Sabemos que a medida que se acerca la fecha probable de parto, te pasan mil cosas por la cabeza. Es normal que sintás emoción por conocer a tu bebé, pero también un poco de nervios sobre cómo será el nacimiento. ¿Será rápido? ¿Dolerá mucho? ¿Qué pasa si necesito cirugía?
Queremos que te sintás empoderada y tranquila. Por eso, hoy vamos a platicar de mujer a mujer, pero con base científica, sobre las diferentes formas en que tu bebé puede llegar al mundo. Recordá que cada embarazo es único y la decisión final siempre debés tomarla de la mano de tu ginecólogo, pensando en lo más seguro para vos y tu criatura.
Aquí te explicamos las opciones, los riesgos, la recuperación y cuándo es ideal cada una.

1. Parto Vaginal (Natural)
Es la forma más fisiológica y común de dar a luz. Ocurre cuando el bebé nace a través del canal de parto por el esfuerzo de tus contracciones y el empuje.
- ¿Cuándo elegirlo? Es la opción ideal si tu embarazo es de bajo riesgo, el bebé está en posición de cabeza y no hay condiciones médicas que lo impidan. La mayoría de los organismos de salud, como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan el parto vaginal como primera opción.
- Riesgos: Aunque es natural, pueden ocurrir desgarros en el periné (la zona entre la vagina y el ano) o problemas con el control de la vejiga temporalmente. En casos raros, el bebé podría sufrir alguna lesión durante el paso por el canal.
- Recuperación: Generalmente es mucho más rápida. Posiblemente te podás levantar y caminar pocas horas después. El dolor postparto suele ser manejable y la estancia en el hospital es más corta.
2. Parto Inducido
A veces, el parto no inicia por sí solo y el médico necesita darle un «empujoncito» a tu cuerpo utilizando medicamentos o procedimientos médicos para iniciar las contracciones.
- ¿Cuándo elegirlo? Generalmente no es por elección, sino por necesidad médica. Se recomienda si ya pasaste de las 41 o 42 semanas de embarazo, si se rompió la bolsa de aguas pero no inician los dolores, o si tenés condiciones como presión alta (preeclampsia) o diabetes gestacional que ponen en riesgo tu salud o la del bebé.
- Riesgos: Las contracciones pueden ser más intensas y seguidas que en un parto espontáneo. Existe un riesgo ligeramente mayor de que la frecuencia cardíaca del bebé baje o de que el parto termine en cesárea si la inducción no funciona.
- Recuperación: Es muy similar a la del parto vaginal espontáneo, aunque podés sentirte un poco más cansada si el proceso de inducción fue largo.
3. Cesárea
La cesárea es una cirugía mayor en la que el bebé nace a través de una incisión en tu abdomen y útero. Puede ser programada o de emergencia.
- ¿Cuándo elegirlo? Es necesaria si el bebé viene sentado o de nalgas, si tenés placenta previa (la placenta tapa la salida), si venís de múltiples cesáreas anteriores o si durante el parto vaginal el bebé muestra signos de sufrimiento fetal.
- Riesgos: Como cualquier cirugía, conlleva riesgos de infección, sangrado mayor, coágulos de sangre y posibles lesiones a órganos vecinos como la vejiga. Además, puede afectar cómo serán tus futuros embarazos.
- Recuperación: Es más lenta y dolorosa que un parto vaginal. Vas a necesitar más reposo, ayuda para cargar al bebé las primeras semanas y cuidar bien la herida. La estancia en el hospital suele ser de 2 a 4 días.
4. Parto Vaginal Después de una Cesárea
Quizás has escuchado el término en inglés (VBAC), pero nosotros le llamamos Parto Vaginal Después de una Cesárea. Muchas mujeres piensan que «una vez cesárea, siempre cesárea», pero esto no siempre es cierto.
- ¿Cuándo elegirlo? Si ya tuviste una cesárea previa (con una incisión horizontal baja) y ahora tenés un embarazo saludable, sos una buena candidata. Es una excelente opción si querés evitar otra cirugía mayor y tener una recuperación más rápida.
- Riesgos: El riesgo principal, aunque es bajo (menos del 1 por ciento), es la ruptura uterina, que es cuando la cicatriz de la cesárea anterior se abre durante el trabajo de parto. Esto es una emergencia grave. Por eso, este parto debe intentarse siempre en un hospital preparado para actuar rápido.
- Recuperación: Si el parto es exitoso, la recuperación es tan rápida como la de cualquier parto vaginal, evitándote el dolor y los riesgos de una cirugía repetida.
¿Qué debés tomar en cuenta?
Mirá, lo más importante es que te sintás segura. No hay una «mejor» opción universal; hay una mejor opción para vos y tu circunstancia actual.
- Informate: Preguntale a tu médico todas tus dudas. No tengás pena.
- Sé flexible: A veces planeamos un parto natural y terminamos en cesárea por el bien del bebé. ¡Y eso está bien! Lo que importa es que ambos estén sanos.
- Escuchá a tu cuerpo: Vos conocés tu cuerpo mejor que nadie, confiá en tu instinto y en el equipo médico que te cuida.
Si tenés más dudas o querés evaluar si sos candidata para un Parto Vaginal Después de una Cesárea, agendá tu cita con nosotros. ¡Estamos para cuidarte a vos y a tu bebé!
Aquí en FemWell la prioridad es tu salud. si algo te preocupa, acudí a la consulta. ¿Tienes dudas? ¿Quieres más información sobre salud sexual o temas ginecológicos? Escríbenos y agenda una cita; nos encantará acompañarte en cada paso de su camino hacia el bienestar. Contáctanos a nuestro Whatsapp 89522677, y siguenos en nuestra cuenta de instagram como femwellcenter.
Fuentes
- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Parto vaginal después de una cesárea (PVDC). Leer más aquí
- Clínica Mayo. Parto por cesárea: Lo que puedes esperar. Leer más aquí
- Clínica Mayo. Inducción del trabajo de parto: ¿Es adecuada para ti? Leer más aquí
- Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Leer más aquí
