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¿Qué es el prolapso genital? ¿Y por qué no siempre significa cirugía?

Qué bueno que estés por acá buscando información. Es totalmente normal que si has sentido una «bolita» o una presión extraña «ahí abajo», lo primero que se te venga a la mente sea un susto o la idea de que vas directo al quirófano.

Pero antes de que te me estresés, quiero contarte que el prolapso genital es mucho más común de lo que te imaginás y, lo más importante: no siempre termina en cirugía.

Aquí te explico de qué se trata esto, y  con toda la calma del mundo.

¿Qué es el prolapso genital? Opciones antes de la cirugía

¿Qué es exactamente el prolapso genital?

Imagínate que los órganos de tu pelvis (el útero, la vejiga y el recto) están sostenidos por una especie de «hamaca» hecha de músculos y tejidos. A esto le llamamos suelo pélvico.

Cuando esa hamaca se estira o se debilita por diferentes razones (como los partos, la edad o hasta el estreñimiento crónico), deja de sostener con fuerza. Entonces, uno o varios de esos órganos descienden de su posición original y presionan las paredes de la vagina. Eso es el prolapso.

Los síntomas que podrías sentir:

  • Sentís una sensación de pesadez o un «tirón» en la pelvis.
  • Notás un bulto que asoma por la abertura vaginal.
  • Tenés escapes de orina al toser, reír o cargar algo pesado.
  • Sentís incomodidad durante las relaciones sexuales.

¿Por qué no siempre necesitás cirugía?

Esta es la parte donde quiero que te relajés. Muchas mujeres creen que la única solución es operarse, pero la medicina ha avanzado un montón y hoy sabemos que, dependiendo del grado del prolapso, tenés otras opciones excelentes:

1. Fortalecimiento del suelo pélvico (Ejercicios de Kegel)

Si tu prolapso es leve o moderado, la fisioterapia pélvica es tu mejor aliada. Aprendés a ejercitar esos músculos para que recuperen su tono y vuelvan a sostener tus órganos. ¡Es como ir al gimnasio, pero para tu zona íntima!

2. El uso de pesarios vaginales

Un pesario es un dispositivo de silicona, muy parecido a un anillo, que el médico coloca dentro de la vagina para dar soporte a los órganos. Es una opción fantástica si no querés operarte o si tenés alguna condición médica que haga la cirugía riesgosa. Vos misma podés aprender a ponértelo y quitártelo.

3. Cambios en tu estilo de vida

A veces, pequeños ajustes hacen una gran diferencia:

  • Mantené un peso saludable: Para quitarle presión a tu suelo pélvico.
  • Tratá el estreñimiento: No hagás mucha fuerza al ir al baño; comé más fibra.
  • Cuidado con las pesas: Si hacés ejercicio, evitá cargar cosas exageradamente pesadas sin la técnica correcta.

¿Cuándo sí se considera la operación?

La cirugía generalmente se deja como última opción. Se recomienda si el prolapso es muy avanzado (cuando el órgano sale completamente), si te causa un dolor constante o si las otras opciones que ya probaste no te funcionaron.

Recordá esto: Vos sos la dueña de tu cuerpo. No tengás pena de hablar de esto con tu ginecóloga o ginecólogo. Entre más rápido consultés, más fácil será tratarlo sin necesidad de cirugía.

¡Cuidate mucho, que tu salud es lo primero!

Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. Si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual ó temas ginecológicos? Escríbenos y  agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de Instagram como femwellcenter.

Fuentes consultadas