áreas no cubiertas.

2) Síntomas (o ausencia de ellos)

  • La mayoría no presenta síntomas.
  • Verrugas anogenitales (benignas) son causadas por tipos de VPH “de bajo riesgo”.
  • Los tipos “de alto riesgo” pueden causar lesiones en el cuello uterino que no se sienten y solo se detectan con tamizaje (Pap/HPV).

3) Pruebas y tamizaje: ¿cuándo y cómo?

A. Papanicolaou (citología): examina células del cuello uterino para detectar cambios.
B. Prueba de VPH (ADN/ARN): detecta tipos de alto riesgo (más sensible).
C. Colposcopia y biopsia: si tu resultado sale anormal, se mira el cuello uterino con aumento y, si hace falta, se toma muestra.

Esquemas recomendados (referencias internacionales 2024–2025)

  • De 21 a 29 años: citología (Pap) cada 3 años.
  • De 30 a 65 años: preferible prueba de VPH primaria cada 5 años. Alternativas: cotest (Pap+VPH) cada 5 o Pap cada 3. En 2024 se publicó un borrador que incluye auto-toma para VPH en 30–65 años (en centros de salud). Confirmá las guías vigentes de tu país.

Auto-toma (autohisopado) para VPH

  • La auto-toma vaginal para prueba de VPH es válida y puede facilitar el acceso; varios países ya la permiten en establecimientos de salud (p. ej., farmacias o clínicas).
  • Revisiones recientes muestran que la auto-toma es tan sensible como la muestra tomada por personal de salud cuando se usan ensayos de alta sensibilidad.
  • La OMS impulsa tamizaje con prueba de VPH y reconoce la auto-toma como estrategia para aumentar cobertura.

Consejo nica: si te da pena el examen pélvico, preguntá en tu clínica si ofrecen auto-toma supervisada. Es rápida, discreta y efectiva.

4) ¿Qué pasa si mi resultado sale anormal?

  • VPH positivo no significa cáncer. Significa más seguimiento: repetir prueba, colposcopia o tratamiento según el grado de la lesión.
  • Las lesiones precancerosas se tratan con métodos ablativos (crioterapia, termocoagulación) o excisionales (LEEP/LLETZ). El objetivo es evitar que evolucionen. La OMS recomienda el enfoque “screen-and-treat” en contextos donde aplica.

5) Vacunas contra el VPH (2025): quiénes, cuándo y cuántas dosis

  • La vacuna protege contra los tipos que más causan cáncer (16, 18 y otros) y contra los que causan verrugas (6 y 11). Hoy la 9-valente (Gardasil 9) cubre 9 tipos.

Edad ideal para empezar:

  • Niñas y niños desde los 9–12 años (antes del inicio de la vida sexual). Hay esquema de 2 dosis si se inicia antes de los 15 años (0 y 6–12 meses).
  • Si empezás de 15 a 26 años: 3 dosis (0, 1–2 y 6 meses) o lo que indique tu programa nacional. Inmunocomprometidas/os: generalmente 3 dosis.
  • De 27 a 45 años: se decide caso a caso con tu médico (beneficio menor, pero puede valer la pena).

¿1 sola dosis alcanza?

  • La OMS actualizó su posición: una o dos dosis brindan buena protección para niñas 9–14 y mujeres jóvenes; los programas nacionales van adoptando esto progresivamente. Si sos inmunocomprometida, se recomiendan 2–3 dosis. Seguí el esquema que ofrezca tu Minsa/seguro.

Seguridad: la vacuna tiene monitoreo continuo y excelente perfil de seguridad desde hace más de una década.


6) Tratamiento del VPH y de las verrugas

  • No hay “antiviral” que elimine el VPH: el sistema inmune suele aclararlo.
  • Las verrugas anogenitales se pueden tratar con crioterapia, ácidos, podofilotoxina, imiquimod, entre otros. La elección depende del tamaño, número y localización, y no hay un método “mejor” para todas. Conversalo con tu gine.

7) Sexualidad, parejas y embarazo

  • Podés tener vida sexual con protección y acuerdos claros. Condón (externo o interno) reduce el riesgo, aunque no lo elimina. Eviten relaciones si hay verrugas visibles hasta tratarlas.
  • Embarazo: el tamizaje sigue siendo importante. El manejo de lesiones en el embarazo es individualizado; muchas veces el tratamiento definitivo se pospone hasta después del parto si es seguro hacerlo. (Consultá tu caso con tu obstetra).

8) Mitos frecuentes (y la realidad)

  • “Si tengo VPH, seguro tendré cáncer.” No. La mayoría de infecciones desaparecen. El riesgo está en las infecciones persistentes; por eso tamizaje y seguimiento.
  • “El condón no sirve para VPH.” Sí reduce el riesgo y ayuda a la regresión de lesiones; no es 100%. Usalo siempre.
  • “La vacuna es solo para mujeres.” También es para varones y protege frente a cánceres anales y orofaríngeos, además de verrugas.

9) Señales para consultar ya

  • Sangrado después de tener relaciones, dolor pélvico persistente, flujo inusual con mal olor, verrugas nuevas o que crecen rápido. (Pueden tener otras causas, pero mejor revisarte).

10) Tu plan paso a paso (versión rápida)

  1. ¿Tenés 21–29 años? Hacete Pap cada 3 años.
  2. ¿Tenés 30–65? Preferí prueba de VPH cada 5 años (si no, cotest cada 5 o Pap cada 3). Preguntá por auto-toma en clínica.
  3. Vacuna: si empezás antes de 15, 2 dosis; si empezás de 15 a 26, 3 dosis. Considerá vacunarte hasta los 45 según tu riesgo.
  4. Usá condón siempre que podás; reduce el riesgo pero no lo elimina.
  5. Si tu resultado sale anormal, seguimiento y, si hace falta, tratamiento. Lo importante es no perder el control.

Cierre

Respirá. Con vacunación, tamizaje y seguimiento, el VPH se puede prevenir y controlar. Si querés, te ayudo a armar tu calendario personal (vacunas y tamizaje) según tu edad y antecedentes, agenda tu cita ahora  💙.

¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram como femwellcenter

Este contenido es informativo y no sustituye la evaluación médica individual. Siempre consulta a tu especialista.  Si presentas síntomas intensos o dudas, agenda una valoración con nosotros.

Fuentes

OMS/WHO – Cáncer de cuello uterino (hoja informativa, 2024). who.int

OMS/WHO – Recomendaciones sobre esquema de vacunación VPH (actualización 2022; posición con 1 dosis, 2022). who.int+1

PAHO/OPS – Vacuna contra el VPH en las Américas (2024) y metas 90-70-90. Pan American Health Organization+1

CDC (EE. UU.) – Recomendaciones de vacunación VPH (2024), administración y seguridad (2025). cdc.gov+2cdc.gov+2global

USPSTF (EE. UU.) – Tamizaje de cáncer de cuello uterino (reco 2018; borrador 2024 con auto-toma). uspreventiveservicestaskforce.org+1

NCI/Institutos Nacionales del Cáncer (EE. UU.) – Auto-toma para prueba de VPH aprobada en establecimientos de salud (2024). cancer.gov

CDC – Guías de ITS – Tratamiento de verrugas anogenitales (2021). cdc.gov+1

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🩺 Salud Reproductiva: Cuidarte Es Conocerte

La salud reproductiva es mucho más que la capacidad de tener hijos. Se trata de conocer tu cuerpo, tomar decisiones informadas y tener acceso a servicios médicos que te ayuden a vivir una vida plena, saludable y libre de preocupaciones innecesarias.

En nuestra clínica ginecológica, creemos que cada mujer merece sentirse escuchada, respetada y acompañada en todas las etapas de su vida.

¿Qué incluye la salud reproductiva?

La salud reproductiva abarca varios aspectos esenciales como:

🔹 Ciclos menstruales saludables
Conocer la duración de tu ciclo, los síntomas normales y cuándo es importante consultar con una especialista puede ayudarte a prevenir problemas mayores.

🔹 Anticoncepción y planificación familiar
Contamos con distintas opciones anticonceptivas que se adaptan a tu estilo de vida y necesidades. Nuestro equipo médico puede orientarte para que tomes decisiones informadas.

🔹 Fertilidad
Si estás pensando en ser mamá o estás teniendo dificultades para concebir, podemos apoyarte con estudios, tratamientos y asesoría especializada.

🔹 Infecciones de transmisión sexual (ITS)
Ofrecemos pruebas, diagnóstico y tratamiento de ITS en un entorno seguro y confidencial. La prevención y el cuidado son clave para una vida sexual saludable.

🔹 Chequeos ginecológicos de rutina
El Papanicolaou, la ecografía transvaginal y otros exámenes son importantes para detectar a tiempo cualquier alteración. Un control anual puede hacer la diferencia.

¿Por qué es importante hablar de salud reproductiva?

Hablar de salud reproductiva es hablar de empoderamiento, de amor propio y de tomar el control sobre nuestras decisiones. Romper el silencio, quitar el estigma y buscar ayuda cuando la necesitamos nos permite vivir con mayor libertad y bienestar.


👩‍⚕️ ¿Cuándo fue tu última consulta ginecológica?
En nuestra clínica estamos para ti. Agenda tu cita y da el primer paso hacia una vida más sana y segura.

Cuidarte es conocerte. Conocerte es amarte.
#SaludFemenina #CuidadoIntegral #TuBienestarPrimero

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Nota: Esta guía es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si querés, adaptamos estos pasos a tus propios registros de ciclo para que tengás un plan personal de “ventana fértil”  💚.